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Daniela Muñoz Solano
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Imagine vivir en la casa de sus sueños: una vivienda relativamente amplia y cómoda en un barrio tranquilo, suficientemente cerca del centro de la ciudad para llegar rápido a todo lado, pero suficientemente lejos para que el ruido y el gentío no sean un problema.
Ahora imagine, que cada vez que llueve fuerte, la calle frente a esa casa —que tanto esfuerzo le costó a su familia— se llena literalmente de desechos humanos: agua llena de heces, orina y papel higiénico que brota de las alcantarillas y, a veces, entra por la tubería de su casa, inundando su patio o su jardín. El sueño deja de ser tal y se convierte en pesadilla.
Esa es la realidad que viven decenas de vecinos de los Yoses y el barrio Francisco Peralta desde hace varios años. Una serie de problemas, entre los que se encuentra la mala planificación del cantón de Montes de Oca, las conexiones ilegales y la interconexión del alcantarillado sanitario con el alcantarillado pluvial, ha hecho que el que en algún momento fue el primer barrio residencial de lujo ubicado fuera del centro de San José, se convierta cada tanto en lo que popularmente conocemos como un “caquero”, en el sentido más literal de la palabra.
Quienes viven en este barrio no solo han tenido que invertir dinero en construir barreras físicas para que el agua sucia no entre a sus propiedades, instalar válvulas de retención o sistemas de bombeo, sino que han tenido que aprender a vivir con desagradables olores que permanecen a lo largo de toda la estación lluviosa y con el conocimiento de que cada vez que salen a comprar algo o a pasear a sus perros, están caminando sobre restos de materia fecal que probablemente luego arrastrarán a sus viviendas en las suelas de los zapatos.
En las alcantarillas de Los Yoses, los desechos humanos y el papel higiénico brotan de las alcantarillas. (Foto: cortesía de Flora Fernández)
A pesar de que los primeros incidentes de inundaciones en esa comunidad datan de hace más de 30 años y cada vez son más frecuentes, a la Municipalidad de Montes de Oca parece no preocuparle en demasía el asunto y, más bien, está discutiendo una modificación al plan regulador que permitiría el establecimiento de torres de apartamentos de hasta casi 40 pisos, aumentando exponencialmente la población, la cantidad de desechos y los requerimientos de alcantarillado en la zona.
Los vecinos advierten que dicho incremento podría empeorar la ya apremiante situación que experimentan los vecinos de los Yoses y generar problemas en otras comunidades con condiciones similares cómo Carmiol, Vargas Araya, La Granja Dent e incluso algunas zonas del cantón vecino de Curridabat.
Según residentes de varios barrios actualmente afectados y representantes municipales, primero deben solucionarse los problemas existentes para poder pensar en una expansión masiva de la población del cantón, tal y como lo está proyectando la municipalidad.
“Es una inundación de caca”
Flora Fernández es vecina de Los Yoses y vive en las inmediaciones de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima. En su caso, esta no es la casa de sus sueños, pero fue la casa de los sueños de su madre, quién se la heredó.
Sin embargo, poco después de la muerte de su mamá, Raquel Amón, la vivienda comenzó a convertirse de tanto en tanto en una pesadilla de la que lo único que se quiere es despertar: tras cada aguacero fuerte, por la tapa de la alcantarilla que está en la cuadra brota una marea de aguas negras que llena aceras y jardines y que cuando baja, deja a su paso restos de papel higiénico y excrementos por todas partes.
Durante un tiempo incluso, cuenta Fernández, el agua contaminada ingresaba al patio de la casa por medio de la caja de registro pues se crecía el río, se saturaron los acueductos y el agua generaba presión por las cañerías internas. Luego de una fuerte inversión económica, logró poner un check (válvula de retención) para que el problema no se diera a lo interno de la propiedad, pero esto no ha evitado que múltiples veces al año tenga que lidiar con que las calles y aceras de su barrio de desechos humanos cuando llueve fuerte.
