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Betty Jumbo
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Empecemos a contar esta historia: los agricultores de Paján -un cantón de Manabí que colinda con Pedro Carbo de la provincia de Guayas- exportan café oro y maní orgánicos a Francia. Este grupo de campesinos es considerado un referente en el sur de la provincia.
Paján es un pequeño cantón manabita de raíces y costumbres montubias, como el rodeo, amorfinos y bailes populares. También es un territorio agrícola por excelencia, como lo prueban los agricultores de la Asociación de Productores de Café y Maní de Manabí (Asoprocam).
Los 105 socios de la asociación imaginaron a su agricultura de otra manera: rentable, sin intermediarios y productos con un valor agregado para llegar a Europa. Ellos son productores, comercializadores y exportadores de sus cosechas.
El año pasado exportaron 1 000 quintales de maní y 500 quintales de café; para 2026 serán 2 000 de maní y se mantiene la misma cantidad de café, cuenta Eduardo Tumbaco, agricultor y exadministrador de la organización. También, exportan la pulpa de café, que antes era un desecho y se botaba a la basura; su cliente francés la utiliza para hacer té.
Antes de sembrar, Asoprocam firma el contrato con el cliente de Francia, en el cual se fija el precio y el pago anticipado del 60% de las ventas; el resto se finiquita con el embarque. Para el café, la referencia es la Bolsa de Nueva York si el precio está alto, como ahora, pero cuando baja se calcula, según sus costos de producción y el margen de utilidad.
La asociación de Paján paga al productor 48 dólares por quintal de café, frente a los 43 del mercado convencional; por el maní en grano son 110 dólares el quintal, aunque afuera esté en 50. Al ser café orgánico, Asoprocam recibe un premio de 40 dólares por quintal y 20 adicionales por la certificación de comercio justo Símbolo de Pequeños Productores (SPP).
El 95% del café se exporta y lo demás es para venta local. Es tostado y molido y va en un empaque con registro sanitario, al igual que el maní quebrado. Se queda poco en Ecuador, porque el consumidor ecuatoriano no compra productos orgánicos; falta mucho concientizar al consumidor, comenta. Sucede lo contrario con los clientes europeos y estadounidenses quienes sí pagan por los productos orgánicos, en reconocimiento al trabajo laborioso y esfuerzo de los agricultores, dice.
El objetivo principal fue siempre acortar la cadena de intermediarios, porque con ellos se queda el mayor porcentaje de la utilidad, explica Tumbaco.
Tras la creación de Asoprocam en 2009, los dirigentes se involucraron en un proyecto de comercialización de una fundación, para vender en el mercado local, recuerda Narciso Bravo, un agricultor, de 64 años, quien también fue presidente de la asociación. La idea era vender maní, porque Paján es manicero, sin embargo, terminaron exportando los dos productos, agrega Bravo.
En esa búsqueda hicieron contactos con compradores de Europa, recuerda Tumbaco. Vendieron sus primeros 30 quintales de café a un importador de Roma.
También, conocieron a su actual cliente de Francia, a quien le gustaba el maní más que el café, pero los agricultores querían venderle ambos productos. Su estrategia de negocios fue sencilla y directa: “te vendemos el maní, pero también tienes que comprarnos el café”, le dijeron. Tumbaco dice que en el mundo hay mucha producción de maní, pero no orgánica y no se consigue fácilmente. Era 2014 y ese año habían conseguido las dos certificaciones.
El contrato se cerró y el primer año se llevó 90 quintales de café y 150 maní; y así, año a año crece la producción de maní y café de Paján. Las primeras exportaciones comenzaron en 2014, pero las hacían otras personas, que implicaba costos adicionales para Asoprocam.
Por ello, se preparon y aprendieron. En plena pandemia del covid, en 2020, incursionaron solos en la exportación. Ahora, los camiones con los contenedores llegan a la sede de la Asociación para hacer los embarques. Hacen cuatro exportaciones anuales de maní y una de café.
Luego de más de una década de exportaciones, Tumbaco cuenta orgullosamente que ha sido un gran logro exportar directamente a Europa y expresa convencido de que la agricultura convencional no es rentable y eso desmotiva a los agricultores.
