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Salud y Familia
Relación con los abuelos: bienestar para los nietos y el entorno familiar
Disfrutar de la compañía de los abuelos es vital, ya que su convivencia aporta bienestar y estabilidad emocional a la familia.
Delia Franco
20 de abril de 2026
|
06:00h
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Disfrutar de la compañía de los abuelos es vital, tanto para ellos —a quienes les hace bien física y mentalmente— como para los nietos, quienes podrán aprender de sus consejos y experiencias. (Foto Prensa Libre: Freepik)
La convivencia familiar es fundamental en la formación de todo ser humano, pues cada miembro de la familia desempeña un papel importante. Aunque pase el tiempo, los hijos crezcan y las canas aparezcan, compartir en cada etapa de la vida es esencial para todos.
Los hijos pasan a ser padres y los padres se convierten en abuelos, lo que transforma la rutina familiar y permite nuevas experiencias en las que todos deben seguir participando desde su nuevo rol.
“Los abuelos, quienes están a la cabeza de nuestro linaje, se convierten en un soporte emocional para la familia, en especial para los nietos, con quienes pueden llegar a crear vínculos muy especiales. Los abuelos son más pacientes y comprensivos que los mismos padres, lo que hace que cualquier nieto, independientemente de la edad, se sienta en confianza y libre de la presión de la disciplina diaria, en donde el disfrute y el afecto son prioridad”, explica la psicóloga Gilda Argueta.
Agrega que la presencia de los abuelos en la vida de los nietos permite crear un fuerte vínculo natural entre ellos, al abrir espacio a las anécdotas, experiencias, transmisión de sabiduría, valores, tradiciones, raíces familiares y lecciones de vida que ayudarán a los niños y adolescentes a construir su propia identidad y a reconocer de dónde vienen.
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“Los abuelos que han aprendido de todas sus experiencias a lo largo de sus vidas son aún más estables emocionalmente, ya que afrontan con mayor sabiduría cualquier situación o dificultad que se les presente, lo que permite que el niño se sienta no solo protegido y seguro, sino que también aprenda a resolver problemas y a procesar cambios sin perder su estabilidad emocional”, asegura la experta.
El beneficio de esa convivencia entre nietos y abuelos es mutuo. Según Marcia Cabrera, médica geriatra, compartir con los nietos les da a los abuelos un “sentido de propósito”, lo que aumenta su sensación de felicidad y plenitud.
“Está ampliamente descrito, incluso en estudios científicos, que el aislamiento en las personas mayores provoca depresión y aumenta el deterioro cognitivo. Entonces, compartir con frecuencia con sus nietos le da un sentido a su vida, porque vuelven a sentir que se les toma en cuenta para compartir, por ejemplo, sus experiencias de vida. Aumentan su autoestima cuando se sienten escuchados y, sobre todo, valorados; recuerdan que tienen mucho para aportar y vuelven a sentirse útiles, lo cual reduce significativamente ese deterioro cognitivo”, explica.
Además, los beneficios se trasladan también al área física, pues jugar con los nietos, salir a caminar o dar un paseo por el parque los motiva a tener mayor movilidad y mejora su independencia y autonomía. Asimismo, cuando los nietos adolescentes y jóvenes se involucran en el acompañamiento a citas médicas y en la supervisión de las medicinas de sus abuelos, ayudan a mejorar su calidad de vida en general.
“Actividades como jugar, caminar, reír, conversar y responder a las preguntas de los niños son estímulos que previenen el deterioro cognitivo y físico, así como los períodos prolongados de soledad y sedentarismo”, asegura Argueta.
Compartir, no responsabilizar
No hay que confundir los momentos de convivencia con otorgar a los abuelos la responsabilidad total del cuidado de los nietos mientras los padres trabajan o atienden otras actividades, ya que, en lugar de beneficiarlos, podría perjudicar su salud física y emocional.
“Hay un artículo de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología que explica que cuidar a los nietos de manera excesiva puede provocarles estrés, hasta experimentar una sensación de sobrecarga. Eso se llama burnout del cuidador, que es el síndrome del cuidador quemado. Esto influye negativamente, ya que empiezan a descuidar su salud: ya no toman sus medicamentos y el estrés incluso puede provocarles alzas de presión, descuidos en su alimentación que repercuten negativamente en enfermedades como la diabetes, por ejemplo”, explica Cabrera.
