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Redacción Universidad
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Durante la Cumbre de Naciones Unidas, realizada el 25 de setiembre del 2015, se aprobaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con sus 17 objetivos y 169 metas, ante la presencia de representantes de 193 países. Los ODS sustituyen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), y son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar paz y prosperidad a todas las personas. En ese mismo orden, la Sra. Laura Fernández en su posición de jerarca de Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan) (2022-2026), impulsó los ODS en el 2023.
No obstante, en la conferencia de prensa del 3 de junio del 2026, en su nueva función de presidente de nuestra nación, manifestó su renuncia pública a dichos compromisos en el marco de La Agenda 2030. Entre los 17 objetivos, me correspondió como encargado del Laboratorio Nacional de Aguas, estimar las metas de coberturas de agua potable y saneamiento al 2022 y 2030, por lo que preocupa el impacto sobre el progreso de estos servicios en salud pública.
En este marco, el ODS 6, titulado “Agua limpia y Saneamiento”, tiene un impacto directo sobre muchos de los demás objetivos. El mismo tiene como propósito “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”; cuenta con ocho metas, pero para efectos prácticos de este artículo nos enfocaremos en las metas 6.1 y 6.2, que buscan lograr para el año 2030 el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible, y lograr el acceso a los servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos y poner fin a la defecación al aire libre, respectivamente, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y a las personas en situaciones vulnerables.
En el caso del acceso al agua potable, se utiliza el concepto “servicios de agua potable gestionados en forma segura”, que incluye un gran avance con relación al antiguo término de “fuentes de agua potable mejoradas”; el mismo se enfoca en los siguientes aspectos: se da un paso esencial de evolucionar en las coberturas de población con agua por cañería, o de fuentes protegidas a 1 km de la vivienda, a la cobertura con agua sin contaminación fecal o sustancias químicas tóxicas; en el nuevo enfoque se incluye la continuidad, disponibilidad y accesibilidad de los servicios de agua potable; y la universalización del agua potable no sólo incluye su acceso en las viviendas, sino más allá del hogar, como en establecimientos de salud y centros educativos.
Con respecto al saneamiento, el término “instalaciones de saneamiento mejoradas” se fundamenta en la cobertura de disposición de excretas mediante los mecanismos de alcantarillado, tanque séptico y letrina, sin importar el tratamiento de las aguas residuales. Por el contrario, el nuevo concepto “servicio de saneamiento gestionado en forma segura” se define como instalaciones “privadas” mejoradas, donde los desechos fecales se depositan en un sitio de manera segura o se transportan fuera del lugar, además de contar con un sistema de lavado de manos con agua y jabón. La meta 6.2 en saneamiento, es eliminar la defecación a cielo abierto al 2030.
Por otro lado, es importante reiterar los indicadores sanitarios de cobertura de agua potable y saneamiento con la disminución de la mortalidad en niños menores de cinco años y otros indicadores de salud pública. Fundamentado en las relaciones directas e indirectas de ambos servicios, manifiesto, respetuosamente, mi preocupación ética como salubrista público, con la decisión equivocada de la respetable Sra. Presidente, por lo que solicito respetuosamente, valorar dicha decisión.
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