Volver a la muy frágil mesa de negociaciones

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Manuel Bermúdez

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Los países del mundo entero no salen indemnes de estas acciones belicosas y confrontativas que dividen el planeta, aunque el drama no se exponga en redes digitales ni en la gran prensa internacional. Además de los miles que sufren y mueren bajo los bombardeos y en los campos de batalla, la calidad de vida de las personas en general se ha deteriorado de forma considerable en los últimos años.

La guerra en Ucrania pasó de ser un conflicto puntual entre dos pueblos hermanos a convertirse en un hito que precipitó un reacomodo en el orden mundial.

Luego del misterioso viaje del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE. UU., John Ratcliffe, hace un par de semanas a Moscú, se desató un proceso de acercamiento entre el Gobierno norteamericano y el Kremlin, lo cual puso nuevamente sobre la mesa las eventuales negociaciones para una paz definitiva en la guerra en Ucrania.

El doble juego de la Casa Blanca como promotor, instigador y facilitador de la guerra desde 2022, bajo el gobierno de Joe Biden, y ahora de supuesto pacificador, en el nuevo mandato de Donald Trump, exige acciones concretas para que Rusia pueda tomarse en serio las propuestas de negociación.

Sin embargo, tras cuatro años y medio de guerra, el balance no es favorable para Occidente, el peligro de una escalada catastrófica para Ucrania se empieza a perfilar y Rusia ya asume que es necesario contener de forma definitiva los afanes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de intentar una derrota estratégica mediante ataques de hostigamiento desde territorio ucraniano.

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Los presidentes Donald Trump, de EE. UU., y Vladimir Putin, de Rusia, volvieron a hablar por teléfono este martes.

Trump vuelve a llamar a Putin

El pasado martes 8, el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, mantuvieron una conversación telefónica para garantizar un interés de continuidad de las negociaciones y un mejoramiento de las relaciones entre las dos potencias.

La llamada, de una hora exacta, fue calificada de “extremadamente franca” sobre la guerra en Ucrania, informó el Kremlin. En la conversación telefónica, Trump abogó por un rápido fin de las operaciones militares, mientras que Putin presentó un “análisis objetivo y detallado” de la situación en el frente, detalló a la prensa Yuri Ushakov, asesor diplomático de Moscú.

La conversación “duró exactamente una hora, fue constructiva y extremadamente franca”, declaró Ushakov, y agregó que Putin, durante la llamada, reiteró que no tiene “ningún plan agresivo” contra Europa.

Los emisarios Steve Witkoff y Jared Kushner viajaron el sábado 5 de agosto con una importante comitiva a Moscú, donde se reunieron con el presidente Putin y luego tuvieron cita el domingo por primera vez también en la capital ucraniana.

“Los resultados de la estancia de los representantes estadounidenses mencionados fueron valorados positivamente. Y el trabajo por este canal, al igual que por algunos otros, continuará”, declaró Ushakov a los periodistas. Witkoff y Kushner se dirigieron inmediatamente a Kiev para hablar con el presidente Zelenski.

“Nunca más volveremos a tener con ellos (los países occidentales) la relación que existía hasta febrero de 2022”, Serguei Lavrov, ministro de Exteriores de la Federación Rusa.

Un alto funcionario de la presidencia ucraniana dijo a la Agencia France-Presse (AFP) el domingo que los estadounidenses presentaron propuestas “más eficaces” para poner fin al conflicto.

El viernes 4, horas después de un espectacular ataque con un dron ruso contra la sede de los servicios de seguridad ucranianos (SBU), el presidente Volodimir Zelenski anunció un alto el fuego acordado con Rusia durante el tiempo de la visita de los enviados estadounidenses.

Sin embargo, el lunes 7, finalizada la visita y el alto el fuego, Rusia volvió a bombardear Kiev.

En las últimas semanas Moscú ha intensificado sus ataques con drones y misiles, tanto de día como de noche, contra Kiev y otras ciudades del país, donde las alertas aéreas son constantes.