Quienes están en Asoprocam sienten los beneficios de su modelo de negocio. Bravo, por ejemplo, lleva más de 10 años renovando y mejorando sus plantaciones en sus dos hectáreas, para conseguir una buena producción de sus 7 000 plantas. Siempre tiene cosecha.
Las mujeres de las comunidades de Asoprocam de Paján participan activamente en el proceso de selección del café. Foto: cortesía Asoprocam
También ha habido desarrollo para las comunidades de Asoprocam, porque se genera trabajo para las familias y hasta se contrata a personas de afuera; cada agricultor tiene dos hectáreas en promedio. Ellos son de las parroquias Guale, Lascano y Campozano. Tumbaco asegura que la gente no ha migrado tanto como en otras comunidades, que salen a las ciudades en busca de trabajo.
Uno de los cultivos que genera bastante trabajo es el maní. Se necesita mucha mano de obra para la siembra, el mantenimiento, la cosecha e, incluso, para el procesamiento. Asoprocam tiene una planta, donde se saca la cáscara, se clasifica, se embala y se empaca al vacío en bloques de siete kilos, para evitar la oxidación del grano y que el producto sea devuelto; y luego se coloca en cajas de cartón.
“Somos muy cuidadosos, porque el mercado europeo es demasiado exigente. Hemos aprendido y por eso nos mantenemos con las exportaciones a Francia”, resume el agricultor.
En la actualidad, los camiones con los contenedores llegan a la sede de la Asociación en la comunidad El Rosario de Campozano por una carretera de 14 kilómetros que está lastrada, dice Bravo. Antes, sin carretera, contrataban camiones y una bodega en el pueblo para cargar los contenedores.
Tumbaco dice que hasta 2020 no tenían esa carretera, pero gracias a la asociación se gestionó el arreglo con la Prefectura de Manabí y se han hecho alianzas con otras instituciones para buscar mejoras para las comunidades. Bravo cree que aún hace falta que se mejoren dos kilómetros de esa vía, porque les toma mucho tiempo llegar y en invierno es peor, porque la carga solo puede salir a caballo o mula.
Asoprocam tiene 270 hectáreas donde, además de café y maní, cultivan plátano, yuca, naranjas, mango y ajonjolí. Todas tienen las dos certificaciones, son inspeccionadas y auditadas, para verificar el cumplimiento de los requisitos que exige el mercado europeo, manifiesta Tumbaco. Su modelo de producción vale la pena porque con los premios que reciben hacen inversiones y mejoras en las comunidades.
Por ejemplo, invirtieron en la construcción de dos galpones, con apoyo de la Prefectura de Manabí. Tiene una planta de procesamiento de café de 150 metros cuadrados y una planta para maní de 120 metros, diseñadas para el almacenamiento, secado y manejo de ambos productos, informó la Prefectura. La inversión total fue de 227 768,54 dólares, de los que Asoprocam financió el 52,12%.
Fernando Burgos, técnico del gobierno provincial, explica que la Prefectura destinó 109 510 dólares a esa obra, la cual fue entregada en junio de 2026.
Adicionalmente, la organización invirtió hace dos años en un sistema de riego para la producción de maní, cuenta Bravo. Ahora tienen dos cosechas al año, tanto en invierno como en verano.
Tumbaco tiene un mensaje para las demás comunidades: es vital organizarse, “porque siempre hay una oportunidad para comercializar”. Asoprocam es manejada por los productores y en asamblea general, los 105 socios toman sus decisiones, y el apoyo de un equipo técnico que los orienta.
Y hace un pedido a las prefecturas, ministerios y el Gobierno: que desarrollen ferias donde ellos como exportadores puedan encontrar potenciales clientes, compradores internacionales o tostadores de café de otros países. “Nos invitan a ferias que organizan en el pueblo, quién nos va a comprar”, se pregunta. “Debemos pensar en grande. Sé que no es fácil, pero es cuestión de proponérselo”.
La producción agrícola en Ecuador
¿Cuánto paga Asoprocam a los agricultores por el café y el maní?
