E
Eyleen Espinosa
Guest
¿Realmente confiamos en que el combustible que pagamos corresponde al volumen que se despacha en una estación de servicio?, ¿los resultados de un análisis clínico reflejan nuestra condición real de salud?, ¿el automóvil que recién compramos cumple con todos los estándares de calidad prometidos?
Es seguro que preguntas como estas nos las hacemos a diario, lo que me hace pensar que dependemos de las mediciones durante gran parte de nuestra vida cotidiana y que a su vez, estas se realicen correctamente. Detrás de la confianza que depositamos en estos procesos existe una ciencia poco conocida, pero fundamental para la sociedad; estamos hablando de la metrología.
La metrología es la ciencia de las mediciones y constituye un pilar fundamental para la salud pública, la protección de los consumidores, el desarrollo industrial y el comercio justo. Para la ejecución de estas acciones interviene el uso de instrumentos de medición, donde los resultados que arrojan deben ser confiables y trazables a un sistema de unidades.
Pero surge una pregunta inevitable ¿cómo podemos confiar en esos instrumentos? La respuesta está en las calibraciones. Una calibración consiste en una operación que, realizada bajo ciertas condiciones especificadas, permite determinar qué tan cercanas se encuentran las indicaciones de un instrumento respecto a un valor de referencia. Esto nos proporciona información clave sobre el desempeño y confiabilidad de los instrumentos de medida. En otras palabras, permite conocer si el instrumento está midiendo correctamente o si existe una desviación que pueda afectar los resultados obtenidos.
Es importante destacar que, si no se realizan las calibraciones, o si estas se realizan de manera incorrecta, puede provocar errores que influyen directamente en la salud pública, en la seguridad y calidad de los productos que consumimos.
A nivel mundial existen laboratorios altamente equipados y con personal técnico capacitado que brindan este tipo de servicio y que a su vez aseguran la trazabilidad de las mediciones al Sistema Internacional (SI) de unidades. Por su parte, Panamá no se queda atrás, ya que también cuenta con su instituto nacional de metrología (INM) que garantiza que nuestras mediciones sean comparables y reconocidas a nivel nacional e internacional.
Es importante hacer énfasis en la historia de la ciencia de las mediciones, ya que, desde las primeras civilizaciones, las mediciones han sido esenciales para facilitar el comercio y garantizar el intercambio justo de bienes.
Durante siglos, cada sociedad utilizó sus propios métodos de medición, unidades y patrones, lo que generaba discrepancias, confusiones e incluso injusticias en las transacciones. La necesidad de hablar un mismo lenguaje de medición llevó a que el 20 de mayo de 1875 se firmara la Convención del Metro, un acuerdo internacional que sentó las bases para unificar la manera en que se mide a nivel mundial. Tuvo como principal objetivo promover la confianza, la equidad y la comparabilidad de los resultados de medición. Más de un siglo después, ese esfuerzo continúa siendo indispensable para el funcionamiento de las economías modernas.
Es pertinente destacar que, ante la dependencia de las nuevas tecnologías, la metrología también evoluciona para responder a las necesidades actuales. Por ello es imprescindible innovar en los procesos metrológicos de manera que se garantice el fortalecimiento de la infraestructura de la calidad, y con ello, el impulso de la economía.
Quiero resaltar la importancia de comprender que para sostener las actividades económicas a nivel global debe existir una medición confiable respaldada por la metrología. Aunque parezca prácticamente invisible, esta ciencia continúa siendo uno de los cimientos que sustentan la confianza y el desarrollo de la economía mundial.
En este sentido, Panamá contribuye incansablemente a este propósito con el compromiso de fortalecer la metrología nacional, demostrando que el verdadero progreso comienza con la certeza de que cada medición es correcta y confiable.
La autora es ingeniera y metróloga en el Centro Nacional de Metrología de Panamá.
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Es seguro que preguntas como estas nos las hacemos a diario, lo que me hace pensar que dependemos de las mediciones durante gran parte de nuestra vida cotidiana y que a su vez, estas se realicen correctamente. Detrás de la confianza que depositamos en estos procesos existe una ciencia poco conocida, pero fundamental para la sociedad; estamos hablando de la metrología.
La metrología es la ciencia de las mediciones y constituye un pilar fundamental para la salud pública, la protección de los consumidores, el desarrollo industrial y el comercio justo. Para la ejecución de estas acciones interviene el uso de instrumentos de medición, donde los resultados que arrojan deben ser confiables y trazables a un sistema de unidades.
Pero surge una pregunta inevitable ¿cómo podemos confiar en esos instrumentos? La respuesta está en las calibraciones. Una calibración consiste en una operación que, realizada bajo ciertas condiciones especificadas, permite determinar qué tan cercanas se encuentran las indicaciones de un instrumento respecto a un valor de referencia. Esto nos proporciona información clave sobre el desempeño y confiabilidad de los instrumentos de medida. En otras palabras, permite conocer si el instrumento está midiendo correctamente o si existe una desviación que pueda afectar los resultados obtenidos.
Es importante destacar que, si no se realizan las calibraciones, o si estas se realizan de manera incorrecta, puede provocar errores que influyen directamente en la salud pública, en la seguridad y calidad de los productos que consumimos.
A nivel mundial existen laboratorios altamente equipados y con personal técnico capacitado que brindan este tipo de servicio y que a su vez aseguran la trazabilidad de las mediciones al Sistema Internacional (SI) de unidades. Por su parte, Panamá no se queda atrás, ya que también cuenta con su instituto nacional de metrología (INM) que garantiza que nuestras mediciones sean comparables y reconocidas a nivel nacional e internacional.
Es importante hacer énfasis en la historia de la ciencia de las mediciones, ya que, desde las primeras civilizaciones, las mediciones han sido esenciales para facilitar el comercio y garantizar el intercambio justo de bienes.
Durante siglos, cada sociedad utilizó sus propios métodos de medición, unidades y patrones, lo que generaba discrepancias, confusiones e incluso injusticias en las transacciones. La necesidad de hablar un mismo lenguaje de medición llevó a que el 20 de mayo de 1875 se firmara la Convención del Metro, un acuerdo internacional que sentó las bases para unificar la manera en que se mide a nivel mundial. Tuvo como principal objetivo promover la confianza, la equidad y la comparabilidad de los resultados de medición. Más de un siglo después, ese esfuerzo continúa siendo indispensable para el funcionamiento de las economías modernas.
Es pertinente destacar que, ante la dependencia de las nuevas tecnologías, la metrología también evoluciona para responder a las necesidades actuales. Por ello es imprescindible innovar en los procesos metrológicos de manera que se garantice el fortalecimiento de la infraestructura de la calidad, y con ello, el impulso de la economía.
Quiero resaltar la importancia de comprender que para sostener las actividades económicas a nivel global debe existir una medición confiable respaldada por la metrología. Aunque parezca prácticamente invisible, esta ciencia continúa siendo uno de los cimientos que sustentan la confianza y el desarrollo de la economía mundial.
En este sentido, Panamá contribuye incansablemente a este propósito con el compromiso de fortalecer la metrología nacional, demostrando que el verdadero progreso comienza con la certeza de que cada medición es correcta y confiable.
La autora es ingeniera y metróloga en el Centro Nacional de Metrología de Panamá.
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