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Adair Mendez
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El docente e investigador Pablo Bonilla, de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, es el autor de un nuevo mural ubicado en el edificio del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP), una obra impulsada por la exdecana Flor Jiménez Segura que busca representar el conocimiento como un proceso colectivo mediante la metáfora del abrazo.
Bonilla, quien inició su vínculo con el muralismo durante su etapa como estudiante, explica que su interés por esta práctica surgió en el Curso de Pintura Mural y se consolidó en el Trabajo Comunal Universitario de Arte Público, en ese momento coordinado por Eduardo Torijano. Posteriormente, participó en la elaboración de murales emblemáticos como los de la Facultad de Derecho y la Escuela de Estudios Generales, donde profundizó en técnicas como el mosaico y en la gestión de obras de gran escala.
“No me interesa en lo particular imponer una estética, ni un formalismo, ni un conceptualismo ilegible, sino crear espacios de encuentro”, Pablo Bonilla.
Su formación junto a Torijano marcó un punto de inflexión en su visión artística. Según relata, este proceso permitió cuestionar la lógica tradicional de la pintura de caballete y abrir discusiones sobre la función social y política del arte. Además, destaca la importancia del trabajo colectivo y la ejecución de proyectos en espacios públicos como parte fundamental de su aprendizaje.
El mural actual surge por iniciativa de la exdecana del SEP, Flor Jiménez Segura, quien solicitó el apoyo de Bonilla para desarrollar la obra. El proyecto contó también con la gestión y coordinación de Ana Judith Solórzano Tinoco, así como con el apoyo administrativo de Andrea Esquivel Bogantes, figuras clave para su concreción.
Titulado “El abrazo como origen e integración de los saberes”, el mural plantea una metáfora visual en la que el conocimiento se construye a partir de los vínculos humanos y los procesos colectivos. A partir de la imagen central de un abrazo, emergen ramas, flores y hojas que simbolizan las distintas áreas del saber presentes en los estudios de posgrado. En la parte superior, un pájaro representa la libertad desde una perspectiva cotidiana e interdependiente, alejada de visiones individualistas.
Bonilla subraya que el arte público no es autónomo, sino que su significado depende del contexto en el que se inserta. Por ello, el diseño del mural buscó dialogar con la arquitectura del edificio y con las dinámicas de la comunidad universitaria. En ese sentido, el artista apuesta por propuestas accesibles que inviten a la interpretación, sin imponer una estética rígida o un discurso hermético.
A nivel técnico, la obra introduce variaciones respecto a trabajos anteriores. En lugar de utilizar teselas uniformes, se optó por un tratamiento del mosaico que permite mayor detalle en lo figurativo. Asimismo, el mural no cubre la totalidad de la pared, sino que integra elementos de la fachada, en una decisión que responde tanto a criterios estéticos como a las características del espacio.
Sobre el estado del muralismo en Costa Rica, Bonilla reconoce que la práctica ha enfrentado retos recientes dentro de la Universidad de Costa Rica, aunque considera que estos han permitido replantear procesos y fortalecer las condiciones para el desarrollo de nuevas intervenciones. En esa línea, espera que esta obra contribuya a reactivar la inversión en arte público y a consolidar el campus como un espacio de encuentro y construcción del conocimiento más allá del aula.
El artista expresa que su principal expectativa es que el mural no pase desapercibido y que logre generar tanto reflexión como emoción en quienes lo observan, aportando a la construcción de una comunidad universitaria plural.
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