“Es una inundación de caca y, cuando yo digo que es caca, es que es caca. Si uno dice aguas negras o aguas servidas la gente no entiende, lo que nosotros tenemos es caca flotando en la calle”, dijo la mujer con vehemencia en entrevista con el Semanario.
El problema, dice Fernández, es que las tuberías de aguas pluviales y aguas servidas o aguas negras están mezcladas, y que muchas veces los alcantarillados nuevos —que son muy anchos para dar abasto a un cantón sumamente poblado— terminan conectándose a alcantarillados más viejos y mucho más angostos, como el de los Yoses, que se diseñó pensando en viviendas unifamiliares de uno o dos pisos por propiedad, “no en edificios de 38 pisos con seis apartamentos por piso”.
Este problema, cabe señalar, no sucede sólo en una calle o una cuadra, sino que se repite en todas las alcantarillas cercanas a la cuenca del río Ocloro, en el límite con San José.
Sol Fernández, activista ecologista de la zona y defensora histórica del río Ocloro, explica que este problema se da porque las aguas negras y servidas de los sectores altos del cantón son conducidas hacia el acueducto de los Yoses y terminan en el mencionado río.
Además, relata que en distintos trabajos que se han hecho en relación con los alcantarillados y el entubamiento del río no se han usado tubos de diámetro suficiente, por lo que las zonas bajas del río se crecen y se ensucian cada vez que llueve en alguna de las comunidades, cuyas aguas terminan desaguando en él.
Por ejemplo, la activista detalló que el colector sanitario que se encuentra ubicado en la avenida 14, calle 41 (unos 200 metros al sur del Instituto de México) muchas veces se desborda cuando el río crece y se levanta la tapa, de modo que el agua contaminada sale hacia el río y el agua del río ingresa al sistema sanitario, causando que este se rebalse calles arriba.
Ambas vecinas cuestionan que se esté planteando la posibilidad de un crecimiento exponencial acelerado de la población, autorizando decenas de torres, cada una con decenas de pisos y cientos de apartamentos, sin antes resolver estos problemas para la población que ya se encuentra habitando y pagando impuesto en el cantón.
Si bien no existe un portal público donde se haya puesto a disposición el documento completo de la propuesta de plan regulador que está realizando el gobierno local de turno, tanto activistas comunitarios, como asistentes a los talleres participativos de consulta del plan y representantes municipales han confirmado al Semanario que el planteamiento incluye la creación de un “distrito urbanístico de torres de alta gama” de hasta 38 pisos, lo que agregaría cientos si no es que miles de viviendas al cantón que parece ya no dar abasto.
Los vecinos temen que de aprobarse el plan regulador —que dispararía la población del cantón— empeore la ya caótica situación. (Foto: cortesía de Flora Fernández)
Sin estudios concluyentes
De acuerdo con los activistas comunitarios Carolina Monge y Mario Ruiz, quienes fungen como regidores (ella propietaria y él suplente) en el Concejo Municipal, la propuesta actual del gobierno local carece de estudios concluyentes sobre la capacidad de carga, capacidad de la alcantarillado sanitario y el sistema de drenaje, así como sobre la capacidad de los servicios públicos para atender a miles de nuevos residentes.
Monge forma parte en la actualidad del órgano que tendría que aprobar la mencionada normativa y explicó que la postura de su partido (Frente Amplio) ha sido priorizar “la protección de las zonas de recarga hídrica, los corredores biológicos y la incorporación de medidas obligatorias para reducir el riesgo de inundaciones”. “Hemos sido claros en que cualquier crecimiento urbano debe estar respaldado por estudios técnicos que demuestren que la infraestructura existente puede soportarlo”.
“Es preciso saber si la infraestructura actual está preparada para el aumento de población. Nuestra preocupación es que se pretenda autorizar más torres y más población sin contar con estudios concluyentes sobre la capacidad del alcantarillado sanitario y del sistema de drenaje pluvial. Sería irresponsable de nuestra parte aprobar una densificación acelerada si antes no existe evidencia técnica que garantice que los problemas que ya enfrentan muchas comunidades no se van a agravar”, indicó y agregó que además es necesario tener claridad sobre “la capacidad de los servicios públicos como ebáis, Cecudi (Centro de Cuido y Desarrollo Infantil), espacios públicos, infraestructura vial y disponibilidad de agua”.
