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Gabriela Quiroz
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Cuando Emma nació, Samantha Fuentes tenía 24 años y una decisión tomada: No criaría a su hija en una casa marcada por el alcohol. Estudia bioquímica y farmacia y todavía le faltan cuatro semestres. La maternidad llegó en medio de la etapa universitaria. “Mi vida dio un giro total pasó de preocuparme por mi etapa juvenil a solo pensar en el bienestar de mi hija, a intentar que tenga una excelente infancia y sobre todo vida…”. Este 8 de marzo se celebra el Día de la Mujer.
La decisión de no convivir con el padre llegó poco después del nacimiento. “…Se dió a raíz de que empezó a abusar del alcohol, un comportamiento que lo hacía desde mi embarazo, al tercer día de nacida Emma, salió por productos de limpieza para Emma y llegó ebrio a casa”.
Historias como la suya ya no son la excepción en Ecuador. Coinciden con un cambio en la estructura familiar: mientras el número total de nacimientos baja, crece la proporción de niños que nacen fuera del matrimonio. En consecuencia, la responsabilidad cotidiana recae principalmente en la madre.
Los padres de Samantha le han enseñado poco a poco sobre el cuidado infantil.
Los datos de nacidos vivos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Inec) muestran un contraste demográfico claro. En 2014 se registraron 293 113 nacimientos y 10 años después la cifra cae a 215 714. En diez años el país tuvo 77 399 nacimientos menos (-26%).
Esta disminución también se evidencia en la tasa de natalidad (número de nacimientos por cada 1 000 habitantes en un año). Entre el 2014 y 2024 pasó de 18 a 12. Al analizar esta tasa por grupos de edad de las madres se ve que la caída es mayor entre los 15 a los 24 años.
Pero al mismo tiempo crece la proporción de nacimientos de mujeres que no están casadas. En 2014, los bebés de mujeres unidas, solteras, divorciadas, separadas, viudas, en unión de hecho y sin información representaban el 67,5% del total de los nacimientos.
Para 2024, que incluye los niños inscritos hasta el 31 de marzo del 2025, el porcentaje de nacimientos de este grupo de madres sube a 77%. Es decir, siete de cada diez bebés nacieron fuera del matrimonio. El aumento ha sido sostenido.
2014 → 67,5%
2017 → 71%
2020 → 75%
2024 → 77%
El aumento de madres solas en Ecuador no puede explicarse únicamente como resultado de mayor autonomía femenina ni solo como reflejo de relaciones más inestables, según la socióloga y docente de la U. de Cuenca, María Falconí. El fenómeno es fruto de varios factores:
Falconí advierte, sin embargo, que no todas las maternidades sin pareja responden a decisiones autónomas. En Ecuador 1 de cada 5 nacimientos es de madres adolescentes, cuyos embarazos en muchos de los casos son por violencia sexual por razones de género.
La decisión consciente de maternar sin convivir con el padre de los hijos-añade Falconí- es reducida dentro de la problemática general porque no solo altera expectativas sociales y de género, sino que requiere mayores condiciones, como educación, ingresos, autonomía, redes de apoyo estables. Todo esto lo vuelve más difícil. “A mayor nivel educativo las mujeres se encuentren en mejor posición de resguardo económico y toman decisiones más informadas sobre su propia maternidad”.
Las cifras laborales respaldan esta afirmación. La tasa de empleo adecuado de las mujeres solo con bachillerato fue de 27,5% en 2025 a diferencia de las que tienen educación superior: 60%. Esto limita los ingresos aún más cuando hay niños que demandan gastos adicionales.
A esto se suma que 50,5% de mujeres laboraron hasta el año pasado en la informalidad y esto se debe, además, por la dificultad para conciliar trabajo y cuidado. La brecha entre hombres y mujeres en cuanto al desempleo también es amplia: 4,6% versus 2,8%.
Ana Leines trabaja más de ocho horas diarias. Trata de estar presente en la vida de sus dos hijos.
Ana Leines tiene 47 años y ha criado a sus tres hijos-dos varones y una adolescente- todo el tiempo sola. “Ser madre soltera fue una decisión. Tuve dos compromisos y ninguno supo brindar el afecto que uno necesita”. Trabaja como operaria de maquila en una fábrica, desde 07:30 y sin horario de salida.
