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Betty Jumbo
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La edad promedio del agricultor ecuatoriano es de 58 años; es decir, la agricultura está en manos de personas que se acercan a la población de los adultos mayores; ese dato causa preocupación, pero -a la vez- se ponen las esperanzas en los jóvenes rurales.
Desde 2024 se desarrolla el programa Agrojoven de la mano del desaparecido Ministerio de Agricultura, con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). El objetivo es generar empleo formal para los jóvenes rurales y generar más oportunidades para que se queden en el campo y produzcan con calidad para el consumo nacional y hasta para la exportación.
Actualmente, 1 345 jóvenes rurales están involucrados en esta iniciativa y en este 2026 se inscribieron 1 800 más, contó Gherda Barreto, representante de la FAO en Ecuador. Las cifras se difundieron durante la Macrorrueda Mano de la Mano por el Empleo AgroJoven, que se desarrolló este martes 1 de septiembre de 2026 en el Centro de Convenciones Metropolitano en Quito.
De los 300 jóvenes que llegaron a Quito para exponer sus productos elaborados, 70 hicieron negocios con 26 empresas de varios sectores, como hoteles. Barreto comentó que hubo gran apertura de las empresas invitadas, las cuales mostraron interés para conocer los productos y comprarlos.
El objetivo es cerrar preacuerdos de compras por 100 000 dólares, dijo Barreto. Entre los participantes estuvieron bioemprendedores de barras de chocolate, bombones, bebidas de guayusa, café de especialidad, miel de abeja, licores, chochos, yogures y un largo catálogo que incluye 200 productos.
Sariha Moya, titular del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo; y Maria José Pinto, vicepresidenta de Ecuador, asistieron al encuentro empresarial, para respaldar y comprometerse a impulsar financiamiento con créditos, acceso a mercados y aprobar la política pública para generar empleo para los jóvenes rurales.
Los jóvenes emprendedores de la agricultura ecuatoriana no pasan de los 30 años. En Agrojoven se inscriben a jóvenes de entre 18 y 29 años, según la FAO. Muchos son estudiantes de la universidad o ya han conseguido su título universitario, aunque también hay quienes tienen maestrías.
En los estands de exhibición se presentaron productos que bien pueden ser considerados ‘top’, pues -además de su buen sabor- se venden en empaques atractivos, buenos diseños y con marcas que representan la identidad de sus comunidades y de sus raíces.
Barreto los motivó a seguir innovando el campo. “Existe una idea equivocada de que el éxito está lejos del campo, que para progresar hay que irse. Los jóvenes nos vienen a demostrar exactamente lo contrario”.
Nina Paqui y Jenifer Naichap son esas emprendedoras innovadoras, de la provincia de Zamora Chinchipe. Ambas son dos de los 70 jóvenes que se sentaron con las empresas para vender sus chocolates amazónicos.
Jenifer Naichap es una economista que llegó a la rueda de negocios en representación de 71 comunidades Shuar. Ellos producen barras de chocolate y bebidas de guayusa. Foto: Betty Jumbo / EL COMERCIO
Jenifer Niachap es una joven economista de 25 años que pertenece a la Federación Shuar. En su parroquia Timbara, del cantón Zamora, los shuar se dedican al cacao, ají, guayusa y otros productos. Antes de la pandemia del covid-19, la actividad turística era el sostén económico de las familias campesinas.
Tras la crisis decidieron innovar y crear cinco productos, que tienen potencial de ventas, según el análisis de mercado que hicieron. Elaboran barras de chocolate bajo el sistema agroforestal, barras de chocolate con guayusa, té y bebidas energizantes de guayusa, ajíes, café y granola con chispas de chocolate. Se comercializan con la marca Shuarnum que significa el ‘lugar del ser humano’.
Detrás de este proyecto están alrededor de 12 500 personas de la etnia shuar, por lo que los cinco productos llevan la identidad shuar. La joven emprendedora de Agrojoven.
Este emprendimiento tiene un gran logro: los índices de pobreza de las 72 comunidades están bajando con los cinco productos que elaboran. “Queremos que ellos sigan en sus comunidades, que no se pierdan la lengua shuar, sus costumbres y las tradiciones. Queremos que ellos tengan sostenibilidad con el tiempo”.
Nina Paqui es una joven de 21 años, quien junto a su madre, produce chocolates desde hace 10 años. Foto: Betty Jumbo / EL COMERCIO
Una de las innovaciones de la joven Nina Paqui es el Kukayo, un producto elaborado con la pepa del cacao cubiertas con chocolate semiamargo. Son crujientes y su sabor exótico se queda en el paladar.
