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Redacción
Guest
El tiempo es el único juez cuya sentencia no prescribe. Por eso el historiador procura mirar la escena desde una distancia y una altura mayor. Se conmueve menos, puede ser —esa es también su limitación— pero gana perspectiva y sentido de proporción. La ventaja de la historia es que no se confunde con los detalles y los ruidos del momento. No abdica de establecer responsabilidades…
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