Durante años tuvo que dejar a sus hijos en guarderías. Está consciente de que no pudo pasar mucho tiempo con ellos ni disfrutar de su crecimiento. El mayor se casó y ya no vive con ella. El segundo estudia en la mañana y su niña en la tarde. Les llama ya sea en la hora del almuerzo o en el ‘break’ que tiene.
La pensión alimenticia que recibe no es suficiente para cubrir los gastos, por lo que le toca organizarse más y también laborar los fines de semana.
Para la psicóloga infantil, Erika Rittner, la estructura familiar por sí sola no determina el bienestar de los niños: “Las habilidades que les enseñamos a los niños no están repartidas por roles”. Las funciones ejecutivas, capacidades emocionales y sociales “se aprenden sea como sea que esté compuesta la familia”.
Hay muchas mamás-cuenta Rittner- que me preguntan ¿qué hacer si el niño no tiene un padre presente? “En psicología no existe EL PADRE, Existe la FUNCIÓN del padre. Esta función puede estar ocupada por un tío, un abuelo, una institución como la escuela”.
Por otra parte, en los niños, según Rittner, influye más la estabilidad y la anticipación de las situaciones. Por ejemplo, para un niño es mejor un padre que no aparece nunca que uno que aparece y desaparece sin ningún tipo de anticipación cada vez que se le ocurre.
También insiste en algo clave: No se puede decir que tener o no tener papá da lo mismo. Eso dependerá de cómo lo vivió esa persona y de por qué lo vivió así. Pero también asegura que es imposible decir que una persona que no tuvo un papá no va a tener determinada habilidad o va a tener determinado trauma o sufrimiento. “En psicología no se puede generalizar”.
Sin embargo, el factor económico sí influye en el bienestar de manera general. “Un niño mal nutrido no puede desarrollarse bien ni siquiera teniendo los mejores estímulos psicológicos y emocionales del mundo. Ni con los mejores papás del mundo va a tener bienestar”. Si no está bien nutrido no puede desarrollarse físicamente y tampoco va a poder desarrollarse mentalmente
Las cifras del Consejo de la Judicatura reflejan la presión económica que enfrentan las familias. Entre 2016 y junio del 2025 se registraron 507 873 causas por pensiones alimenticias. Casi cuatro de cada diez procesos judiciales en materia de niñez, adolescencia y familia corresponden a este rubro.
1,2 millones de menores de edad y jóvenes de 18 a 21 años, que están cursando estudios, reciben pensiones alimenticias, según los registros del SUPA (Sistema Único de Pensiones Alimenticias).
El número de personas obligadas a pagar asciende a 904 887, de los cuales 904 134 son padre o madre y 753 son subsidiarios (abuelos, hermanos mayores y/o tíos, de acuerdo a su capacidad económica y que no tengan discapacidades. Además, 8 de cada 10 pensiones fijadas son menores a 200 dólares.
En el mismo período analizado hubo 558 425 medidas de apremio personal por incumplimiento del pago de alimentos. Un promedio anual de 64 250 boletas.
Para Samantha, cada decisión gira alrededor de su hija, quien cumplió un año este viernes 6 de marzo. Su prioridad es el entorno en el que crecerá Emma junto con el apoyo de sus padres y hermanos. El padre de la niña aporta con 85 dólares mensuales.
Ana Laines quisiera horarios laborales más flexibles para compartir más tiempo con sus adolescentes y de esa manera mejorar su relación con ellos.
La socióloga Falconí cree que hay una importante responsabilidad del Estado y la sociedad frente a la maternidad sola, sobre todo, cuando no es deseada, se ejerce en condiciones de vulnerabilidad o es producto de violencia sexual. “La responsabilidad tiene que ver con la creación de políticas públicas, planes, servicios de apoyo social a madres solas y, la promoción de cambios culturales con relación a los estereotipos y estigmas sociales”.
Mientras Ecuador tiene menos nacimientos, las historias de maternidad muestran que las familias están cambiando más rápido que las instituciones que deberían acompañarlas.
Enlace externo: Prevención del embarazo en niñas y adolescentes
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La decisión de no convivir con el padre llegó poco después del nacimiento. “…Se dió a raíz de que empezó a abusar del alcohol, un comportamiento que lo hacía desde mi embarazo, al tercer día de nacida Emma, salió por productos de limpieza para Emma y llegó ebrio a casa”.
Historias como la suya ya no son la excepción en Ecuador. Coinciden con un cambio en la estructura familiar: mientras el número total de nacimientos baja, crece la proporción de niños que nacen fuera del matrimonio. En consecuencia, la responsabilidad cotidiana recae principalmente en la madre.