Ella y su madre fabrican el Kukayo, así como barras y bombones de chocolate de dos sabores (maracuyá y jalea del cacao) con la marca Nicka, que significa ‘fuerza del cacao’. Esos productos los ofreció a las empresas que estuvieron en la macrorrueda de negocios. Este año proyectan implementar la línea de cacao en polvo y manteca de cacao.
Los chocolates de Nicka se fabrican desde hace 10 años con el cacao que cultivan los agricultores de la Biósfera del Podocarpus, dice Paqui. Ella tiene 21 años y es estudiante de administración de empresas en la universidad de Cuenca.
Ellas aprovechan todo lo que sale del cacao. Por ejemplo, extraen el mucílago, que es la miel que libera el cacao recién cosechado. Con la jalea preparan los bombones, vinos y se hace biol para nutrir las plantaciones de cacao de los productores.
La representante de la FAO cree que los jóvenes son la salvación para el campo, en vista que actualmente el trabajador agropecuario de Ecuador tiene una edad promedio de 58 años. “Esto es de gran preocupación y por eso estamos potenciando mucho más a los jóvenes”, ya que hay reales oportunidades a lo largo de toda la cadena de valor del sector agroalimentario.
Actualmente, en Ecuador hay 3,5 millones de jóvenes, de los que casi 1 millón está empleado en el sector agroalimentario, sin embargo, el empleo no es de calidad; en su mayoría son jornaleros. Barreto comentó que ser jornalero está bien, pero se necesita que sea tecnificado y especializado. Por eso, el objetivo con Agrojoven es que esos jóvenes escalen a un mejor empleo.
Además, se calcula que 740 000 jóvenes ecuatorianos no estudian ni trabajan, por lo que “creemos que el sector agroalimentario les puede dar esa oportunidad a esa juventud rural”, expresó Barreto.
También hay un dato revelador: del casi 1 millón de jóvenes que trabajan en el sector agroalimentario, un 15% es autoempleo a través de los agroemprendimientos. Por ello, aseguró Barreto, se necesita una política pública que potencie que las empresas privadas no solo empleen jóvenes, sino que inviertan en sus agronegocios y que se conviertan en sus socios.
Un reciente estudio de la FAO muestra que Ecuador tiene el sistema agroalimentario con mayor peso en el empleo de América Latina. Por eso, el desafío es mejorar la calidad del empleo del joven rural, que sea un empleo formalizado, más tecnificado y mejor remunerado. Por ahora, se han articulado 300 bioagroemprendimientos, construyendo alianzas con el sector privado y la cooperación internacional.
Tanto Barreto como Moya coincidieron en lo importante que es aprobar la primera política nacional de inclusión y empleabilidad para jóvenes rurales en el sistema agroalimentario. Barreto enunció cinco desafíos de esta política.
El Comité Interministerial Agrojoven Ecuador, creado mediante un decreto presidencial, trabaja en la construcción de esta política.
La ministra Moya enfatizó que con esa política los jóvenes van a acceder a financiamiento, para que impulsen los procesos de innovación de sus emprendimientos, desarrollar mercados, generar ingresos y desarrollo agroempresarial. Destacó que Agrojoven está presente en todo el territorio ecuatoriano.
Mientras los jóvenes se disponían a sentarse con los empresarios, Barreto les lanzó un mensaje inspirador: “sigan soñando en grande, sigan innovando, no dejen que nadie les diga que producir alimentos es quedarse atrás. El campo es donde nacen las empresas del futuro, donde el emprendimiento crea empleo, donde la innovación protege la biodiversidad, pero -sobre todo- su talento, su capacidad de innovación es la esperanza para inspirar a las generaciones hoy y mañana”.
El sector agrícola ecuatoriano
¿Qué es Agrojoven y cuántos jóvenes participan en el programa?
Agrojoven es un programa que se desarrolla desde 2024 con apoyo de la FAO para generar empleo formal para jóvenes rurales de entre 18 y 29 años. Actualmente involucra a 1 345 jóvenes y en 2026 se inscribieron 1 800 más. El programa nació de la mano del desaparecido Ministerio de Agricultura y busca que los jóvenes se queden en el campo y produzcan con calidad para el consumo nacional y la exportación. Está presente en todo el territorio ecuatoriano y hasta ahora ha articulado 300 bioagroemprendimientos con alianzas del sector privado y la cooperación internacional.
