Planetario Nónum marca un salto tecnológico y educativo

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Sentado en una butaca reclinada bajo un domo, el espectador deja de estar en una sala para convertirse en viajero. En el caso del show “Mundos más allá de la Tierra”, una de las cuatro proyecciones en cartelera actualmente en el planetario, la experiencia inicia y, en cuestión de segundos, la sensación es clara: se está atravesando el sistema solar, como si el espectador formara parte del recorrido.

Planetas, órbitas y superficies lejanas aparecen con una nitidez poco habitual, en una experiencia donde el sonido envolvente (Surround 5.1) y una proyección de alta resolución —de 5.7K en total— construyen una narrativa visual que mezcla animaciones con imágenes reales captadas por misiones espaciales. El resultado es una experiencia inmersiva que no se limita a mostrar el universo, sino que lo hace tangible.

Esa es la apuesta central del Planetario Nónum, inaugurado en el Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano”, en Santo Domingo, como parte de una alianza entre la Presidencia de la República, el Voluntariado del museo y la Fundación Propagas

El nombre “Nónum”, como se explica en el propio museo, está asociado a una voz de origen caribe vinculada a la Luna, documentada en Indigenismos de Emilio Tejera, en referencia a la importancia de este cuerpo celeste en las narrativas y observaciones de los pueblos originarios.

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Infografía

Roberto Salcedo, Paíno Henríquez, Raquel Arbaje, Rosa Margarita Bonneti, Luis Abinader, Celeste Mir y Carolina Mejía durante inauguración. (FUENTE EXTERNA)

El espacio abrió sus puertas el 29 de abril de 2026 con la proyección del show “Mundos más allá de la Tierra”, del Museo Americano de Historia Natural, cuya exhibición forma parte de un acuerdo de colaboración que incluyó la donación del contenido, así como asesoría técnica y museográfica para el desarrollo del proyecto.

Durante el acto inaugural, la directora del museo, Celeste Mir, definió el espacio como “una puerta al universo”, destacando su capacidad para despertar la curiosidad y acercar el conocimiento científico al público.

Rosa Margarita Bonetti de Santana, presidenta del Voluntariado del museo y de la Fundación Propagas, señaló que el planetario “es una invitación abierta a descubrir nuestra galaxia a través de un espacio único”, mientras que el presidente Luis Abinader valoró la obra como una apuesta por el futuro de la educación basada en la articulación público-privada

De un sistema manual a una experiencia digital​


El nuevo planetario sustituye una infraestructura previa instalada a inicios de los años 2000, donada por la Embajada de Japón, que operaba de forma manual y con capacidad para apenas 20 a 25 personas.

“El que tenemos ahora es un planetario totalmente digital, moderno, con una capacidad mucho mayor. Caben 100 personas y es una tecnología que no tiene comparación”, explicó Katherine Bautista, encargada de Educación del museo.

Más allá del aumento en capacidad, el cambio redefine el enfoque educativo. Bautista destacó que el planetario permitirá abordar múltiples temas, no solo astronomía, sino también naturaleza o cuerpo humano, entre otros tantos.

“La experiencia es inmersiva. Podemos tocar muchísimos temas de forma más interactiva”, indicó.

Actualmente, el planetario cuenta con cuatro funciones, incluyendo contenidos de astronomía y programas dirigidos a público infantil.

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Visitantes en el planetario.

Visitantes en el planetario. (MARVIN DEL CID)
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Karls Vladimir Peña.

Karls Vladimir Peña. (MARVIN DEL CID)


Arquitectura y tecnología al servicio de la inmersión​


Karls Vladimir Peña, de la firma de arquitectos Arisa Lab, responsable del diseño y construcción, explicó que el proyecto se concibió como una experiencia total, donde la arquitectura está subordinada a la narrativa visual.

El domo geodésico, de 15 metros de diámetro y 8.6 metros de altura, no es más que una media esfera con una proyección interna de 180 grados y alberga 100 asientos. Cuenta con doce proyectores de alta resolución —de hasta 5.7K— y un sistema de sonido profesional.

La estructura está construida con una cubierta de PVC ignífugo de alta calidad, soportada por una estructura de acero y aluminio. Además, incorpora capas aislantes con doble función, tanto acústica como térmica, lo que permite reducir el ruido externo y mantener condiciones de temperatura adecuadas en el interior.

El sistema de climatización es de bajo consumo y cuenta con redundancia, lo que permite mantener la operación incluso en caso de fallas.

A diferencia de las salas tradicionales, el planetario funciona como una experiencia dinámica, donde el contenido se construye a través de imagen y sonido en un entorno completamente envolvente.

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Más allá de su origen lingüístico, el nombre también responde a una intención conceptual. Según explicó Peña, los pueblos taínos interpretaban el cielo a partir de figuras de la naturaleza, asociando agrupaciones estelares con animales y formas reconocibles. En ese sentido, el planetario busca conectar la astronomía contemporánea con esas primeras formas de observación del universo en la isla.

El arquitecto también destacó que, por su nivel tecnológico y de diseño, el planetario se sitúa a la par de instalaciones similares en otros países, e incluso por encima de algunas en la región, en un contexto donde varios países de América Latina aún no cuentan con este tipo de infraestructura.

Tecnología internacional y estándar global​


El montaje del domo y los sistemas de proyección estuvo a cargo de la empresa especializada FullDome.pro, dedicada al desarrollo de sistemas de proyección inmersiva tipo “fulldome”, utilizados en planetarios modernos alrededor del mundo.

Este tipo de tecnología permite proyectar contenido envolvente sobre superficies hemisféricas mediante la sincronización de múltiples proyectores, generando una imagen continua de alta resolución, estándar en instalaciones contemporáneas de divulgación científica.

El proyecto apunta a un desarrollo mayor de la astronomía en el país. Peña planteó que el siguiente paso debería ser la creación de un observatorio astronómico nacional.

Indicó que República Dominicana ya cuenta con comunidad científica, astrofotógrafos y equipos, pero carece de una infraestructura formal que permita consolidar la observación y contribuir a la preservación de los cielos oscuros.

Acceso al público​


La entrada al planetario tiene un costo de RD$400 para adultos y RD$300 para niños, e incluye el acceso al museo. Quienes deseen visitar únicamente el museo pueden adquirir la entrada general tradicional.

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