La asociación paga 48 dólares por quintal de café y 110 dólares por quintal de maní en grano.
Estos precios superan ampliamente al mercado convencional, donde el quintal de café se cotiza en 43 dólares y el de maní en 50. Además, por ser café orgánico, reciben un premio de 40 dólares adicionales por quintal, más 20 dólares por la certificación de comercio justo Símbolo de Pequeños Productores (SPP).
¿Qué exporta la Asociación de Productores de Café y Maní de Manabí a Francia?
Asoprocam exporta café oro y maní orgánicos, ambos con certificación de comercio justo.
La asociación, con sede en Paján, reúne a 105 socios que en 2026 proyectan exportar 2 000 quintales de maní y 500 de café, además de pulpa de café que su cliente francés utiliza para elaborar té.
¿Cuándo comenzaron las exportaciones de Asoprocam y cómo funcionan?
Las exportaciones comenzaron en 2014, y desde 2020 la asociación las gestiona de forma directa, sin intermediarios. El modelo se basa en un contrato previo a la siembra, en el que se fija el precio y se anticipa el 60% del pago; el saldo se cancela con el embarque. Antes de 2020, otras personas realizaban las exportaciones en nombre de Asoprocam, lo que generaba costos adicionales.
¿Qué inversiones ha realizado Asoprocam con los ingresos de sus exportaciones?
La asociación construyó dos galpones para el procesamiento de café y maní, con una inversión total de 227 768,54 dólares. Asoprocam financió el 52,12% de la obra, mientras que la Prefectura de Manabí aportó 109 510 dólares. Las instalaciones, entregadas en junio de 2026, incluyen una planta de café de 150 metros cuadrados y una de maní de 120 metros, destinadas al almacenamiento y secado de ambos productos.
¿Cómo ha beneficiado este modelo de exportación a las comunidades de Paján?
El modelo ha generado empleo agrícola y frenado la migración del campo hacia las ciudades.
Los cultivos, especialmente el maní, requieren mucha mano de obra para siembra, cosecha y procesamiento, lo que genera trabajo tanto para los socios como para personas externas a la asociación. Además, la organización gestionó el mejoramiento de una carretera de 14 kilómetros, clave para transportar la producción hacia los puntos de embarque.
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Ellos exportan café y maní desde Paján
Paján es un pequeño cantón manabita de raíces y costumbres montubias, como el rodeo, amorfinos y bailes populares. También es un territorio agrícola por excelencia, como lo prueban los agricultores de la Asociación de Productores de Café y Maní de Manabí (Asoprocam).
Los 105 socios de la asociación imaginaron a su agricultura de otra manera: rentable, sin intermediarios y productos con un valor agregado para llegar a Europa. Ellos son productores, comercializadores y exportadores de sus cosechas.
El año pasado exportaron 1 000 quintales de maní y 500 quintales de café; para 2026 serán 2 000 de maní y se mantiene la misma cantidad de café, cuenta Eduardo Tumbaco, agricultor y exadministrador de la organización. También, exportan la pulpa de café, que antes era un desecho y se botaba a la basura; su cliente francés la utiliza para hacer té.
Primero se firma el contrato, luego se siembra y se cosecha el café y maní
Antes de sembrar, Asoprocam firma el contrato con el cliente de Francia, en el cual se fija el precio y el pago anticipado del 60% de las ventas; el resto se finiquita con el embarque. Para el café, la referencia es la Bolsa de Nueva York si el precio está alto, como ahora, pero cuando baja se calcula, según sus costos de producción y el margen de utilidad.
La asociación de Paján paga al productor 48 dólares por quintal de café, frente a los 43 del mercado convencional; por el maní en grano son 110 dólares el quintal, aunque afuera esté en 50. Al ser café orgánico, Asoprocam recibe un premio de 40 dólares por quintal y 20 adicionales por la certificación de comercio justo Símbolo de Pequeños Productores (SPP).