¿Qué resultados dejó la macrorrueda de negocios de Agrojoven en Quito?
De los 300 jóvenes que llegaron a exponer sus productos, 70 tuvieron sesiones de negocios con 26 empresas de sectores como hotelería y fábricas. La meta es cerrar preacuerdos de compra por 100 000 dólares. La Macrorrueda Mano de la Mano por el Empleo AgroJoven se realizó el 1 de septiembre de 2026 en el Centro de Convenciones Metropolitano de Quito. Se exhibieron unos 200 productos, entre barras de chocolate, bombones, bebidas de guayusa, café de especialidad, miel, licores, chochos y yogures. Gherda Barreto, representante de la FAO en Ecuador, destacó la apertura de las empresas invitadas para conocer y comprar los productos. Asistieron la vicepresidenta María José Pinto y la ministra Sariha Moya, quienes se comprometieron a impulsar créditos y acceso a mercados.
¿Por qué la edad del agricultor ecuatoriano preocupa a la FAO?
Porque el trabajador agropecuario en Ecuador tiene una edad promedio de 58 años, cerca de la población adulta mayor, lo que pone en riesgo el relevo generacional en el campo. Ecuador tiene 3,5 millones de jóvenes, de los cuales casi 1 millón trabaja en el sector agroalimentario, aunque en su mayoría como jornaleros y sin empleo de calidad. Además, 740 000 jóvenes no estudian ni trabajan. Un 15% de los jóvenes del sector se autoemplea mediante agroemprendimientos. Un estudio reciente de la FAO señala que Ecuador tiene el sistema agroalimentario con mayor peso en el empleo de América Latina, por lo que el desafío es formalizar, tecnificar y remunerar mejor ese trabajo.
¿Qué emprendimientos juveniles destacaron en la macrorrueda de Agrojoven?
Destacaron chocolates y café de especialidad de Manabí, yogur de frutas amazónicas de Napo, chocho de Cotopaxi y chocolates amazónicos de Zamora Chinchipe con identidad shuar y de la Biósfera del Podocarpus. Los hermanos Giovanni y Andrés Ruiz llevaron chocolate y café de la Reserva Poza Honda, en Santa Ana. Yomali Mera presentó su chocolate De Chechi y busca inversionistas. Jonathan Salán produce en Napo el yogur Jireh, con pitahaya, guayaba y jackfruit, con sello de Agricultura Familiar Campesina. Carmen Cunay representa a 213 socios de la Asociación de Productores de Chochos Andino Chugchilán, que vende desde 25 centavos para escolares. Jenifer Naichap, economista shuar de 25 años, comercializa la marca Shuarnum, que agrupa a unas 12 500 personas de 72 comunidades donde los índices de pobreza están bajando. Nina Paqui, de 21 años, fabrica con su madre el Kukayo y la marca Nicka, aprovechando incluso el mucílago del cacao.
¿En qué consiste la política nacional de empleo para jóvenes rurales que se prepara en Ecuador?
Es la primera política nacional de inclusión y empleabilidad para jóvenes rurales en el sistema agroalimentario, que elabora el Comité Interministerial Agrojoven Ecuador, con cinco desafíos centrales. Los cinco desafíos planteados por la FAO son formalizar el trabajo juvenil en el agro, donde el 54% labora en la informalidad y hay casi 800 000 jornaleros jóvenes; reconocer las competencias y certificaciones técnicas, ya que siete de cada 10 jóvenes trabajan como jornaleros; cerrar las brechas entre hombres y mujeres, pues los hombres concentran la mitad de las oportunidades de empleo adecuado; dinamizar el empleo desde la agroindustria, que ofrece mejores ingresos; y lograr que las empresas privadas sean socias e inversionistas de los agroemprendimientos juveniles, no solo empleadoras. La ministra de Desarrollo Económico y Productivo, Sariha Moya, señaló que con esta política los jóvenes accederán a financiamiento, innovación y desarrollo de mercados.
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La agricultura ofrece empleo informal a los jóvenes del campo
Desde 2024 se desarrolla el programa Agrojoven de la mano del desaparecido Ministerio de Agricultura, con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). El objetivo es generar empleo formal para los jóvenes rurales y generar más oportunidades para que se queden en el campo y produzcan con calidad para el consumo nacional y hasta para la exportación.
