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Carolina Vasco
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Carolina Vasco
Con solo 10 años, Sebastián Corro se unió de manera voluntaria al despliegue de miles de rescatistas en la zona norte de Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio de 2025.
Este valiente niño salvó a dos mascotas, ganándose el apodo de ‘topito’, otorgado por brigadistas mexicanos.
Tomado de la mano de su abuelo, quien forma parte de una brigada local, Sebastián camina por Caraballeda, una de las áreas más devastadas en la región costera de La Guaira, cercana a Caracas.
Él porta un casco con linterna, lentes de protección, un chaleco con la bandera venezolana y la insignia de la estrella de la vida, además de una bandolera y botas impermeables con estampado militar.
De su cintura cuelgan guantes con su identificación: “S. Corro”. En medio de montañas de escombros y maquinaria que antes eran edificios, Sebastián se muestra dispuesto a ayudar desde que comenzó el terremoto. “Yo quiero ser rescatista”, expresa a EFE el alumno de cuarto grado.
El pequeño compartió su experiencia con brigadistas brasileños, chilenos y estadounidenses.
Los brigadistas mexicanos lo nombraron el ‘topito venezolano’. Su casco lleva una dedicatoria: “Para Sebastián, con mucho cariño y respeto de parte de Los Topos”.
Sebastián se imagina como un rescatista profesional que viajará a donde haya desastres para ayudar en operaciones de búsqueda y salvamento, señala EFE.
Según cifras de la ONU, 2 786 profesionales de 31 países participaron en las labores tras los terremotos que dejaron más de 4 800 muertos y más de 16 700 heridos.
“Este es mi nieto, mi nietico, es mi tesoro”, dice Cristóbal Corro, abuelo de Sebastián, mientras sonríe con orgullo. Él menciona que su nieto está en proceso de aprendizaje y desea formar una brigada escolar de primeros auxilios en su escuela.
A medida que ambos recorren las calles de La Guaira, ayudan tanto en los refugios como en la logística para distribuir alimentos, indica EFE.
Cristóbal aclara que Sebastián no se adentra en las construcciones derruidas por razones de seguridad. A pesar del peligro, el ‘topito’ logró rescatar a dos animalitos: un gato y un perrito.
“Estamos donde nos necesiten”, agrega Cristóbal. Tras los terremotos, han surgido numerosas publicaciones en redes sociales buscando mascotas perdidas o familias para animales encontrados.
Los refugios también enfrentan una alta demanda tras el doble terremoto, especialmente en el servicio veterinario del hospital de campaña El Salvador, ubicado en Catia La Mar, La Guaira.
Con información de EFE
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Con solo 10 años, Sebastián Corro se unió de manera voluntaria al despliegue de miles de rescatistas en la zona norte de Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio de 2025.
Este valiente niño salvó a dos mascotas, ganándose el apodo de ‘topito’, otorgado por brigadistas mexicanos.
La historia de Sebastián
Tomado de la mano de su abuelo, quien forma parte de una brigada local, Sebastián camina por Caraballeda, una de las áreas más devastadas en la región costera de La Guaira, cercana a Caracas.
Él porta un casco con linterna, lentes de protección, un chaleco con la bandera venezolana y la insignia de la estrella de la vida, además de una bandolera y botas impermeables con estampado militar.
De su cintura cuelgan guantes con su identificación: “S. Corro”. En medio de montañas de escombros y maquinaria que antes eran edificios, Sebastián se muestra dispuesto a ayudar desde que comenzó el terremoto. “Yo quiero ser rescatista”, expresa a EFE el alumno de cuarto grado.
Apoyo internacional y futuro brillante
El pequeño compartió su experiencia con brigadistas brasileños, chilenos y estadounidenses.
Los brigadistas mexicanos lo nombraron el ‘topito venezolano’. Su casco lleva una dedicatoria: “Para Sebastián, con mucho cariño y respeto de parte de Los Topos”.
Sebastián se imagina como un rescatista profesional que viajará a donde haya desastres para ayudar en operaciones de búsqueda y salvamento, señala EFE.
Según cifras de la ONU, 2 786 profesionales de 31 países participaron en las labores tras los terremotos que dejaron más de 4 800 muertos y más de 16 700 heridos.
El orgullo del abuelo
“Este es mi nieto, mi nietico, es mi tesoro”, dice Cristóbal Corro, abuelo de Sebastián, mientras sonríe con orgullo. Él menciona que su nieto está en proceso de aprendizaje y desea formar una brigada escolar de primeros auxilios en su escuela.
Ayuda humanitaria en La Guaira
A medida que ambos recorren las calles de La Guaira, ayudan tanto en los refugios como en la logística para distribuir alimentos, indica EFE.
Cristóbal aclara que Sebastián no se adentra en las construcciones derruidas por razones de seguridad. A pesar del peligro, el ‘topito’ logró rescatar a dos animalitos: un gato y un perrito.
“Estamos donde nos necesiten”, agrega Cristóbal. Tras los terremotos, han surgido numerosas publicaciones en redes sociales buscando mascotas perdidas o familias para animales encontrados.
Los refugios también enfrentan una alta demanda tras el doble terremoto, especialmente en el servicio veterinario del hospital de campaña El Salvador, ubicado en Catia La Mar, La Guaira.
Con información de EFE
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