UCR conmemora el Mes Histórico de la afrodescendencia con actividades sobre memoria, cultura y racismo

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Adair Mendez

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La Universidad de Costa Rica (UCR) conmemora durante agosto el Mes Histórico de la Afrodescendencia con una programación que busca visibilizar los aportes de las poblaciones afrodescendientes a la construcción del país y abrir espacios de discusión sobre racismo, memoria e inclusión. Las actividades son organizadas por la Cátedra de Estudios de África y el Caribe y cuentan con declaratoria de interés institucional durante todo el mes.

La declaratoria representa, según José Andrés Fernández, coordinador de la Cátedra, un respaldo al trabajo que desarrolla esta unidad desde su creación en 2013 y reafirma el compromiso de la Universidad con la diversidad, la inclusión, los derechos humanos y la lucha contra el racismo.

La agenda reúne actividades académicas y culturales que abordan la afrodescendencia desde distintas perspectivas. El 12 de agosto se realizará la conferencia “Vínculos transatlánticos de la música afrocaribeña”, a cargo del músico e investigador Manuel Monestel, con el objetivo de profundizar en las relaciones históricas y culturales entre África, el Caribe y Costa Rica.

“Los aportes de las poblaciones afrocostarricenses son intelectuales, políticos, sociales y económicos”, afirmó Wilson Arroyo, docente e investigador de la Cátedra.

El 13 de agosto se presentará el libro Rescatando la memoria: dos encuentros históricos afrocostarricenses 1978-1996, de Carmen Hutchinson y Marva Spence. La actividad recupera dos procesos de discusión y organización de las poblaciones afrodescendientes en Costa Rica durante el siglo XX y constituye uno de los principales ejes de la programación.

El proyecto surgió a partir de una conversación entre las autoras y el ingeniero Roy McDonald, quien conservaba documentos relacionados con estos encuentros. A partir de esos materiales, las investigadoras recuperaron testimonios y reconstruyeron acontecimientos que consideran fundamentales para comprender el origen de la actual conmemoración.

Hutchinson explicó que el encuentro de 1978 permitió discutir la situación económica, política y cultural de las personas afrodescendientes en Costa Rica. Una de sus recomendaciones fue conmemorar el 31 de agosto como una efeméride. El encuentro de 1996, por su parte, abordó la situación de las poblaciones afrodescendientes desde una perspectiva internacional.

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Marva y Carmen: Marva Spence y Carmen Hutchinson son las autoras de Rescatando la memoria: dos encuentros históricos afrocostarricenses 1978-1996, una publicación que recupera procesos de organización y discusión de las poblaciones afrodescendientes en Costa Rica. (Foto: cortesía)

Para Hutchinson, recuperar estos procesos permite reconocer el esfuerzo organizativo de los liderazgos afrocostarricenses y latinoamericanos que antecedieron al actual Mes Histórico de la Afrodescendencia. Spence destacó que los documentos también muestran a las personas afrodescendientes como protagonistas de su propia historia y no como sujetos pasivos frente a la exclusión.

El Seminario sobre la Situación del Negro en Costa Rica de 1978 reunió a profesionales, estudiantes, artistas y otros representantes de la comunidad afrodescendiente junto con autoridades del Gobierno. Una de sus conclusiones fue declarar el 31 de agosto como Día del Negro, en referencia a la primera convención internacional de la Universal Negro Improvement Association (UNIA), liderada por Marcus Garvey, en 1920.

Para Spence, recuperar estas experiencias décadas después resulta necesario porque parte de la documentación permanecía en archivos personales y algunas de las memorias dependen de personas que ya no están. “Para comprender el presente, hay que leer el pasado”, afirmó a UNIVERSIDAD.

El 20 de agosto se presentará el libro Del pannegrismo al panafricanismo: una historia de la unidad africana, del profesor Guillermo Navarro Alvarado, sociólogo e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales. La actividad contará con la participación de especialistas de la UCR y otros invitados y busca acercar al público a los procesos históricos y políticos relacionados con la unidad africana.

La programación también contempla actividades sobre el intelectual senegalés Cheikh Anta Diop, una charla para docentes sobre el Mes Histórico de la Afrodescendencia y, el 27 de agosto, un espacio dedicado a las migraciones afrocaribeñas y sus aportes a la sociedad costarricense.