Actualmente, 1 345 jóvenes rurales están involucrados en esta iniciativa y en este 2026 se inscribieron 1 800 más, contó Gherda Barreto, representante de la FAO en Ecuador. Las cifras se difundieron durante la Macrorrueda Mano de la Mano por el Empleo AgroJoven, que se desarrolló este martes 1 de septiembre de 2026 en el Centro de Convenciones Metropolitano en Quito.
De los 300 jóvenes que llegaron a Quito para exponer sus productos elaborados, 70 hicieron negocios con 26 empresas de varios sectores, como hoteles. Barreto comentó que hubo gran apertura de las empresas invitadas, las cuales mostraron interés para conocer los productos y comprarlos.
El objetivo es cerrar preacuerdos de compras por 100 000 dólares, dijo Barreto. Entre los participantes estuvieron bioemprendedores de barras de chocolate, bombones, bebidas de guayusa, café de especialidad, miel de abeja, licores, chochos, yogures y un largo catálogo que incluye 200 productos.
Sariha Moya, titular del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo; y Maria José Pinto, vicepresidenta de Ecuador, asistieron al encuentro empresarial, para respaldar y comprometerse a impulsar financiamiento con créditos, acceso a mercados y aprobar la política pública para generar empleo para los jóvenes rurales.
Los emprendimientos de los jóvenes de la agricultura ecuatoriana
Los jóvenes emprendedores de la agricultura ecuatoriana no pasan de los 30 años. En Agrojoven se inscriben a jóvenes de entre 18 y 29 años, según la FAO. Muchos son estudiantes de la universidad o ya han conseguido su título universitario, aunque también hay quienes tienen maestrías.
En los estands de exhibición se presentaron productos que bien pueden ser considerados ‘top’, pues -además de su buen sabor- se venden en empaques atractivos, buenos diseños y con marcas que representan la identidad de sus comunidades y de sus raíces.
Barreto los motivó a seguir innovando el campo. “Existe una idea equivocada de que el éxito está lejos del campo, que para progresar hay que irse. Los jóvenes nos vienen a demostrar exactamente lo contrario”.
Nina Paqui y Jenifer Naichap son esas emprendedoras innovadoras, de la provincia de Zamora Chinchipe. Ambas son dos de los 70 jóvenes que se sentaron con las empresas para vender sus chocolates amazónicos.
Jenifer Naichap produce chocolate en Zamora
Jenifer Naichap es una economista que llegó a la rueda de negocios en representación de 71 comunidades Shuar. Ellos producen barras de chocolate y bebidas de guayusa. Foto: Betty Jumbo / EL COMERCIO
Jenifer Niachap es una joven economista de 25 años que pertenece a la Federación Shuar. En su parroquia Timbara, del cantón Zamora, los shuar se dedican al cacao, ají, guayusa y otros productos. Antes de la pandemia del covid-19, la actividad turística era el sostén económico de las familias campesinas.
Tras la crisis decidieron innovar y crear cinco productos, que tienen potencial de ventas, según el análisis de mercado que hicieron. Elaboran barras de chocolate bajo el sistema agroforestal, barras de chocolate con guayusa, té y bebidas energizantes de guayusa, ajíes, café y granola con chispas de chocolate. Se comercializan con la marca Shuarnum que significa el ‘lugar del ser humano’.
Detrás de este proyecto están alrededor de 12 500 personas de la etnia shuar, por lo que los cinco productos llevan la identidad shuar. La joven emprendedora de Agrojoven.
Este emprendimiento tiene un gran logro: los índices de pobreza de las 72 comunidades están bajando con los cinco productos que elaboran. “Queremos que ellos sigan en sus comunidades, que no se pierdan la lengua shuar, sus costumbres y las tradiciones. Queremos que ellos tengan sostenibilidad con el tiempo”.
Nina Paqui y su madre innovan con el cacao
Nina Paqui es una joven de 21 años, quien junto a su madre, produce chocolates desde hace 10 años. Foto: Betty Jumbo / EL COMERCIO
Una de las innovaciones de la joven Nina Paqui es el Kukayo, un producto elaborado con la pepa del cacao cubiertas con chocolate semiamargo. Son crujientes y su sabor exótico se queda en el paladar.
Ella y su madre fabrican el Kukayo, así como barras y bombones de chocolate de dos sabores (maracuyá y jalea del cacao) con la marca Nicka, que significa ‘fuerza del cacao’. Esos productos los ofreció a las empresas que estuvieron en la macrorrueda de negocios. Este año proyectan implementar la línea de cacao en polvo y manteca de cacao.
