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Se avecina hambruna
Se prevén dificultades de sobrevivencia para gran parte de la población agrícola.
Antonio Mosquera Aguilar
4 de septiembre de 2026
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00:00h
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La escasez de lluvias ha provocado la pérdida de cosechas en el país. El impacto, según Prensa Libre 1/09/2026, son 51 mil hogares. Si se asume que la mitad de los agricultores son pobres, el próximo año habrá una crisis alimentaria. El precio por quintal de maíz blanco en Centroamérica estará alrededor de los US$26. De mayo a septiembre, el quintal en EUA pasó de US$17 a US$52. Para los que confían en la importación para solucionar la escasez nacional es una muy mala noticia. Obvio, están las reservas estratégicas de esa potencia, pero tal vez no es la mejor situación mundial para sacrificarlas.
No se puede vivir ignorando los avisos de graves ataques a la vida sustentados en datos objetivos.
Quienes sufren hambre no contratarán dos camiones para atravesarlos en las carreteras como los irresponsables transportistas demandando combustible regalado. Paralizan el tráfico, mientras declaran su ánimo pacífico y demandan hundir las finanzas estatales, para salvar sus ganancias personales. Alguna vez, las autoridades han identificado a los estranguladores de la libre locomoción. Se sabe, acaso, a quién pertenecen los vehículos y cuánto les pagan a los pocos acompañantes desarrapados de los piquetes. Las declaraciones de los abusadores se transmiten por internautas, sin dar cuenta de alguna condena estatal o del público. La fafa siempre promueve la unilateralidad en los juicios.
Al contrario, las familias pobres se abrazarán sus estómagos cuando pasen hambre. Los hijos morirán de inanición o toda la familia enfermará. Aquí no caben comedores populares ni bolsa Maga, se necesitaría una movilización nacional para evitar la hambruna; también, vigilancia epidemiológica si sucede lo peor. Lo nacional se agrava por lo internacional: desde que se inició la guerra de Rusia contra Ucrania, los precios mundiales han subido; para el trigo, un 12%; el aceite de soya, un 50%, y todos saben la subida de los combustibles, que empuja todos los precios.
Los datos del reportaje son espeluznantes para los dos meses últimos. El maíz ha subido en Quiché 95.8%; en Huehuetenango, 91.8%; en Chiquimula, 78%. El liderazgo gubernamental sería necesario. Mesas para fijar las ganancias porcentuales por parte de los grandes abastecedores y transportistas. Dejar de jugar con el salario mínimo, como si no escondiera el bloqueo contra los necesitados de trabajo, dispuestos a emplearse por menos de lo fijado por los dependientes regulares. Establecer un apoyo al desempleo, donde se incluyen los campesinos pobres.
La falta de liderazgo se explica por la proximidad del período electoral. Los cálculos políticos están minando la dirección de la economía. Un ejemplo es aceptar descapitalizar a municipalidades. Mucho va a los negocios de los amiguetes de los alcaldes, pero, al ejecutar el presupuesto, hay empleo. En contra, no se enfrenta con decisión la encrucijada entre la demagogia y aceptar los costos de socorrer a los menesterosos.
Mal terminará el gobierno, aunque sería excesivo echarle todas las culpas. Se trata de una situación producto de un evento meteorológico mundial: la corriente de El Niño y, también, de los problemas mundiales. Sin embargo, la falta de acción y decisión afectará a innumerables familias, empujándolas a las ciudades para encontrar comida. Como se sabe, la miseria incrementa el envilecimiento de la población. Después, los problemas sociales desean solucionarse con medidas de policía. La seguridad alimentaria es un derecho; un gobierno responsable debiera garantizarla a través de un liderazgo activo. No hay actuación más vil que la procedente de la manipulación del necesitado. ¿Acaso no hay voces para obligar a la necesaria acción?
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