Un nuevo Código Minero busca dinamizar al sector

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Pablo Deheza

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Bolivia tendrá un nuevo código minero —no una ley— cuyo anteproyecto el Gobierno espera concluir en julio y enviar a la Asamblea Legislativa en septiembre. Así lo anunció a Energías & Negocios, de La Razón, el ministro de Minería y Metalurgia, Marco Antonio Calderón de la Barca. La autoridad convocó para los días 18, 19 y 20 de mayo a una Cumbre Minera con los tres actores que reconoce la Constitución —el sector estatal, el privado y el cooperativo— para definir los lineamientos del nuevo marco legal.

El anuncio llega en un momento paradójico. La minería se ha convertido en el principal motor de divisas del país: pasó de aportar el 55% de las exportaciones a fines de 2025 al 78,8% en febrero de 2026. Pero esa bonanza se explica más por el alza internacional del oro y la plata que por una expansión productiva real. Bolivia exporta hoy unos $us 6.000 millones en minerales, frente a los $us 50.000 millones de Perú y $us 65.000 millones de Chile. A ello se suma una traba estructural: obtener un área minera puede demorar entre 9 y 15 años. «Estamos trabajando con recursos naturales no renovables. Por lo tanto, los crecimientos van decayendo, van declinando», admite el ministro. Explica que la primera política del Gobierno fue defensiva: garantizar combustible y explosivos a todos los actores para frenar la caída productiva.

Hacia un nuevo código minero​


La Cumbre Minera abordará seis ejes temáticos que ya fueron sistematizados en reuniones previas con los tres sectores. Allí se definirá, por consenso, el contenido del nuevo marco legal. «No va a ser una ley, va a ser un código. Va a tener precisamente los dos cuerpos, el adjetivo y el sustantivo, para contar nuevamente con un código como corresponde», precisó Calderón de la Barca. La distinción es técnica pero relevante: un código integra derechos y obligaciones de los actores (la parte sustantiva) con los procedimientos (la parte adjetiva). Esta decisión apunta a corregir los vacíos y la inseguridad jurídica que hoy se atribuyen a la Ley 535.

Tras la Cumbre, el ministerio definirá la metodología de redacción articulada del proyecto, que será socializado antes de su tratamiento en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Apuesta por la inversión​


El otro frente del ministerio es atraer capital fresco. Bolivia llevó 28 proyectos de la Comibol al PDAC 2026 de Canadá, donde se priorizaron seis. Como resultado, alrededor de 20 empresas ya visitaron el país con intención de firmar contratos. Las cifras que maneja el ministro son contundentes. «Hay una sola empresa que piensa invertir más de $us 1.700 millones. No solamente quiere ser la más grande en plata aquí en Bolivia, sino la más grande en plata del mundo», reveló. A esa apuesta se suma otra empresa con dos proyectos de $us 350 millones cada uno.

La proyección agregada del ministerio supera los $us 3.000 millones de inversión en los próximos cinco años. La cartera incorpora además yacimientos del oriente boliviano —Mapomo, con tierras raras, y Rincón del Tigre, con platinoides—, una diversificación geográfica inédita para un sector históricamente concentrado en el occidente del país.

El desafío de fondo es convertir el potencial minero en desarrollo sostenible más allá del ciclo alcista de los metales.

La mirada larga en la tecnificación​


Más allá de los plazos legislativos y de la cartera de inversiones, el ministro Marco Antonio Calderón de la Barca planteó una hoja de ruta de mediano plazo que combina industrialización selectiva, adopción tecnológica y formación de talento.

La autoridad fue cauta sobre las expectativas de una industrialización masiva del sector. «Las empresas mineras son mineras. Por lo general, no dan valor agregado manufacturero», advirtió. Recordó que ni siquiera Chile, gran productor de cobre, ha desarrollado un tejido manufacturero denso aguas abajo. La apuesta boliviana, sostuvo, debe orientarse a nichos de especialización: el estaño para soldaduras de alta seguridad —usadas en cinturones y sistemas de frenos— es el ejemplo que maneja el ministerio.

El segundo frente es la minería 4.0. Bolivia gestionó con el Gobierno de la India un curso especializado de análisis de imágenes satelitales con inteligencia artificial para profesionales del ministerio. La herramienta permitiría detectar yacimientos a partir de bioindicadores: plantas que crecen sobre vetas específicas y son legibles desde el aire mediante IA. En paralelo, el ministerio avanza convenios de formación con la UMSA, la UPB, la UTO y la Tomás Frías.



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