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Wilson y Jose: Wilson Arroyo y José Andrés Fernández, integrantes de la Cátedra de Estudios de África y el Caribe, participan en la organización y coordinación de las actividades programadas por la UCR para el Mes Histórico de la Afrodescendencia. (Foto: cortesía)

Para Wilson Arroyo, docente e investigador de la Cátedra y encargado de Acción Social, la selección de los temas parte de los objetivos estratégicos de la unidad y de procesos de trabajo con comunidades, organizaciones sociales e instituciones. Algunas actividades surgieron de solicitudes recibidas desde finales de 2025 y otras son resultado de investigaciones y proyectos desarrollados durante un periodo más amplio.

El criterio principal, explicó, fue que las actividades contribuyeran a comprender la afrodescendencia como una parte integral de la identidad costarricense y no como un elemento adicional. Esto implica, según Wilson, superar una visión que reduzca a las poblaciones afrodescendientes únicamente a sus expresiones culturales.

Esa perspectiva también atraviesa el trabajo de la Cátedra fuera de las actividades de agosto. Wilson señaló que la programación busca generar discusiones sobre los desafíos que enfrenta la sociedad costarricense y evitar que los espacios de reconocimiento terminen reduciendo a las poblaciones afrodescendientes a sus características culturales.

La problemática también es percibida desde el estudiantado. Tamara Arancibia Arancibia, estudiante de cuarto año de Ciencias Políticas y miembro de la organización estudiantil afrodescendiente Ubuntu, considera que el Mes Histórico permite visibilizar una historia que durante mucho tiempo ocupó un lugar secundario dentro del relato nacional.

“Somos parte fundamental de su historia, de su cultura, de su economía y de su desarrollo político y social”, señaló Arancibia a UNIVERSIDAD. Para la estudiante, sin embargo, esta discusión no debería limitarse a agosto, sino permanecer durante todo el año en la docencia, la investigación, la acción social y la representación estudiantil.

Desde su experiencia, Arancibia considera que la Universidad funciona como un espacio para organizarse y construir comunidad entre estudiantes afrodescendientes, pero también forma parte de una sociedad atravesada por el racismo. Señala que todavía existe poca presencia afrodescendiente en determinados espacios académicos, contenidos de cursos y referencias intelectuales.

La estudiante también relató haber experimentado situaciones de racismo en espacios de representación estudiantil. Según explicó, ella y otras compañeras han sido utilizadas como representación visible de movimientos sociales mientras persisten estereotipos y prácticas de perfilamiento racial. También señaló situaciones en las que conocimientos producidos por personas afrodescendientes fueron utilizados sin el reconocimiento correspondiente.

Para Wilson, estos cuestionamientos también implican una revisión del papel histórico de la academia. El docente considera necesario reconocer que fueron las comunidades y sus movimientos sociales quienes mantuvieron viva su cultura y memoria histórica, mientras la Universidad debe revisar qué formas de exclusión todavía persisten en sus espacios.

Uno de los principales retos, según Wilson, consiste en fortalecer las acciones afirmativas y revisar la presencia de personas afrodescendientes en la docencia, la investigación y el estudiantado. También plantea analizar qué autores y conocimientos forman parte de los programas de estudio.

Arancibia coincide en que la presencia de la historia afrodescendiente en las aulas todavía es insuficiente. Señala que su incorporación depende de la carrera, el curso y la persona docente, por lo que una persona estudiante puede atravesar distintos espacios académicos sin estudiar de forma profunda los aportes históricos, políticos, intelectuales y culturales de las poblaciones afrodescendientes.

Para el organizador Fernández, la diversidad de la programación responde precisamente a la intención de evitar una visión reducida de la afrodescendencia. Las actividades abordan producción de conocimiento, conexiones históricas, memoria, migraciones y participación política e intelectual, además de las expresiones culturales.

Más allá de agosto, la estudiante plantea que la UCR debería incorporar perspectivas afrodescendientes en los planes de estudio, ampliar la presencia de autores y autoras afrodescendientes, producir más investigación sobre racismo y desigualdad racial y establecer mecanismos claros para atender situaciones de discriminación.

Para la escritora Hutchinson, la conmemoración debe representar un reconocimiento genuino de la multiculturalidad costarricense. Para Arancibia, ese reconocimiento también exige asumir el antirracismo como una responsabilidad colectiva y no únicamente de quienes experimentan el racismo.

De esta forma, la programación de agosto busca que la conmemoración trascienda las actividades del mes y contribuya a una discusión más amplia sobre el lugar de las poblaciones afrodescendientes en la historia, la academia y la sociedad costarricense.

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El cronograma del Mes Histórico de la Afrodescendencia reúne durante el mes de agosto actividades académicas y culturales sobre memoria histórica, música, pensamiento africano, migraciones y aportes de las poblaciones afrodescendientes. (Foto: cortesía)



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