El dedicarse exclusivamente al cuidado de los nietos también puede causarles problemas emocionales, como depresión y aislamiento, pues dejarán a un lado sus proyectos personales y no tendrán tiempo para ver a sus amistades o realizar otras actividades que les interesen y satisfagan.
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“Cuando los abuelos pasan de ser quienes comparten horas de juego y entretenimiento a quienes imponen disciplina y reglas, se vuelve confuso y conflictivo para el niño a nivel emocional, mental y familiar. Una de las consecuencias de este cambio puede ser que la relación sufra un desgaste emocional, pues cuando los abuelos dejan de ser cómplices y se convierten en autoridad, provocará desobediencia y mal comportamiento en el niño, y para los abuelos será difícil poner límites de conducta”, dice la psicóloga.
En la era tecnológica
Es común ver a personas de todas las edades con un celular en la mano; desde niños hasta adultos, la atención está centrada en la pantalla, olvidando, muchas veces, disfrutar de la compañía de quienes están al lado, como los abuelos.
Sin embargo, las expertas coinciden en que la tecnología puede emplearse de forma positiva en los momentos de convivencia entre abuelos y nietos, como para acortar distancias cuando no están en el mismo lugar, mediante llamadas y videollamadas.
“Ellos dicen: “Mire, se acordó de mí”. Tengo pacientes que me dicen: “Mi nieto me llama todos los días, me pregunta cómo estoy, qué estoy haciendo, si ya comí y si ya tomé mis medicinas”. Ellos se sienten importantes y presentes en la vida de sus nietos y sus familiares”, cuenta la médica geriatra.
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Asimismo, es una buena oportunidad para que los nietos compartan sus conocimientos tecnológicos con sus abuelos, al enseñarles a utilizar dispositivos o aplicaciones útiles que puedan ser de su interés, lo cual también dará lugar a nuevas experiencias.
“La tecnología puede utilizarse como un puente que fortalezca la relación y el vínculo entre abuelos y nietos. Ver una película o serie en alguna plataforma de streaming, elegir un libro y realizar una videollamada para comentarlo, juegos en línea como ajedrez o cualquier juego clásico, videojuegos, pequeños tutoriales de manualidades o recetas, un grupo de WhatsApp especial para compartir fotos o datos importantes de la familia, hacer el árbol genealógico familiar, etc.”, sugiere Argueta.
Tiempo de calidad, no de cantidad
“Lo más importante para poder aprovechar este vínculo entre nietos y abuelos es lo mismo que en todas las relaciones: tener tiempo de calidad. Podrían ser 20 minutos, media hora o una hora al día, en los que realmente se sientan escuchados y conectados afectivamente, que haya una comunicación real; que estén presentes y disponibles para escucharse el uno al otro”, dice Cabrera.
Según Argueta, la clave es pasar del acompañamiento pasivo a una colaboración activa, con énfasis en la disposición de estar para el otro en cualquier momento y circunstancia: “no solo se trata de pasar el rato juntos”.
“Siempre debemos tener presente que el tiempo con los abuelos tiene una fecha de caducidad natural, por lo que cada momento dedicado a compartir fortalece el amor, el respeto y alimenta la identidad familiar, y, sobre todo, construye recuerdos que en el futuro serán aún más valorados”, agrega.
Cabrera y Argueta sugieren actividades que podrían propiciar momentos positivos de convivencia entre nietos y abuelos:
- Diálogos con escucha atenta
- Salir a caminar
- Momentos de lectura
- Hacer manualidades
- Jugar videojuegos
- Juegos de mesa
- Asistir a la iglesia
- Hacer ejercicio
- Cocinar y comer juntos
- Ver series o películas
- Leer un libro
- Asistir a actividades culturales, como conciertos o presentaciones de ballet
- Armar rompecabezas
- Visitar museos
- Hacer jardinería
- Crear álbumes de fotos
- Armar el árbol genealógico
- Tomar café o té
- Viajar en familia
Por su parte, Cabrera también resalta la importancia de aprovechar la presencia de los abuelos y recuerda que es indispensable darles el lugar que merecen. “Lamentablemente, nos han vendido que la etapa de la vejez es una etapa de deterioro en la que la persona va en declive, pero esto es falso. Los abuelos son un pilar fundamental en la familia; ellos ya trabajaron, ya cuidaron hijos, ya lo hicieron todo, y ahora hay que apreciarlos, respetarlos y, sobre todo, acompañarlos en esta etapa en la que viven a un ritmo un poco más lento. Hay que aprovechar que aún los tenemos presentes”, concluye.
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