Los chocolates de Nicka se fabrican desde hace 10 años con el cacao que cultivan los agricultores de la Biósfera del Podocarpus, dice Paqui. Ella tiene 21 años y es estudiante de administración de empresas en la universidad de Cuenca.
Ellas aprovechan todo lo que sale del cacao. Por ejemplo, extraen el mucílago, que es la miel que libera el cacao recién cosechado. Con la jalea preparan los bombones, vinos y se hace biol para nutrir las plantaciones de cacao de los productores.
La apuesta por los jóvenes del campo
La representante de la FAO cree que los jóvenes son la salvación para el campo, en vista que actualmente el trabajador agropecuario de Ecuador tiene una edad promedio de 58 años. “Esto es de gran preocupación y por eso estamos potenciando mucho más a los jóvenes”, ya que hay reales oportunidades a lo largo de toda la cadena de valor del sector agroalimentario.
Actualmente, en Ecuador hay 3,5 millones de jóvenes, de los que casi 1 millón está empleado en el sector agroalimentario, sin embargo, el empleo no es de calidad; en su mayoría son jornaleros. Barreto comentó que ser jornalero está bien, pero se necesita que sea tecnificado y especializado. Por eso, el objetivo con Agrojoven es que esos jóvenes escalen a un mejor empleo.
Además, se calcula que 740 000 jóvenes ecuatorianos no estudian ni trabajan, por lo que “creemos que el sector agroalimentario les puede dar esa oportunidad a esa juventud rural”, expresó Barreto.
También hay un dato revelador: del casi 1 millón de jóvenes que trabajan en el sector agroalimentario, un 15% es autoempleo a través de los agroemprendimientos. Por ello, aseguró Barreto, se necesita una política pública que potencie que las empresas privadas no solo empleen jóvenes, sino que inviertan en sus agronegocios y que se conviertan en sus socios.
Un reciente estudio de la FAO muestra que Ecuador tiene el sistema agroalimentario con mayor peso en el empleo de América Latina. Por eso, el desafío es mejorar la calidad del empleo del joven rural, que sea un empleo formalizado, más tecnificado y mejor remunerado. Por ahora, se han articulado 300 bioagroemprendimientos, construyendo alianzas con el sector privado y la cooperación internacional.
Una política nacional para el empleo de los jóvenes rurales de la agricultura ecuatoriana
Tanto Barreto como Moya coincidieron en lo importante que es aprobar la primera política nacional de inclusión y empleabilidad para jóvenes rurales en el sistema agroalimentario. Barreto enunció cinco desafíos de esta política.
- Uno: formalizar el trabajo juvenil en el agro, ya que el 54% de los jóvenes en la agricultura trabaja en la informalidad. El reto es incorporar a los casi 800 000 jóvenes jornaleros al empleo formal, con contratos, seguridad y protección laboral.
- Dos: reconocer las competencias y las certificaciones técnicas del joven jornalero. Siete de cada 10 jóvenes trabajan en la agricultura como jornaleros.
- Tres: cerrar las brechas territoriales entre hombres y mujeres generando más empleo asalariado. Apenas la mitad de las oportunidades de empleo adecuado la tienen los hombres.
- Cuatro: dinamizar el empleo con la agroindustria. La evidencia muestra que la agroindustria ofrece empleo de mayor calidad y mejores ingresos a los jóvenes del agro ecuatoriano.
- Cinco: lograr que las empresas privadas no solo sean empleadores. Se necesitan empresas privadas que sean socias e inversionistas de los agroemprendimientos juveniles.
Un comité desarrolla la política de empleo para jóvenes del agro
El Comité Interministerial Agrojoven Ecuador, creado mediante un decreto presidencial, trabaja en la construcción de esta política.
La ministra Moya enfatizó que con esa política los jóvenes van a acceder a financiamiento, para que impulsen los procesos de innovación de sus emprendimientos, desarrollar mercados, generar ingresos y desarrollo agroempresarial. Destacó que Agrojoven está presente en todo el territorio ecuatoriano.
Mientras los jóvenes se disponían a sentarse con los empresarios, Barreto les lanzó un mensaje inspirador: “sigan soñando en grande, sigan innovando, no dejen que nadie les diga que producir alimentos es quedarse atrás. El campo es donde nacen las empresas del futuro, donde el emprendimiento crea empleo, donde la innovación protege la biodiversidad, pero -sobre todo- su talento, su capacidad de innovación es la esperanza para inspirar a las generaciones hoy y mañana”.