El 95% del café se exporta y lo demás es para venta local. Es tostado y molido y va en un empaque con registro sanitario, al igual que el maní quebrado. Se queda poco en Ecuador, porque el consumidor ecuatoriano no compra productos orgánicos; falta mucho concientizar al consumidor, comenta. Sucede lo contrario con los clientes europeos y estadounidenses quienes sí pagan por los productos orgánicos, en reconocimiento al trabajo laborioso y esfuerzo de los agricultores, dice.
Ellos pensaron en grande y llegan con su producto a Francia
El objetivo principal fue siempre acortar la cadena de intermediarios, porque con ellos se queda el mayor porcentaje de la utilidad, explica Tumbaco.
Tras la creación de Asoprocam en 2009, los dirigentes se involucraron en un proyecto de comercialización de una fundación, para vender en el mercado local, recuerda Narciso Bravo, un agricultor, de 64 años, quien también fue presidente de la asociación. La idea era vender maní, porque Paján es manicero, sin embargo, terminaron exportando los dos productos, agrega Bravo.
En esa búsqueda hicieron contactos con compradores de Europa, recuerda Tumbaco. Vendieron sus primeros 30 quintales de café a un importador de Roma.
También, conocieron a su actual cliente de Francia, a quien le gustaba el maní más que el café, pero los agricultores querían venderle ambos productos. Su estrategia de negocios fue sencilla y directa: “te vendemos el maní, pero también tienes que comprarnos el café”, le dijeron. Tumbaco dice que en el mundo hay mucha producción de maní, pero no orgánica y no se consigue fácilmente. Era 2014 y ese año habían conseguido las dos certificaciones.
El contrato se cerró y el primer año se llevó 90 quintales de café y 150 maní; y así, año a año crece la producción de maní y café de Paján. Las primeras exportaciones comenzaron en 2014, pero las hacían otras personas, que implicaba costos adicionales para Asoprocam.
Por ello, se preparon y aprendieron. En plena pandemia del covid, en 2020, incursionaron solos en la exportación. Ahora, los camiones con los contenedores llegan a la sede de la Asociación para hacer los embarques. Hacen cuatro exportaciones anuales de maní y una de café.
Hay mejor producción y se detuvo la migración del campo
Luego de más de una década de exportaciones, Tumbaco cuenta orgullosamente que ha sido un gran logro exportar directamente a Europa y expresa convencido de que la agricultura convencional no es rentable y eso desmotiva a los agricultores.
Quienes están en Asoprocam sienten los beneficios de su modelo de negocio. Bravo, por ejemplo, lleva más de 10 años renovando y mejorando sus plantaciones en sus dos hectáreas, para conseguir una buena producción de sus 7 000 plantas. Siempre tiene cosecha.
Las mujeres de las comunidades de Asoprocam de Paján participan activamente en el proceso de selección del café. Foto: cortesía Asoprocam
También ha habido desarrollo para las comunidades de Asoprocam, porque se genera trabajo para las familias y hasta se contrata a personas de afuera; cada agricultor tiene dos hectáreas en promedio. Ellos son de las parroquias Guale, Lascano y Campozano. Tumbaco asegura que la gente no ha migrado tanto como en otras comunidades, que salen a las ciudades en busca de trabajo.
Uno de los cultivos que genera bastante trabajo es el maní. Se necesita mucha mano de obra para la siembra, el mantenimiento, la cosecha e, incluso, para el procesamiento. Asoprocam tiene una planta, donde se saca la cáscara, se clasifica, se embala y se empaca al vacío en bloques de siete kilos, para evitar la oxidación del grano y que el producto sea devuelto; y luego se coloca en cajas de cartón.
“Somos muy cuidadosos, porque el mercado europeo es demasiado exigente. Hemos aprendido y por eso nos mantenemos con las exportaciones a Francia”, resume el agricultor.
Una vía necesaria para la producción agrícola
En la actualidad, los camiones con los contenedores llegan a la sede de la Asociación en la comunidad El Rosario de Campozano por una carretera de 14 kilómetros que está lastrada, dice Bravo. Antes, sin carretera, contrataban camiones y una bodega en el pueblo para cargar los contenedores.
