Sonatas para violín y piano

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Sonatas para violín y piano

Me he enterado que en estas fechas cumple aniversario nuestro Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias.​

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Carlos Rolz Asturias


28 de julio de 2026

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Durante mi juventud, estando en Xelajú, fui invitado a un almuerzo en el Club de Tenis que celebraba los 15 años de una hija de una familia conocida. Sentado en el evento, observé que en una esquina del salón se hicieron presentes dos músicos, un pianista y una joven violinista. Tocaron adaptaciones de boleros y, por supuesto, Luna de Xelajú, intercalando de vez en cuando algunas improvisaciones de extractos de sonatas clásicas. En esa época era muy aficionado a la música sinfónica y de conciertos, y no había prestado la atención debida a la música de cámara. Me impresionó lo bien que combinaba el violín con el piano al mantener un balance perfecto en el sonido de los dos instrumentos, sin menospreciar el hecho de que eran músicos aficionados.

Sugiero a las autoridades que inicien contactos con otros países.


Pues bien, ahora poseo 65 interpretaciones de sonatas para violín y piano, interpretadas en forma magistral por profesionales. Los compositores, desde el barroco, el romanticismo alemán, hasta el neoclasicismo y la música moderna. Puedo asegurar que es en la música de cámara en donde los compositores expresan de una mejor forma sus sentimiento y emociones. No me considero un experto, pues no toco el violín, y el piano lo aprendí en mi juventud gracias a la influencia familiar. De manera que, a continuación, únicamente pretendo hacer unos comentarios al respecto.

Puede decirse que fue Ludwig van Beethoven quien sentó precedente en este género de música con sus 10 sonatas para violín y piano. De acuerdo con los expertos, la sonata No. 5, Primavera, y las No. 9, Kreutzer, son, desde el punto de vista de la composición, las mejores, que se han convertido también en las más populares. La Kreutzer, inusualmente larga, de 40 minutos, es una obra maestra virtuosa, que demanda maestría técnica para los músicos de los dos instrumentos. Claro que en términos de gusto musical, existen opiniones diversas, en lo personal un par de las otras sonatas son muy agradables de escuchar.

Como un paréntesis, recuerdo que fue Néstor Arévalo, violinista guatemalteco, acompañado de su esposa, Alma Rosa Gaytán, quienes nos deleitaron, si no me equivoco, con la interpretación de las 10 sonatas de Van Beethoven.

Las 10 sonatas sirvieron de base para que Robert Schumann y Johannes Brahms compusieran tres y dos sonatas en este género respectivamente, y continuaran con el romanticismo de esa época. El cual se extendió en Europa, principalmente en Francia, con Édouard Lalo, Gabriel Faure y Camille Saint-Saëns, incorporando nuevas ideas musicales. No son el lugar y el momento de extender los comentarios al modernismo; sin embargo, a mi criterio, son dos sonatas las que más me han atraído, la del alemán Richard Strauss y del rumano George Enescu, obras que se complementan. Seguro que otros no estarán de acuerdo con lo anterior, y mencionarán la sonata No. 2 del polaco Kystoff Penderecki, como ejemplo, sin duda también una obra magistral.

Me he enterado que en estas fechas cumple aniversario nuestro Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias. Obra de arquitectos e ingenieros nacionales, con una sala de conciertos espectacular y un pequeño teatro de cámara. Recuerdo a cuántos conciertos asistimos con mi esposa, aficionada también por la música clásica, con la Sinfónica Nacional, algunas veces con conductores extranjeros. En estos últimos años, ha existido una tremenda sequía de eventos de esta índole. No vale la pena buscar excusas, pero entiendo que las nuevas autoridades del Ministerio de Cultura y Deportes están favoreciendo el género musical clásico.

Así veo que están activas la Sinfónica de Occidente en Xelajú y Totonicapán y la Sinfónica de Oriente en Chiquimula. Felicitaciones a todos sus miembros, organizadores, conductores y, por supuesto, a los músicos chapines, por su profesionalismo, entusiasmo y dedicación en divulgar al público en este género musical clásico.

Sugiero a las autoridades que inicien contactos con otros países, para que compartiendo costos, se invite a grupos de cámara extranjeros, ya que el aspecto cultural en las embajadas es apoyado, y así es que, en Latinoamérica, México, Brasil y Argentina tienen grupos prestigiosos; no digamos piases europeos, como Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España, por mencionar algunos.

De esta manera se estarían llevando a cabo en el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias conciertos seleccionados de alta calidad musical. Asimismo, los maestros invitados podrían ofrecer tutorías a los estudiantes del Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara.

Termino la nota comentando resultados científicos publicados, los cuales comentan los efectos positivos de aprender a tocar un instrumento o de escuchar música clásica sobre las habilidades cognitivas.

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