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Giovanna Alvear
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Un submarino ruso escolta a un petrolero que Estados Unidos intentó confiscar frente a Venezuela, según reveló The Wall Street Journal. Moscú decidió intervenir luego de que la Guardia Costera estadounidense persiguiera la nave por su presunta vinculación con el transporte de crudo ilícito.
El medio estadounidense citó a un funcionario de ese país y detalló que Rusia desplegó un submarino y otros recursos navales para proteger al buque. La embarcación, conocida anteriormente como Bella 1, buscó durante más de dos semanas evadir el cerco impuesto por Washington a barcos sancionados.
El petrolero no consiguió atracar en puertos venezolanos ni cargar petróleo. Sin embargo, Estados Unidos mantuvo la persecución más allá de las costas sudamericanas. La Guardia Costera siguió al buque hasta el Atlántico como parte de su estrategia contra la llamada “flota fantasma”.
Washington apunta a esa red de petroleros que transporta crudo ilícito alrededor del mundo. Entre ellos se encuentran cargamentos procedentes del mercado negro ruso. Aunque el barco navegaba sin carga, Estados Unidos intentó abordarlo en diciembre.
La tripulación impidió esa acción y huyó hacia el Atlántico. Durante el trayecto, los marinos modificaron la identidad del buque. Pintaron una bandera rusa en uno de sus costados, cambiaron el nombre a Marinera y alteraron su registro para inscribirlo oficialmente en Rusia.
Expertos citados por The Wall Street Journal señalaron que Rusia observa con preocupación las incautaciones de petroleros que transportan su petróleo ilícito. Estas operaciones sostienen parte de su economía. Por ello, el país adoptó una medida poco común al permitir el registro de buques sin inspecciones ni requisitos formales.
Según el diario, Rusia pidió a Estados Unidos que frene la persecución del petrolero. Tres funcionarios estadounidenses confirmaron que Moscú realizó esa solicitud. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso informó que sigue de cerca la situación y expresó su inquietud por el caso.
A pesar de esos pedidos, la Guardia Costera de Estados Unidos mantiene la vigilancia. El petrolero navega actualmente en el Atlántico Oriental, a unas 300 millas al sur de Islandia, con rumbo al Mar del Norte.
Este episodio se desarrolla en un momento de fuertes desacuerdos diplomáticos entre Estados Unidos y Rusia por la guerra en Ucrania. Las tensiones amenazan con complicar las conversaciones, mientras Moscú todavía no acepta el marco de paz propuesto por Washington y Kiev.
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El medio estadounidense citó a un funcionario de ese país y detalló que Rusia desplegó un submarino y otros recursos navales para proteger al buque. La embarcación, conocida anteriormente como Bella 1, buscó durante más de dos semanas evadir el cerco impuesto por Washington a barcos sancionados.
Un buque vacío bajo vigilancia internacional
El petrolero no consiguió atracar en puertos venezolanos ni cargar petróleo. Sin embargo, Estados Unidos mantuvo la persecución más allá de las costas sudamericanas. La Guardia Costera siguió al buque hasta el Atlántico como parte de su estrategia contra la llamada “flota fantasma”.
Washington apunta a esa red de petroleros que transporta crudo ilícito alrededor del mundo. Entre ellos se encuentran cargamentos procedentes del mercado negro ruso. Aunque el barco navegaba sin carga, Estados Unidos intentó abordarlo en diciembre.
La tripulación impidió esa acción y huyó hacia el Atlántico. Durante el trayecto, los marinos modificaron la identidad del buque. Pintaron una bandera rusa en uno de sus costados, cambiaron el nombre a Marinera y alteraron su registro para inscribirlo oficialmente en Rusia.
Tensión entre Moscú y Washington
Expertos citados por The Wall Street Journal señalaron que Rusia observa con preocupación las incautaciones de petroleros que transportan su petróleo ilícito. Estas operaciones sostienen parte de su economía. Por ello, el país adoptó una medida poco común al permitir el registro de buques sin inspecciones ni requisitos formales.
Según el diario, Rusia pidió a Estados Unidos que frene la persecución del petrolero. Tres funcionarios estadounidenses confirmaron que Moscú realizó esa solicitud. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso informó que sigue de cerca la situación y expresó su inquietud por el caso.
A pesar de esos pedidos, la Guardia Costera de Estados Unidos mantiene la vigilancia. El petrolero navega actualmente en el Atlántico Oriental, a unas 300 millas al sur de Islandia, con rumbo al Mar del Norte.
Este episodio se desarrolla en un momento de fuertes desacuerdos diplomáticos entre Estados Unidos y Rusia por la guerra en Ucrania. Las tensiones amenazan con complicar las conversaciones, mientras Moscú todavía no acepta el marco de paz propuesto por Washington y Kiev.
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