El sector agrícola ecuatoriano
Preguntas frecuentes sobre los jóvenes de la agricultura ecuatoriana
Agrojoven es un programa que se desarrolla desde 2024 con apoyo de la FAO para generar empleo formal para jóvenes rurales de entre 18 y 29 años. Actualmente involucra a 1 345 jóvenes y en 2026 se inscribieron 1 800 más. El programa nació de la mano del desaparecido Ministerio de Agricultura y busca que los jóvenes se queden en el campo y produzcan con calidad para el consumo nacional y la exportación. Está presente en todo el territorio ecuatoriano y hasta ahora ha articulado 300 bioagroemprendimientos con alianzas del sector privado y la cooperación internacional.
De los 300 jóvenes que llegaron a exponer sus productos, 70 tuvieron sesiones de negocios con 26 empresas de sectores como hotelería y fábricas. La meta es cerrar preacuerdos de compra por 100 000 dólares. La Macrorrueda Mano de la Mano por el Empleo AgroJoven se realizó el 1 de septiembre de 2026 en el Centro de Convenciones Metropolitano de Quito. Se exhibieron unos 200 productos, entre barras de chocolate, bombones, bebidas de guayusa, café de especialidad, miel, licores, chochos y yogures. Gherda Barreto, representante de la FAO en Ecuador, destacó la apertura de las empresas invitadas para conocer y comprar los productos. Asistieron la vicepresidenta María José Pinto y la ministra Sariha Moya, quienes se comprometieron a impulsar créditos y acceso a mercados.
Porque el trabajador agropecuario en Ecuador tiene una edad promedio de 58 años, cerca de la población adulta mayor, lo que pone en riesgo el relevo generacional en el campo. Ecuador tiene 3,5 millones de jóvenes, de los cuales casi 1 millón trabaja en el sector agroalimentario, aunque en su mayoría como jornaleros y sin empleo de calidad. Además, 740 000 jóvenes no estudian ni trabajan. Un 15% de los jóvenes del sector se autoemplea mediante agroemprendimientos. Un estudio reciente de la FAO señala que Ecuador tiene el sistema agroalimentario con mayor peso en el empleo de América Latina, por lo que el desafío es formalizar, tecnificar y remunerar mejor ese trabajo.
Destacaron chocolates y café de especialidad de Manabí, yogur de frutas amazónicas de Napo, chocho de Cotopaxi y chocolates amazónicos de Zamora Chinchipe con identidad shuar y de la Biósfera del Podocarpus. Los hermanos Giovanni y Andrés Ruiz llevaron chocolate y café de la Reserva Poza Honda, en Santa Ana. Yomali Mera presentó su chocolate De Chechi y busca inversionistas. Jonathan Salán produce en Napo el yogur Jireh, con pitahaya, guayaba y jackfruit, con sello de Agricultura Familiar Campesina. Carmen Cunay representa a 213 socios de la Asociación de Productores de Chochos Andino Chugchilán, que vende desde 25 centavos para escolares. Jenifer Naichap, economista shuar de 25 años, comercializa la marca Shuarnum, que agrupa a unas 12 500 personas de 72 comunidades donde los índices de pobreza están bajando. Nina Paqui, de 21 años, fabrica con su madre el Kukayo y la marca Nicka, aprovechando incluso el mucílago del cacao.
Es la primera política nacional de inclusión y empleabilidad para jóvenes rurales en el sistema agroalimentario, que elabora el Comité Interministerial Agrojoven Ecuador, con cinco desafíos centrales. Los cinco desafíos planteados por la FAO son formalizar el trabajo juvenil en el agro, donde el 54% labora en la informalidad y hay casi 800 000 jornaleros jóvenes; reconocer las competencias y certificaciones técnicas, ya que siete de cada 10 jóvenes trabajan como jornaleros; cerrar las brechas entre hombres y mujeres, pues los hombres concentran la mitad de las oportunidades de empleo adecuado; dinamizar el empleo desde la agroindustria, que ofrece mejores ingresos; y lograr que las empresas privadas sean socias e inversionistas de los agroemprendimientos juveniles, no solo empleadoras. La ministra de Desarrollo Económico y Productivo, Sariha Moya, señaló que con esta política los jóvenes accederán a financiamiento, innovación y desarrollo de mercados.
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