Se juntó el hambre con las ganas de comer

  • Empezar tema Empezar tema Joaquín González J.
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
J

Joaquín González J.

Guest
Este refrán irónico lo utilizamos cuando personas, situaciones o factores negativos coinciden y se potencian mutuamente. Tal podría ser el caso de la reciente, apresurada y polémica elección del nuevo magistrado del Tribunal Electoral, antecedida de la también reciente e igualmente cuestionada elección de la Defensora del Pueblo.

En ambos casos, no se trata de elecciones para decidir la colocación del busto de alguien en el patio de recreo de una escuela primaria. Muy por el contrario, se trata de escogimientos de gran trascendencia, para bien o para mal, sobre el equilibrio, la independencia y la imparcialidad democrática que se requieren para contrarrestar o resistir las tradicionales presiones o injerencias de grupos empresariales o partidarios, así como el pernicioso abuso del poder político presidencialista, que se ha valido siempre de estas lealtades veladas u ocultas para lograr sus inconfesables objetivos.

Si bien el tiempo es quien pondrá a prueba o definirá, en ambos casos, el nivel de supeditación o independencia que exhiban estos nuevos funcionarios en el ejercicio de sus respectivos cargos, lo cierto es que nadie puede dar lo que no tiene. En tal sentido, coincido con las declaraciones del exmagistrado Guillermo Márquez Amado, cuando, al referirse al tema, advirtió que, por el actuar previo, tanto de la exmagistrada de la CSJ Ángela Russo como del fiscal de Cuentas Jaime Barroso, no se vaticinan conductas que vayan a cambiar o que inspiren la confianza que el pueblo panameño reclama de quienes están encaminados a asumir posturas, o tomar decisiones firmes, imparciales y valientes, como es el caso de la Defensoría del Pueblo y del Tribunal Electoral.

Por otro lado, un asunto importante de analizar, aparejado al tema de la elección para estos dos cargos por parte de la Asamblea Nacional, es el ritual con apariencia de ejercicio democrático que se practica en este foro, en el que, una vez más, se constata el interés generalizado de los diputados de todas las bancadas por consolidar efímeras cuotas de poder para cada quien, en atención a intereses propios, los cuales, paradójicamente, nada tienen que ver con principios, ideologías o el interés común de la nación panameña. Se trata, simplemente, de seguir consolidando correlaciones de fuerza entre la Asamblea y las instituciones clave del Estado, incluido, por supuesto, el Órgano Ejecutivo, a fin de sacar el mejor partido de esta relación coyuntural que cada nombramiento, proyecto de ley o tema que se presente ofrece a cada cual, bajo el imperio de las reglas y señales políticas del clientelismo y del “qué hay pa’ mí” imperantes.

Resulta decepcionante que la infructuosa estrategia que utilizan, una y otra vez, las bancadas de Vamos y Seguimos, a fin de procurar alcanzar los prometidos cambios en materia de conducta política en la Asamblea, se limite a la ingenua creencia de poder llegar a cambiar, a través de la negociación, la forma de pensar de quienes tienen por norma ancestral la práctica del aprovechamiento sin escrúpulos de cuanta oportunidad se presente para ello.

Como era de esperarse, el resultado de este nuevo y fallido intento por encontrar consensos terminó evidenciando mayores y más acentuadas divisiones internas. Prueba de ello es que tres de sus diputados —Jorge Bloise, Neftalí Zamora y Manuel Samaniego— rompieron la línea trazada y votaron a favor de Barroso. No sería para nada extraño que pronto empecemos a oír hablar de una nueva bancada con el singular nombre de “Íbamos”.

En verdad, esta situación resulta paradójica y contrastante, sobre todo si recordamos los no tan lejanos tiempos en que, solito, Juan Diego Vásquez los “ponía a parir” con la verdad, al enrostrarles la desfachatez y el oportunismo que han caracterizado a estos mismos diputados reelectos, con los que hoy la nueva camada de jóvenes independientes —en los que aún tenemos cifradas nuestras esperanzas— pretende, de forma romántica, seguir negociando para llegar a acuerdos que beneficien al país.

El autor es escritor y pintor.

Sigue leyendo...
 
Atras
Superior