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Ashley Quesada
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En plena pandemia, cuando buena parte de la conversación pública migraba a pantallas, encierros y formatos cada vez más breves, Zona de Recarga comenzó a transmitir una apuesta distinta: una hora de diálogo semanal dedicada al arte, pero también a los procesos comunitarios, las luchas sociales y las voces que rara vez encuentran espacio en los circuitos culturales dominantes. Este 31 de julio, el programa llegará a sus 300 emisiones en las redes sociales de Facebook y Youtube con una celebración presencial en el restaurante Lobo Mestizo, en Barrio Escalante, que además será transmitida por sus plataformas digitales.
El espacio fue emitido por primera vez el 16 de julio de 2020, con una conversación con el poeta, editor y gestor cultural uruguayo Gustavo Maca. Desde entonces, el proyecto conducido por el sociólogo, escritor y gestor cultural Guillermo Acuña González ha mantenido una programación semanal en Facebook, YouTube y sus perfiles personales en redes sociales, con entrevistas a artistas de América Latina y el Caribe, así como con programas especiales y transmisiones vinculadas a causas culturales y comunitarias.
Llegar a 300 programas, dijo Acuña, implica primero una satisfacción por haber sostenido un proyecto de comunicación cultural durante seis años completos, en un momento de tránsito social marcado por la pandemia. Explicó que el programa nació con la intención de abrir un espacio para contenidos de diversa naturaleza, todos ligados al arte, pero también a dimensiones sociales relacionadas con luchas y procesos colectivos. A ello se suman más de 45 programas especiales realizados durante los fines de semana, en horarios no habituales.
La permanencia del espacio, agregó, se explica en buena medida por su formato sencillo y por una lógica de producción que no depende de grandes aparatos técnicos. Esa austeridad, afirmó, ha permitido resistir y persistir. Zona de Recarga convoca con antelación a sus invitados mediante cartas en las que se explica el programa y sus segmentos, y ha logrado consolidar una audiencia que le ha dado continuidad en Costa Rica y también proyección regional. Esa trayectoria ha hecho que el espacio sea tomado en cuenta para divulgar festivales internacionales de poesía y actividades comunitarias en Centroamérica y Sudamérica.
Más allá de la frecuencia de emisión, Acuña defendió el lugar editorial que ocupa el programa. En su criterio, Zona de Recarga no replica los contenidos hegemónicos, sino que los cuestiona y los pone en evidencia mediante la selección de sus invitados: artistas que no siempre aparecen en los circuitos culturales más visibles, personas de diversidades sexuales y organizaciones culturales que trabajan con pocos recursos pero confían en el programa para amplificar sus propuestas. Esa libertad de enfoque, afirmó, ha sido una de las claves de su continuidad.
“Estamos resistiendo también esos cambios a los formatos cortos”, dijo Acuña al referirse al ecosistema digital actual, cada vez más dominado por consumos breves y contenidos de inmediatez. Según explicó, el programa responde a una necesidad de profundidad y de contenido que no encuentra fácilmente cabida en las lógicas más veloces de la comunicación contemporánea. En ese sentido, Zona de Recarga se ha mantenido como un espacio de conversación de una hora, con segmentos definidos, pero abierto a extenderse cuando la interacción con el público y los contenidos lo requieren.
La celebración de las 300 emisiones tendrá lugar bajo el nombre Zona de Recarga: con el arte en la piel, con una actividad presencial y transmitida en vivo el jueves 31 de julio a las 7 p. m. en Lobo Mestizo, un espacio que Acuña describió como epicentro del arte y la cultura en la capital. La actividad contará con la participación de la cantautora costarricense Guadalupe Urbina y se realizará en colaboración con el propio restaurante, así como con Dennis Ávila y Paola Valverde.
El programa también entra en una nueva etapa. Acuña adelantó que la séptima temporada comenzará la próxima semana bajo el lema Con el corazón también se resiste, una frase que sintetiza el enfoque con el que el proyecto ha atravesado seis años de transmisiones: conversación, escucha, producción cultural y una decisión explícita de sostener un formato que privilegia la profundidad sobre la velocidad.
En un entorno en el que la comunicación digital tiende a fragmentar las audiencias y a reducir el tiempo de atención, Zona de Recarga ha optado por lo contrario: una conversación amplia, una curaduría de voces diversas y una defensa del tiempo como condición para escuchar. Sus 300 emisiones no solo marcan continuidad; también dibujan una postura frente a la cultura y frente a la manera en que esta circula en el espacio público.
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