Oye, amiga, ¿tienes una ‘espinilla’ ahí abajo? Te contamos todo lo que debes saber

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Alejandra Vélez

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Esa aparente “espinilla” en tu zona V no es un granito cualquiera, así que no lo aprietes.

Sé paciente y espera hasta reconocerlo exactamente, sin miedo, pero con cuidado.

Así que, si has notado un “bultito” cerca de tu zona íntima que te molesta al caminar o durante las relaciones sexuales, podrías estar frente a un quiste de Bartolino.

Te explicamos qué es con la ayuda de dos ginecólogos.

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¿Una bolita que estorba? El misterio del quiste de Bartolino


Seguro te ha pasado: estás en la ducha y sientes una pequeña inflamación justo en la entrada de tu zona íntima.

No es una espinilla, sino que se trata de un quiste que aparece cuando se obstruye el conducto de la glándula encargada de la lubricación.

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Especialistas de Quito recomiendan el drenaje quirúrgico. Foto Canva

Estas glándulas se ubican en el tercio inferior de la vagina y su función es eliminar una secreción que facilita la lubricación, especialmente durante ‘el delicioso’.

Cuando el conducto se tapa, se forma un quiste de moco que, aunque no esté infectado, genera una protuberancia sensible y molesta al caminar o sentarse.

¿Cuándo el “estorbo” se vuelve un problema?


La situación se complica cuando bacterias de la zona, como el estafilococo o la Escherichia coli, invaden la glándula. Ahí sí se produce una bolsa de pus o absceso, que crece rápidamente y resulta sumamente doloroso e inflamado.

Según Iván Ortega, ginecólogo que atiende en Quito, el tratamiento no debe ser simplemente pinchar el bulto con una aguja.

Juan Molina, otro especialista quiteño, coincide en que la terapia adecuada es realizar una incisión para que la pus drene y la paciente sienta alivio inmediato.

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El especialista es el indicado para tratar estas molestias y evitar que el bulto reaparezca. Foto: Internet

“No está indicado el drenaje solo con aguja, no se debe drenar pinchando, sino que se realiza un procedimiento llamado marsupialización para que quede un orificio y siga drenando”, expone Ortega.

Por su parte, Molina expone que “la terapia es el drenaje, es decir, hacer una incisión para que la pus pueda drenar y la paciente pueda curarse y sentir alivio”.

Tratamientos para recuperar tu bienestar


Para evitar que el problema regrese, los médicos recomiendan un procedimiento llamado marsupialización.

Esta es una cirugía menor ambulatoria que crea una pequeña abertura permanente para que la glándula siga drenando y no vuelva a cerrarse.

Si el quiste es pequeño y no está infectado, se pueden realizar baños de asiento con agua tibia de 3 a 4 veces al día para ayudar al drenaje natural.

Sin embargo, si aparece fiebre o el dolor es intenso, es fundamental acudir a una revisión médica para recibir antibióticos o realizar el drenaje quirúrgico.

Consejos para cuidar tu zona V y evitar “intrusos”


Aunque a veces los quistes ocurren por la forma natural de tus conductos, estos hábitos te ayudarán a mantener tu salud íntima femenina al día:

  • Higiene con amor: Usa productos formulados para la zona que mantengan tu pH natural, sin caer en limpiezas excesivas.
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Tener precaución con la higiene íntima es fundamental. Foto: Canva
  • Lubricación inteligente: Elige siempre hidratantes o lubricantes a base de agua; evita aceites que puedan tapar los conductos de la glándula.
  • Atención a las bacterias: Mantener una limpieza adecuada de adelante hacia atrás evita que bacterias lleguen a tu zona vaginal.
  • Protección ante todo: El uso de preservativo es clave para evitar infecciones de transmisión sexual, como clamidia o gonorrea, que suelen derivar en abscesos.
  • No seas tu propio cirujano: Jamás intentes pinchar o exprimir la bolita en casa; el alivio real viene de un drenaje médico profesional.

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