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Pablo Tailanian
Guest
Un orejano no lleva marca de dueño alguno ni pertenece al rebaño de nadie, por lo que puede mirar de reojo los relojes de quienes miden su historia en milenios, mientras nosotros la seguimos midiendo en períodos de gobierno. Ser orejano no es andar sin rumbo, sino conservar la libertad de elegir con quién tratar y a qué otros relojes prestar atención, los de quienes premian la constancia antes que...
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