“Planificar un cantón es mucho más que definir alturas y usos de suelo, es garantizar que el crecimiento no termine deteriorando la calidad de vida de quienes ya viven aquí ni de quienes llegarán en el futuro”, detalló.
La regidora concluyó que, si bien la actualización del Plan Regulador y el trabajo que se ha hecho por el personal técnico municipal y de la empresa contratada son muy importantes, es necesario que se incorporen a la propuesta mejoras sobre capacidad de carga, gestión del agua, riesgo de inundaciones, movilidad, vivienda y mecanismos de fiscalización, que en la actualidad no han sido resueltas.
“Si queremos un Plan Regulador que marque el rumbo de Montes de Oca durante las próximas décadas, este debe ser técnicamente sólido, transparente y capaz de responder a los desafíos reales que enfrenta el cantón. Mientras esas preocupaciones no sean atendidas, nuestra posición seguirá siendo crítica y no apoyaríamos la propuesta”, puntualizó.
Mario Ruiz por su parte relató que en el período pasado, cuando fue regidor propietario, fue uno de los principales promotores para que se actualizara el plan regulador y que incluso participó en la redacción de los términos de referencia que se usaron para contratar a la empresa que actualmente lleva a cabo el proceso.
No obstante, asegura que no solo la propuesta ha dejado por fuera muchas preocupaciones de los montesdeoqueños, sino que el proceso supuestamente participativo no ha sido tal pues los talleres se han realizado en horarios y lugares poco accesibles y mayormente ha consistido en largas exposiciones, seguidas de un período en el cual las personas hacen comentarios breves en pedazos de papel que en su criterio parecen luego desecharse.
De hecho, tanto Sol como Flora Fernández han asistido a estos espacios y aseguran que las observaciones que han realizado no han sido tomadas en cuenta.
El regidor también cuenta que el diagnóstico presentado como fundamento al plan regulador califica como de “baja fragilidad ambiental” a casi todo el cantón, lo que contradice estudios municipales previos que identifican sectores de alta fragilidad por la presencia de nacientes y amplias áreas verdes.
Además, Ruiz dice que si se aprueba el plan planteado se autorizarían actividades que actualmente están prohibidas en zonas residenciales como casinos, grandes hoteles, bodegas, bares, cantinas y otros centros nocturnos. Finalmente, dijo que la aprobación del plan regulador que ha propuesto la municipalidad generaría una ruptura del estándar urbanístico de la relación del tamaño de los lotes con la altura de las construcciones, de modo que la densidad poblacional crecería sin límites.
No solamente esto generaría una sobrecarga en los servicios públicos, el colapso de la infraestructura pluvial, sanitaria y de las vías del cantón que ya de por sí están saturadas.
“De lo que se habla muy poco y se evita hablar es del encubrimiento de la especulación inmobiliaria que quieren hacer bajo esta fachada de revitalización, porque lo que están planteando en realidad son incentivos para generar desarrollo inmobiliario casi que regalándole el espacio del suelo urbano a las empresas, aumentando el potencial constructivo y por ende el valor del suelo, eso genera presión de mercado y esa presión va a generar que se sustituyan las viviendas originales por estos megaproyectos”, dijo el regidor aclarando que el proyecto no es otro que gentrificar (aún más) Montes de Oca.
Para este reportaje, UNIVERSIDAD remitió solicitudes de declaraciones a todos los integrantes del Concejo Municipal de Montes de Oca para conocer su posición con respecto a los actuales problemas del cantón, las previsiones que se están tomando en la discusión del nuevo plan regulador entorno a los servicios públicos y si apoyarían la propuesta, tal y como está planteada al momento. La única que respondió fue la frenteamplista Carolina Monge.
La entrada Municipalidad pretende más torres de apartamentos mientras el cantón aún se inunda con materia fecal aparece primero en Semanario Universidad.
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