Tumbaco dice que hasta 2020 no tenían esa carretera, pero gracias a la asociación se gestionó el arreglo con la Prefectura de Manabí y se han hecho alianzas con otras instituciones para buscar mejoras para las comunidades. Bravo cree que aún hace falta que se mejoren dos kilómetros de esa vía, porque les toma mucho tiempo llegar y en invierno es peor, porque la carga solo puede salir a caballo o mula.
Los productores de maní y café hacen inversiones
Asoprocam tiene 270 hectáreas donde, además de café y maní, cultivan plátano, yuca, naranjas, mango y ajonjolí. Todas tienen las dos certificaciones, son inspeccionadas y auditadas, para verificar el cumplimiento de los requisitos que exige el mercado europeo, manifiesta Tumbaco. Su modelo de producción vale la pena porque con los premios que reciben hacen inversiones y mejoras en las comunidades.
Por ejemplo, invirtieron en la construcción de dos galpones, con apoyo de la Prefectura de Manabí. Tiene una planta de procesamiento de café de 150 metros cuadrados y una planta para maní de 120 metros, diseñadas para el almacenamiento, secado y manejo de ambos productos, informó la Prefectura. La inversión total fue de 227 768,54 dólares, de los que Asoprocam financió el 52,12%.
Fernando Burgos, técnico del gobierno provincial, explica que la Prefectura destinó 109 510 dólares a esa obra, la cual fue entregada en junio de 2026.
Adicionalmente, la organización invirtió hace dos años en un sistema de riego para la producción de maní, cuenta Bravo. Ahora tienen dos cosechas al año, tanto en invierno como en verano.
Tumbaco tiene un mensaje para las demás comunidades: es vital organizarse, “porque siempre hay una oportunidad para comercializar”. Asoprocam es manejada por los productores y en asamblea general, los 105 socios toman sus decisiones, y el apoyo de un equipo técnico que los orienta.
Y hace un pedido a las prefecturas, ministerios y el Gobierno: que desarrollen ferias donde ellos como exportadores puedan encontrar potenciales clientes, compradores internacionales o tostadores de café de otros países. “Nos invitan a ferias que organizan en el pueblo, quién nos va a comprar”, se pregunta. “Debemos pensar en grande. Sé que no es fácil, pero es cuestión de proponérselo”.
La producción agrícola en Ecuador
Las preguntas frecuentes sobre el café y maní de Paján
La asociación paga 48 dólares por quintal de café y 110 dólares por quintal de maní en grano.
Estos precios superan ampliamente al mercado convencional, donde el quintal de café se cotiza en 43 dólares y el de maní en 50. Además, por ser café orgánico, reciben un premio de 40 dólares adicionales por quintal, más 20 dólares por la certificación de comercio justo Símbolo de Pequeños Productores (SPP).
Asoprocam exporta café oro y maní orgánicos, ambos con certificación de comercio justo.
La asociación, con sede en Paján, reúne a 105 socios que en 2026 proyectan exportar 2 000 quintales de maní y 500 de café, además de pulpa de café que su cliente francés utiliza para elaborar té.
Las exportaciones comenzaron en 2014, y desde 2020 la asociación las gestiona de forma directa, sin intermediarios. El modelo se basa en un contrato previo a la siembra, en el que se fija el precio y se anticipa el 60% del pago; el saldo se cancela con el embarque. Antes de 2020, otras personas realizaban las exportaciones en nombre de Asoprocam, lo que generaba costos adicionales.
La asociación construyó dos galpones para el procesamiento de café y maní, con una inversión total de 227 768,54 dólares. Asoprocam financió el 52,12% de la obra, mientras que la Prefectura de Manabí aportó 109 510 dólares. Las instalaciones, entregadas en junio de 2026, incluyen una planta de café de 150 metros cuadrados y una de maní de 120 metros, destinadas al almacenamiento y secado de ambos productos.
El modelo ha generado empleo agrícola y frenado la migración del campo hacia las ciudades.
Los cultivos, especialmente el maní, requieren mucha mano de obra para siembra, cosecha y procesamiento, lo que genera trabajo tanto para los socios como para personas externas a la asociación. Además, la organización gestionó el mejoramiento de una carretera de 14 kilómetros, clave para transportar la producción hacia los puntos de embarque.
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