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Gabriela Quiroz
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El virólogo alemán Harald zur Hausen, Premio Nobel de Medicina en 2008, advirtió que el consumo de carne de vaca representa un factor de riesgo elevado para el cáncer de colon. Además, pidió ampliar la investigación sobre el papel del ganado bovino en otras enfermedades crónicas.
La advertencia surge en un contexto de debate científico que se mantiene desde hace años. La relación entre la carne roja y el cáncer continúa bajo análisis. Estudios como el de la investigadora Kana Wu, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, mostraron que la carne roja y procesada deja una “firma mutacional” específica en el ADN de tumores de colon y recto. Esta huella se asocia a compuestos que se generan tras su consumo y cocción a altas temperaturas, según publicó El Tiempo, de Colombia.
Zur Hausen, reconocido por demostrar la relación entre virus y cáncer, fue directo al referirse a la carne de vacuno. Afirmó que su consumo constituye “definitivamente un factor de riesgo elevado” para el cáncer de colon. Para sustentar su postura, comparó las tasas de este tumor en Japón y Corea del Sur —países con alto consumo de ternera— con las de India. En este último, el simbolismo religioso de la vaca limita su ingesta y los registros de cáncer de colon resultan menores.
Sin embargo, pese a la evidencia acumulada, los hábitos alimentarios no han cambiado de forma significativa. Según datos citados en el mismo análisis, la FAO estima que el consumo medio mundial de carne roja ronda los 120 gramos diarios por persona. Esta cifra refleja la dificultad de reducir su presencia en dietas donde ocupa un lugar central.
El Nobel no centró su atención solo en la carne. También mencionó la leche de vaca como un posible factor implicado en tumores y otras patologías. Al respecto, citó estudios realizados en Suecia que sugieren un componente viral asociado a productos lácteos. Además, señaló datos que indican que las personas intolerantes a la lactosa tendrían hasta un 45% menos de probabilidades de desarrollar determinados tumores. No obstante, aclaró que estos vínculos requieren mayor confirmación científica.
Durante una conferencia sobre prevención del cáncer y enfermedades crónicas, Zur Hausen fue más allá. Sostuvo que “el ganado podría ser un factor de riesgo para los humanos”.
A su juicio, los datos epidemiológicos obligan a profundizar el análisis sobre las infecciones vinculadas al ganado y los patrones de consumo de sus productos. Estas variables podrían relacionarse con otros tipos de cáncer o enfermedades aún poco comprendidas.
Zur Hausen recordó que la mortalidad por cáncer ha disminuido gracias a los avances en diagnóstico y tratamiento. Hoy, más de la mitad de los pacientes logra curarse. Aun así, subrayó que la enfermedad está lejos de erradicarse.
En ese sentido, consideró que la prevención no ha recibido la atención suficiente. Revisar con rigor el papel de la carne y la leche de vacuno en la dieta, dijo, resulta clave para reducir la incidencia futura de tumores.
Su mensaje coincide con las recomendaciones de varios organismos internacionales, que aconsejan moderar el consumo de carne roja y procesada, diversificar las fuentes de proteína y adoptar patrones alimentarios más saludables.
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La advertencia surge en un contexto de debate científico que se mantiene desde hace años. La relación entre la carne roja y el cáncer continúa bajo análisis. Estudios como el de la investigadora Kana Wu, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, mostraron que la carne roja y procesada deja una “firma mutacional” específica en el ADN de tumores de colon y recto. Esta huella se asocia a compuestos que se generan tras su consumo y cocción a altas temperaturas, según publicó El Tiempo, de Colombia.
Zur Hausen, reconocido por demostrar la relación entre virus y cáncer, fue directo al referirse a la carne de vacuno. Afirmó que su consumo constituye “definitivamente un factor de riesgo elevado” para el cáncer de colon. Para sustentar su postura, comparó las tasas de este tumor en Japón y Corea del Sur —países con alto consumo de ternera— con las de India. En este último, el simbolismo religioso de la vaca limita su ingesta y los registros de cáncer de colon resultan menores.
No hay un cambio en los hábitos alimenticios
Sin embargo, pese a la evidencia acumulada, los hábitos alimentarios no han cambiado de forma significativa. Según datos citados en el mismo análisis, la FAO estima que el consumo medio mundial de carne roja ronda los 120 gramos diarios por persona. Esta cifra refleja la dificultad de reducir su presencia en dietas donde ocupa un lugar central.
El Nobel no centró su atención solo en la carne. También mencionó la leche de vaca como un posible factor implicado en tumores y otras patologías. Al respecto, citó estudios realizados en Suecia que sugieren un componente viral asociado a productos lácteos. Además, señaló datos que indican que las personas intolerantes a la lactosa tendrían hasta un 45% menos de probabilidades de desarrollar determinados tumores. No obstante, aclaró que estos vínculos requieren mayor confirmación científica.
Durante una conferencia sobre prevención del cáncer y enfermedades crónicas, Zur Hausen fue más allá. Sostuvo que “el ganado podría ser un factor de riesgo para los humanos”.
La prevención sigue siendo una deuda pendiente
A su juicio, los datos epidemiológicos obligan a profundizar el análisis sobre las infecciones vinculadas al ganado y los patrones de consumo de sus productos. Estas variables podrían relacionarse con otros tipos de cáncer o enfermedades aún poco comprendidas.
Zur Hausen recordó que la mortalidad por cáncer ha disminuido gracias a los avances en diagnóstico y tratamiento. Hoy, más de la mitad de los pacientes logra curarse. Aun así, subrayó que la enfermedad está lejos de erradicarse.
En ese sentido, consideró que la prevención no ha recibido la atención suficiente. Revisar con rigor el papel de la carne y la leche de vacuno en la dieta, dijo, resulta clave para reducir la incidencia futura de tumores.
Su mensaje coincide con las recomendaciones de varios organismos internacionales, que aconsejan moderar el consumo de carne roja y procesada, diversificar las fuentes de proteína y adoptar patrones alimentarios más saludables.
- Enlace externo: Síntomas del cáncer de colon
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