Los padres de Samantha le han enseñado poco a poco sobre el cuidado infantil.
Menos nacimientos, más maternidad fuera del matrimonio
Los datos de nacidos vivos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Inec) muestran un contraste demográfico claro. En 2014 se registraron 293 113 nacimientos y 10 años después la cifra cae a 215 714. En diez años el país tuvo 77 399 nacimientos menos (-26%).
Esta disminución también se evidencia en la tasa de natalidad (número de nacimientos por cada 1 000 habitantes en un año). Entre el 2014 y 2024 pasó de 18 a 12. Al analizar esta tasa por grupos de edad de las madres se ve que la caída es mayor entre los 15 a los 24 años.
Pero al mismo tiempo crece la proporción de nacimientos de mujeres que no están casadas. En 2014, los bebés de mujeres unidas, solteras, divorciadas, separadas, viudas, en unión de hecho y sin información representaban el 67,5% del total de los nacimientos.
Para 2024, que incluye los niños inscritos hasta el 31 de marzo del 2025, el porcentaje de nacimientos de este grupo de madres sube a 77%. Es decir, siete de cada diez bebés nacieron fuera del matrimonio. El aumento ha sido sostenido.
2014 → 67,5%
2017 → 71%
2020 → 75%
2024 → 77%
La transformación cultural del matrimonio en Ecuador
El aumento de madres solas en Ecuador no puede explicarse únicamente como resultado de mayor autonomía femenina ni solo como reflejo de relaciones más inestables, según la socióloga y docente de la U. de Cuenca, María Falconí. El fenómeno es fruto de varios factores:
- El matrimonio perdió peso entre las nuevas generaciones. En el Censo de Población del 2010, 45% de madres estaba casada y para el Censo del 2022, 37% lo estaba.
- Nuevas dinámicas y acuerdos para conformar parejas denotan mayor flexibilidad en las relaciones.
- Incremento en las separaciones y divorcios. Datos del INEC muestran que los divorcios aumentaron 35% en los últimos 12 años. Hay más conciencia de la mujer sobre la violencia de pareja y mayor capacidad para terminar relaciones violentas o insatisfactorias.
- Nuevas y diferentes expectativas vitales que van más allá del matrimonio. Autonomía femenina en varios ámbitos: laboral, económico, educativo, político, entre otros.
- Menor presión social y religiosa para que la maternidad se experimente solo dentro del matrimonio.
Falconí advierte, sin embargo, que no todas las maternidades sin pareja responden a decisiones autónomas. En Ecuador 1 de cada 5 nacimientos es de madres adolescentes, cuyos embarazos en muchos de los casos son por violencia sexual por razones de género.
La maternidad en Ecuador también se cruza con factores económicos
La decisión consciente de maternar sin convivir con el padre de los hijos-añade Falconí- es reducida dentro de la problemática general porque no solo altera expectativas sociales y de género, sino que requiere mayores condiciones, como educación, ingresos, autonomía, redes de apoyo estables. Todo esto lo vuelve más difícil. “A mayor nivel educativo las mujeres se encuentren en mejor posición de resguardo económico y toman decisiones más informadas sobre su propia maternidad”.
Las cifras laborales respaldan esta afirmación. La tasa de empleo adecuado de las mujeres solo con bachillerato fue de 27,5% en 2025 a diferencia de las que tienen educación superior: 60%. Esto limita los ingresos aún más cuando hay niños que demandan gastos adicionales.
A esto se suma que 50,5% de mujeres laboraron hasta el año pasado en la informalidad y esto se debe, además, por la dificultad para conciliar trabajo y cuidado. La brecha entre hombres y mujeres en cuanto al desempleo también es amplia: 4,6% versus 2,8%.
Décadas de trabajo y crianza sola
Ana Leines trabaja más de ocho horas diarias. Trata de estar presente en la vida de sus dos hijos.
Ana Leines tiene 47 años y ha criado a sus tres hijos-dos varones y una adolescente- todo el tiempo sola. “Ser madre soltera fue una decisión. Tuve dos compromisos y ninguno supo brindar el afecto que uno necesita”. Trabaja como operaria de maquila en una fábrica, desde 07:30 y sin horario de salida.
“Mi mayor dificultad diaria es el tiempo. A veces en el trabajo nos toca realizar más horas de lo normal (…). A veces me siento un poco abrumada en esta etapa de ser madre ya que el tiempo no me permite estar con ellos ni para ir a sus colegios”.