En los últimos meses, el ejército ucraniano también ha intensificado sus bombardeos en Rusia. El martes Zelenski advirtió a la aviación civil y a los aliados de Kiev de que los drones ucranianos harían peligroso sobrevolar el espacio aéreo ruso, lo que Putin calificó como una declaración terrorista.

Reunión tripartita

El Kremlin señaló el lunes que “no descarta” una reanudación de las negociaciones entre Moscú, Kiev y Washington para encontrar una salida al conflicto.

“Tampoco descartamos la reanudación del formato tripartito, pero aún es demasiado pronto para hablar del lugar y de las fechas concretas”, declaró a periodistas el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov. “Se logró un progreso sustancial, incluida la disposición para programar nuevas conversaciones trilaterales”, escribió en X Witkoff.

Delegaciones de Ucrania, Estados Unidos y Rusia celebraron previamente dos rondas de conversaciones en Abu Dhabi el 23 y 24 de enero y el 4 y 5 de febrero, seguidas de una ronda más en Ginebra el 17 y 18 de febrero, pero se suspendieron con un nuevo empuje de ataques ucranianos en profundidad en territorio ruso.

Luego del ataque de Israel y EE. UU. a Irán, el 28 de febrero, Ucrania lanzó una serie de ataques con drones y misiles contra las plantas de combustibles rusas, con el propósito de dañar su economía que se veía favorecida con el aumento en el precio del petróleo.

El ataque a objetivos civiles con el argumento de que se quería evitar el aumento de recursos que podrían financiar la guerra, dio paso a más ataques a objetivos civiles, esta vez con el propósito de irritar a la población civil. Algunos de esos ataques fueron denunciados como de tipo terrorista por Moscú.

El mismo presidente Putin declaró que Kiev había destapado la “caja de Pandora” con esos ataques avalados por sus aliados occidentales e inició un recrudecimiento de los bombardeos contra ciudades ucranianas y combates en el frente de guerra.

Luego del avance lento en el frente desde hace dos años, los rusos empezaron a desplazarse hacia Odesa, un puerto clave en el mar Negro e intensificaron los combates en el frente y el bombardeo a objetivos militares en ciudades, desde donde alegan se prepara los ataques ucranianos con drones hacia objetivos civiles rusos.

Moscú denuncia que esos ataques se dan gracias al apoyo manifiesto a los aliados de la OTAN que desde noviembre de 2025 han facilitado misiles de largo alcance a Kiev.

En semanas, la guerra tomó un nuevo impulso, pero parece que Ucrania está llevando la peor parte, mientras sus aliados insisten en mantener la guerra de desgaste contra Rusia a cualquier precio.

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La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estoniana Kaja Kallas, ha enfriado las expectativas de avances hacia la paz en Ucrania.

El temido giro en Europa

Louis Aliot, vicepresidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, favorito en las encuestas en Francia, amenazó con “cerrar el grifo” de la ayuda a Ucrania si llegan al poder tras la elección presidencial de 2027.

“El sistema de salud, el sistema educativo, el conjunto de la economía, todo el mundo está al límite (en Francia) y se encuentra dinero para seguir financiando armas”, declaró, considerando que había que “saber también parar una guerra”.

Entretanto, tras una victoria aplastante, el partido alemán de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) confía en dirigir su primer gobierno regional tras su histórico triunfo en las elecciones del domingo 6 en Alta Sajonia, una región del este.

Con un contundente 43,6%, la AfD se impone como una corriente ganadora que apenas inicia en Alemania, frente a un 17,2% de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido del actual gobernante Friedrich Merz, la peor votación que ha tenido en su historia.

La AfD ha expresado claramente su interés en poner fin al conflicto en Ucrania y resolverlo por la vía diplomática.

Por otro lado, Giorgia Meloni, primera mujer en dirigir un gobierno italiano, celebró el viernes, con una fiesta a orillas del Adriático, el récord de mantenerse en el cargo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y defenderá su “credibilidad” para lanzar la campaña de las legislativas de 2027.

La mandataria italiana de extrema derecha también ha sido menos enfática que sus colegas con respecto a sostener la guerra.

