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Jose Eduardo Mora
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Después de los tres goles conseguidos por Lionel Messi frente a Argelia, este martes 16 de junio, es poco recomendable salir a decir en una columna que a uno no le gusta el diez de la selección argentina.
Lo fácil sería acomodarse y decir que es una estrella, que a sus 38 años (cumplirá 39 el 24 de junio), sigue con la misma chispa que a los veinte y que hoy por hoy es, junto con Miroslav Klose, el mayor anotador de los mundiales con 16 tantos.
Buscando las razones inconscientes de por qué no hay forma de que me entusiasme Messi, quizá estriba en la hipérbole con que suelen definirlo aficionados de todas las edades, pero en especial los más jóvenes: «Es el mejor jugador de todos los tiempos».
Y nunca he podido con esta hipérbole. Es demasiado hipérbole para que sea cierta. ¿Qué hago, entonces, con Pelé, Maradona, Garrincha, Beckenbauer, Cruyff y Ronaldo Nazario?
Entiendo que un argentino pueda repetir la frase hasta el cansancio, pero fuera de ese entorno no logro comprender el por qué darle esa dimensión universal y, encima, en todos los tiempos. Me parece una metáfora excesiva. Pese a ello, en abril de 2012, me fui a Barcelona para verlo en un clásico frente a Cristiano Ronaldo. Era de rigor observarlos frente a frente. Así como a José Mourinho y a Josep Guardiola.
Es decir, respeto al Messi estrella, pero no me deslumbra como sí ocurre con un amplio sector de aficionados. Y si el rosarino no me termina de fascinar en la cancha, cuestión de gusto, claro está, fuera del campo ya ni digo, pues a diferencia de Maradona, Messi siempre ha sido políticamente correcto.
Recientemente, mientras Donald Trump se regocijaba de las deportaciones masivas de latinos en Estados Unidos, el diez y capitán de la selección de Argentina lo visitaba en la Casa Blanca y solo le faltó pasearse tomado de la mano del presidente estadounidense.
Que Maradona, que para mí era mucho mejor jugador, prefiriera ir a recibir un premio a La Habana, Cuba, y dejara a los ‘gringos’ esperando, me decía quién era quién.
Por eso, y otras yerbas, no me gusta Messi. Ni aunque logre, en este Mundial 2026, tres goles por cada encuentro que dispute.
La afirmación de que «es el mejor de todos los tiempos», es un ruido excesivo, por más metafórico que en realidad sea.
*El autor es redactor de Cultura del Semanario Universidad, Máster en Literatura y comentarista de Fox Costa Rica.
https://www.youtube.com/@MORITAFUTBOL
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