Durante años tuvo que dejar a sus hijos en guarderías. Está consciente de que no pudo pasar mucho tiempo con ellos ni disfrutar de su crecimiento. El mayor se casó y ya no vive con ella. El segundo estudia en la mañana y su niña en la tarde. Les llama ya sea en la hora del almuerzo o en el ‘break’ que tiene.
La pensión alimenticia que recibe no es suficiente para cubrir los gastos, por lo que le toca organizarse más y también laborar los fines de semana.
Esto dice la psicología infantil
Para la psicóloga infantil, Erika Rittner, la estructura familiar por sí sola no determina el bienestar de los niños: “Las habilidades que les enseñamos a los niños no están repartidas por roles”. Las funciones ejecutivas, capacidades emocionales y sociales “se aprenden sea como sea que esté compuesta la familia”.
Hay muchas mamás-cuenta Rittner- que me preguntan ¿qué hacer si el niño no tiene un padre presente? “En psicología no existe EL PADRE, Existe la FUNCIÓN del padre. Esta función puede estar ocupada por un tío, un abuelo, una institución como la escuela”.
Por otra parte, en los niños, según Rittner, influye más la estabilidad y la anticipación de las situaciones. Por ejemplo, para un niño es mejor un padre que no aparece nunca que uno que aparece y desaparece sin ningún tipo de anticipación cada vez que se le ocurre.
También insiste en algo clave: No se puede decir que tener o no tener papá da lo mismo. Eso dependerá de cómo lo vivió esa persona y de por qué lo vivió así. Pero también asegura que es imposible decir que una persona que no tuvo un papá no va a tener determinada habilidad o va a tener determinado trauma o sufrimiento. “En psicología no se puede generalizar”.
Sin embargo, el factor económico sí influye en el bienestar de manera general. “Un niño mal nutrido no puede desarrollarse bien ni siquiera teniendo los mejores estímulos psicológicos y emocionales del mundo. Ni con los mejores papás del mundo va a tener bienestar”. Si no está bien nutrido no puede desarrollarse físicamente y tampoco va a poder desarrollarse mentalmente
1,2 millones de hijos reciben pensiones alimenticias
Las cifras del Consejo de la Judicatura reflejan la presión económica que enfrentan las familias. Entre 2016 y junio del 2025 se registraron 507 873 causas por pensiones alimenticias. Casi cuatro de cada diez procesos judiciales en materia de niñez, adolescencia y familia corresponden a este rubro.
1,2 millones de menores de edad y jóvenes de 18 a 21 años, que están cursando estudios, reciben pensiones alimenticias, según los registros del SUPA (Sistema Único de Pensiones Alimenticias).
El número de personas obligadas a pagar asciende a 904 887, de los cuales 904 134 son padre o madre y 753 son subsidiarios (abuelos, hermanos mayores y/o tíos, de acuerdo a su capacidad económica y que no tengan discapacidades. Además, 8 de cada 10 pensiones fijadas son menores a 200 dólares.
En el mismo período analizado hubo 558 425 medidas de apremio personal por incumplimiento del pago de alimentos. Un promedio anual de 64 250 boletas.
La maternidad en Ecuador demanda más apoyo
Para Samantha, cada decisión gira alrededor de su hija, quien cumplió un año este viernes 6 de marzo. Su prioridad es el entorno en el que crecerá Emma junto con el apoyo de sus padres y hermanos. El padre de la niña aporta con 85 dólares mensuales.
“Realmente prefiero que en un futuro mi hija tenga dos hogares llenos de amor y de paz a que hoy en día tenga uno lleno de problemas y de caos”.
Ana Laines quisiera horarios laborales más flexibles para compartir más tiempo con sus adolescentes y de esa manera mejorar su relación con ellos.
La socióloga Falconí cree que hay una importante responsabilidad del Estado y la sociedad frente a la maternidad sola, sobre todo, cuando no es deseada, se ejerce en condiciones de vulnerabilidad o es producto de violencia sexual. “La responsabilidad tiene que ver con la creación de políticas públicas, planes, servicios de apoyo social a madres solas y, la promoción de cambios culturales con relación a los estereotipos y estigmas sociales”.
Mientras Ecuador tiene menos nacimientos, las historias de maternidad muestran que las familias están cambiando más rápido que las instituciones que deberían acompañarlas.
Enlace externo: Prevención del embarazo en niñas y adolescentes
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