Mientras tanto, Reino Unido, el principal respaldo militar y logístico de Kiev, ha visto pasar cinco primeros ministros desde el inicio del conflicto y aunque el laborista Andy Burham acaba de asumir, su gobierno ya empieza a mostrar fisuras.

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El presidente Zelenski no pudo sacar a su país del trágico destino al que lo lanzaron sus aliados, por boca del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, cuando le impidieron avanzar en los acuerdos de Estambul en 2022, a pocas semanas de haber iniciado el conflicto.

Los errores facturan

Antes de 2022, Europa compraba el 40% del gas natural licuado a Rusia, ahora EE. UU. es el proveedor del 56% de ese gas. El gas es cuatro veces más caro que antes de las sanciones a Rusia, diferencia que los ciudadanos europeos han tenido que afrontar durante cuatro años y medio debido a la decisión de sus gobernantes.

El precio del megavatio por hora (MWh) en Europa se disparó luego de que esos países aplicaran las sanciones a Rusia, uno de sus principales proveedores antes de 2022.

En Francia pasó de entre 40 y 50 euros por MWh a 150 euros, en Alemania de entre 45 y 55 a 147 euros por MWh, en España de entre 45 y 50 a 153.

Pero, debido a la volatilidad de los precios, las empresas proveedoras del servicio establecen tarifas fijas entre 0,14 y 0,18 por KWh para el consumidor minorista, es decir, hogares, lo cual sería un equivalente de entre 140 y 180 MWh.

Pero en Italia, Francia y Alemania, es de 0,26, 0,25 y 0,32 el precio del KWh al minorista.

Pero, además, los Gobiernos europeos han destinado cientos de miles de millones de euros en ayuda militar a Ucrania para promover una guerra de desgaste y debilitar a Rusia, causa que, hasta ahora, parece haber sido contraproducente.

No obstante, los líderes insisten en eludir una salida diplomática que ponga en evidencia su garrafal error estratégico sostenido por más de cuatro años. La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, ha enfriado este lunes 7 las expectativas de avances hacia la paz en Ucrania tras los últimos contactos de los enviados especiales de Estados Unidos en Kiev y Moscú, asegurando que por el momento Rusia sigue sin dar muestras de estar realmente interesada en poner fin a la guerra ni ha planteado “una sola concesión”.

La estoniana Kallas, quien además ostenta el cargo de vicepresidenta de la Comisión Europea, se cuestionó si las conversaciones del fin de semana acercaron más la paz y qué significa para la capacidad de Europa de dar forma al resultado una posible cumbre trilateral sin un sitio para la Unión Europea (UE) y luego reconoció que: “Siempre hemos estado del lado de Ucrania, así que no somos neutrales en esta situación”, informó la agencia Xinhua.

Trump le cobra a Europa

“Se entregaron cientos de miles de millones de dólares a Ucrania y a la OTAN, gratis, que Europa habría pagado si se lo hubieran pedido, pero pediremos ese dinero, aunque sea con algo de retraso”, escribió Trump el jueves 3 en su plataforma Truth Social, un día antes de que sus enviados viajaran a Moscú.

“Las (municiones) las reservamos para nosotros, Estados Unidos, en lugar de venderlas a otros, pero las ventas a los aliados pronto volverán a comenzar”, agregó.

El recurso de la guerra permite al gobernante realizar recortes de gastos, canalizar recursos a la industria bélica de la cual no tiene que dar cuentas, aumentar el endeudamiento alegando seguridad nacional, pero, principalmente, difundir miedo entre la población y exaltar el nacionalismo, lo cual facilita su manipulación.

La patraña sostenida por casi cinco años y que ha costado cientos de miles de vidas y miles de millones de dólares podría tocar a su fin. Sería un triste final con dos pueblos hermanos colmados de un encarnizado rencor mutuo, una desconfianza endémica en los mercados y una Europa aún más debilitada y en manos de exaltados.

“Nunca más volveremos a tener con ellos (los países occidentales) la relación que existía hasta febrero de 2022”, Rusia nunca volverá a confiar en Occidente, que “mentía antes y continúa mintiendo ahora”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores ruso Serguei Lavrov durante su discurso ante los estudiantes del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.

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