Qué es el sudor, por qué se produce y cuándo puede indicar un problema de salud

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Qué es el sudor, por qué se produce y cuándo puede indicar un problema de salud

Salud y Familia

Qué es el sudor, por qué se produce y cuándo puede indicar un problema de salud

Aunque es natural y necesario, el sudor puede resultar desagradable. Especialistas ofrecen algunos consejos para lidiar con el exceso de sudoración.​

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Redacción EFE y Delia Franco


16 de julio de 2026

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Qué es el sudor, por qué se produce y cuándo puede indicar un problema de salud

Las personas con exceso de sudoración pueden recurrir al tratamiento con bótox, que se realiza mediante pequeñas inyecciones en la piel de la zona afectada. (Foto Prensa Libre: EFE / Magnific)​


El sudor es un líquido que segregan las glándulas sudoríparas y que se expulsa a través de la piel. “Está compuesto en un 95% por agua, pero también contiene sales (principalmente cloruro sódico), minerales y algunas sustancias orgánicas como lactato, glucosa, amoniaco, urea y ácido urocánico, que es un filtro natural de la radiación solar. No obstante, su composición exacta depende de factores como la dieta, la hidratación y el estado general de salud de cada persona”, explican especialistas de los laboratorios Cinfa citados por EFE.

La principal función del sudor es regular la temperatura corporal, ya que su evaporación enfría la superficie de la piel. “Se trata, de hecho, del mecanismo natural con el que cuenta el organismo para mantener constante su temperatura en condiciones de mayor calor o humedad, en caso de fiebre o durante la práctica de actividad física”, agregan.

Existen dos tipos fundamentales de glándulas sudoríparas: ecrinas y apocrinas. Las ecrinas “son las más abundantes y están distribuidas en casi toda la superficie corporal, con mayor concentración en las palmas de las manos, las plantas de los pies y la frente. Su sudor es, sobre todo, agua y electrolitos, lo que las convierte en las principales responsables de la termorregulación”, detallan expertos de la Clínica Universidad de Navarra.

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Por su parte, las glándulas apocrinas “se localizan principalmente en áreas específicas como las axilas, la región perianal y el área genital. Su secreción es más viscosa y contiene lípidos y proteínas, lo que favorece la proliferación bacteriana y genera el olor característico del sudor en estas zonas”, exponen.

La función de estas glándulas es participar en la comunicación social mediante la señalización con feromonas. Además, aclaran que las glándulas apocrinas se activan principalmente durante la pubertad y están reguladas por estímulos hormonales.

El sudor en sí mismo no huele a nada hasta que las bacterias que viven en nuestra piel lo descomponen. Estas bacterias se alimentan de algunas de las sustancias presentes en el sudor y, durante ese proceso, producen compuestos volátiles que desprenden ese olor fuerte y desagradable.

Puesto que la sudoración ayuda a mantener fresco el cuerpo, las personas sudan más cuando la temperatura es elevada, cuando hacen ejercicio o en respuesta a situaciones que los hacen sentir nerviosos, enfadados, avergonzados o con miedo. También sudan más debido a la ingesta de bebidas calientes, alcohol o alimentos picantes.

Si suda demasiado…​


Hay quienes sudan en exceso, una afección denominada hiperhidrosis. Estas personas “producen sudor en cantidades mucho mayores de las necesarias para controlar su temperatura corporal”, destaca José Luis López Estebaranz, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

El médico explica que la hiperhidrosis está causada por una actividad exagerada de las glándulas ecrinas. Existen dos tipos de hiperhidrosis: focal y generalizada. La focal es la más frecuente y afecta principalmente las plantas de los pies, las palmas de las manos y, entre un 30% y un 40% de los casos, las axilas. En ocasiones también afecta la cara.

En cambio, la hiperhidrosis generalizada afecta toda la superficie corporal. “Es mucho menos frecuente que la focal y suele estar provocada por otra enfermedad, como una infección, diabetes o enfermedades de la tiroides”, advierte el dermatólogo.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) ofrece algunas recomendaciones para las personas con hiperhidrosis, como ducharse a diario. “Tenga siempre limpia la zona que tanto le suda. El sudor huele porque lo descomponen las bacterias que crecen en la piel. Si se lava con frecuencia, habrá menos bacterias y el sudor olerá mucho menos”, destaca.

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El sudor cuando se ejercita ayuda a regular la temperatura del cuerpo. (Foto Prensa Libre: Freepik)

Otro de sus consejos es utilizar ropa de algodón que permita la transpiración de la piel y evitar los tejidos sintéticos, tanto en la ropa interior como en el resto de las prendas. “Cámbiese a diario la ropa que entra en contacto con el sudor. Si el problema está en los pies, utilice calcetines de algodón y zapatos que permitan la transpiración. Evite las zapatillas deportivas”, añade.

Existen productos para reducir la sudoración, denominados antisudorales. Por lo general, los antisudorales que se comercializan también eliminan los malos olores; es decir, un mismo producto actúa como antisudoral y desodorante. Contienen sales de aluminio. “Estos productos suelen ser irritantes, por lo que debe evitar aplicarse colonia o cualquier sustancia con alcohol sobre la zona tratada. También debe evitar la depilación del vello de esa zona desde dos días antes hasta dos días después de aplicarse uno de estos productos”, recomienda la SEMFYC.

Si los antisudorales no son eficaces, expertos sugieren que las personas con hiperhidrosis puedan recurrir al tratamiento con toxina botulínica (bótox), que se administra mediante pequeñas inyecciones en la piel de la zona afectada. La toxina “bloquea la acción de las terminaciones nerviosas que inervan las glándulas sudoríparas ecrinas e impide que produzcan sudor. Pasadas algunas semanas, crecen nuevas terminaciones nerviosas, por lo que el efecto del bótox es transitorio y dura varios meses”, aclara el doctor López Estebaranz.

El dermatólogo detalla que, para realizar este tratamiento, “se inyecta una pequeña cantidad de toxina botulínica mediante agujas muy finas en la parte más superficial de la piel (axilas, palmas o plantas). Se distribuye en pinchazos espaciados entre uno y dos centímetros en el área afectada. El tratamiento dura entre 15 y 30 minutos”. “Dentro de la primera semana de tratamiento ya es notoria la mejoría de la sudoración. Según cada persona, los resultados pueden variar. Distintos estudios clínicos han constatado una reducción de más del 83% de la sudoración una semana después de realizado el tratamiento. Un segundo tratamiento es necesario cuando comienza a notarse nuevamente la sudoración excesiva. Esto suele ocurrir entre cuatro y nueve meses después”, concluye el especialista.

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Puesto que la sudoración ayuda a que el cuerpo se mantenga fresco, las personas sudan más cuando la temperatura es cálida, por ejemplo.(Foto Prensa Libre: EFE / Magnific)

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