M
Moisés Cáceres
Guest
El 25 de enero de 2026, un perro llamado Lupo, de apenas nueve meses de edad, fue rescatado en el barrio Santo Tomás, en el sur de Quito. El animal permanecía la mayor parte del día en el balcón del departamento que arrendaba su tutor, sin un techo que lo protegiera del sol o la lluvia y con un espacio mínimo para moverse.
La alerta llegó tras un reporte ciudadano que activó la intervención de la Unidad de Bienestar Animal (UBA), la Agencia Metropolitana de Control (AMC) y la Policía Nacional.
Vecinos del sector notificaron a las autoridades sobre la situación del can. Con esa información, los inspectores acudieron al inmueble para constatar el estado del animal y evaluar si el entorno cumplía con los estándares mínimos de bienestar.
Durante la inspección, los funcionarios observaron que Lupo permanecía en un espacio reducido, sin protección climática adecuada y con movilidad limitada. En el lugar tampoco se evidenció un acceso permanente a agua o alimento.
La presencia de excremento en el área reforzó los indicios de un descuido prolongado.
La UBA lideró la evaluación del caso con apoyo de la AMC y la Policía Nacional. Los equipos revisaron las condiciones sanitarias y el estado general del perro para determinar los pasos a seguir.
Tras dialogar con el tutor, los inspectores plantearon la entrega voluntaria del animal. El propietario aceptó la medida luego de recibir orientación sobre los cuidados que requiere un perro de compañía.
Según explicó, adoptó a Lupo meses atrás, cuando una pareja extranjera regresó a su país. Añadió que el embarazo de su esposa y recomendaciones médicas influyeron en su decisión de mantener al perro fuera del departamento, además de dificultades económicas para cambiar de vivienda.
Los informes preliminares indicaron que Lupo no contaba con su esquema de vacunación al día ni con esterilización. Estas omisiones, sumadas al entorno en el que permanecía, llevaron a clasificar el caso dentro de condiciones que no garantizaban su bienestar.
Los técnicos registraron la falta de agua disponible de forma continua, la ausencia de comida en el momento de la visita y un espacio sin limpieza regular. Estos elementos quedaron consignados en un informe que se remitirá a la AMC para el análisis de posibles sanciones administrativas.
Lupo ingresó a uno de los centros de atención de la Unidad de Bienestar Animal, donde recibirá valoración clínica y cuidados veterinarios. El personal definirá su estado de salud general y los tratamientos necesarios.
Dentro del protocolo, la UBA completará su esquema de vacunación, procederá con la esterilización y colocará un microchip de identificación. Una vez concluido este proceso, el perro quedará habilitado para adopción responsable.
De acuerdo con los reportes iniciales, Lupo muestra un comportamiento juguetón, obediente y sociable.
Las autoridades esperan que, tras su recuperación, encuentre una familia que garantice protección, cuidados permanentes y un entorno adecuado para su desarrollo.
Sigue leyendo...
La alerta llegó tras un reporte ciudadano que activó la intervención de la Unidad de Bienestar Animal (UBA), la Agencia Metropolitana de Control (AMC) y la Policía Nacional.
Más noticias
- Perro queda atrapado en brea en Quito, así fue su rescate
- Así es caminar en Quito con un perro guía
- Perro sobrevivía atado y con apenas 30 cm de espacio en Quito
Rescate de perro en Quito tras denuncia ciudadana
Vecinos del sector notificaron a las autoridades sobre la situación del can. Con esa información, los inspectores acudieron al inmueble para constatar el estado del animal y evaluar si el entorno cumplía con los estándares mínimos de bienestar.
Durante la inspección, los funcionarios observaron que Lupo permanecía en un espacio reducido, sin protección climática adecuada y con movilidad limitada. En el lugar tampoco se evidenció un acceso permanente a agua o alimento.
La presencia de excremento en el área reforzó los indicios de un descuido prolongado.
Autoridades de Quito intervinieron por bienestar animal
La UBA lideró la evaluación del caso con apoyo de la AMC y la Policía Nacional. Los equipos revisaron las condiciones sanitarias y el estado general del perro para determinar los pasos a seguir.
Tras dialogar con el tutor, los inspectores plantearon la entrega voluntaria del animal. El propietario aceptó la medida luego de recibir orientación sobre los cuidados que requiere un perro de compañía.
Según explicó, adoptó a Lupo meses atrás, cuando una pareja extranjera regresó a su país. Añadió que el embarazo de su esposa y recomendaciones médicas influyeron en su decisión de mantener al perro fuera del departamento, además de dificultades económicas para cambiar de vivienda.
Condiciones inadecuadas en un caso de maltrato animal en Quito
Los informes preliminares indicaron que Lupo no contaba con su esquema de vacunación al día ni con esterilización. Estas omisiones, sumadas al entorno en el que permanecía, llevaron a clasificar el caso dentro de condiciones que no garantizaban su bienestar.
Los técnicos registraron la falta de agua disponible de forma continua, la ausencia de comida en el momento de la visita y un espacio sin limpieza regular. Estos elementos quedaron consignados en un informe que se remitirá a la AMC para el análisis de posibles sanciones administrativas.
#ControlEnQuito | Un balcón no es un hogar
Gracias a una denuncia ciudadana, la UBA rescató a Lupo, un perro de 9 meses que vivía aislado, sin cuidados, en el sur de Quito.
Hoy, Lupo está a salvo. Recibe atención y el cariño que merece.
Con bienestar animal, #QuitoRenace pic.twitter.com/aT65Eds3wG
— Unidad de Bienestar Animal Quito (@UBAQuito) January 25, 2026
Traslado de Lupo a un centro veterinario municipal
Lupo ingresó a uno de los centros de atención de la Unidad de Bienestar Animal, donde recibirá valoración clínica y cuidados veterinarios. El personal definirá su estado de salud general y los tratamientos necesarios.
Dentro del protocolo, la UBA completará su esquema de vacunación, procederá con la esterilización y colocará un microchip de identificación. Una vez concluido este proceso, el perro quedará habilitado para adopción responsable.
Lupo busca un nuevo hogar en Quito
De acuerdo con los reportes iniciales, Lupo muestra un comportamiento juguetón, obediente y sociable.
Las autoridades esperan que, tras su recuperación, encuentre una familia que garantice protección, cuidados permanentes y un entorno adecuado para su desarrollo.
- Información extra: Maltrato animal
Sigue leyendo...