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Pablo Deheza
Guest
Cuando Mariana Bredow escribió Ave, una crónica íntima sobre un episodio cercano a la muerte, nunca imaginó que esa historia la llevaría a recorrer el mundo. En 2025, la actriz y dramaturga vivió el año más intenso y exitoso de su carrera: su monólogo autobiográfico conquistó escenarios en Holanda, Francia, Chile, Ecuador y Colombia; vio el estreno de la exitosa película «El Último Blues del Croata»; rodó «Mona», una coproducción boliviano-mexicana junto a sus padres; y tuvo publicado un cuento suyo en la prestigiosa Harvard Review. Todo esto mientras dirigía espectáculos para cuatro mil personas en Alice Park y ejercía de jurado en el Festival Unicine de Cochabamba.
«Ha sido una satisfacción desde el día que se estrenó hasta hoy, y espero que el 2026 va a seguir viajando también», cuenta Mariana desde Cochabamba, donde se prepara para entregar los premios del festival universitario. Su voz refleja el entusiasmo de quien ha visto sus sueños materializarse. «Ha sido para nosotros una puerta al mundo, una puerta muy grande al mundo. Yo nunca había logrado tanto con algo», afrima.
Ave nació de la necesidad de contar una verdad dolorosa. «Yo escribí esta historia como una crónica. Era un pedazo de mi vida que yo lo escribí y decidí poner toda la verdad de ese episodio, de un episodio cerca de la muerte», explica Mariana. Lo que comenzó como un texto personal se transformó en una obra teatral gracias a su compañero de escuela, Ariel Muñoz, director e iluminador egresado también de la Escuela Nacional de Teatro de Santa Cruz.
«Los dos, que estábamos atravesando momentos de duelo y de dolor, nos reunimos para hacer la obra y salió muy fácilmente», recuerda. Durante casi dos meses, todas las mañanas, Mariana iba en bicicleta a la sala de ensayo donde construyeron juntos una propuesta escénica que resultaría revolucionaria. «Él creó una forma en la que realmente la obra podía fluir muy fácilmente, y se volvió una historia, una escena muy íntima, en la que el público, las mujeres del público hacen parte de la escena. Yo cuento a Ave, las mujeres que están ahí a mi lado, se las cuento así, mirándolas a los ojos».
La obra aborda múltiples capas de la existencia humana. «Enfrentar la muerte significa comprender la propia vida, entender la dignidad de nuestro ser, entender quién somos», reflexiona la actriz. Pero también toca temas urgentes como la violencia de género. «Yo estaba a punto de morir en manos de un hombre», rememora. Y no se detiene ahí: «también hay un lado místico, es un lado en el que se habla hasta de Dios, pero en una forma de encontrarse con el misterio de morir y de ver muchas cosas».
Ave se estrenó en el off del Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz en 2023, en un contexto de efervescencia teatral. «Conseguí una fecha para presentarla y preparamos toda la obra en esos días y la estrenamos», cuenta. El resultado superó todas las expectativas: «Desde el estreno fue un éxito total. Todo el público lloraba, todo el público. Era como una catarsis colectiva».
La potencia de la obra reside precisamente en su aparente frugalidad. «Ave es bastante sencilla, no tiene gran cosa. Está muy bien pensada en cuanto a la música, en cuanto a la luz, pero son unas telas colgadas en el techo, un panel», describe Mariana. Sin embargo, «tiene su sofisticación dentro de esa sencillez, tiene la visión de un buen director que sabe hacer mucho con poco».
Antes de conquistar Europa, Ave se ganó el corazón del público boliviano. «Hemos tenido muchísimo éxito en Bolivia. Mucha gente ha escrito sobre nuestra obra, hemos llenado los teatros, hemos llegado a tener casi 50 presentaciones con Ave en Bolivia», relata la actriz con orgullo. Ese éxito derivó en el Premio Nacional de Teatro a Mejor Actriz y Mejor Dramaturgia Original, un reconocimiento que cambiaría el rumbo de su carrera.
«Los festivales internacionales nos han impulsado. El festival de La Paz, el FITAZ, nos impulsó, hizo que fuéramos vistos para tener una invitación a otros países», explica Mariana. El impulso definitivo llegó en enero de 2025 con la participación en Santiago a Mil, «uno de los festivales más importantes de Latinoamérica, porque se dice que es la puerta del mundo».
«Las obras que se presentan en Santiago a Mil tienen la posibilidad de ser vistas por programadores del mundo entero, y eso a nosotros nos significó muchas bendiciones», cuenta. De ahí surgieron invitaciones a Colombia, Ecuador, Perú y los destinos europeos que marcarían el clímax del año.
El momento más memorable llegó en el Festival Noorderzon de Países Bajos, «uno de los festivales más impresionantes en los que yo he estado, y más grande, porque es un festival de arte vanguardista, las propuestas más avant-garde estaban en este festival». Compartir cartel con artistas de renombre mundial representó «un honor para nosotros que Bolivia esté en un festival así».
Pero el verdadero desafío fue el idioma. «Yo presenté la obra en inglés, la tuve que aprender enteramente en inglés, y era un reto para mí enorme, porque para mí el inglés es más o menos. Yo no he vivido en un lugar donde se habla inglés», confiesa Mariana. El esfuerzo valió la pena: «Me abrió mucho la puerta de ese idioma, y a la gente le encantó la obra en inglés, como que le daba una capa de comprensión más».
El reconocimiento superó todas las expectativas. «Lo más impresionante es que hemos salido en el periódico de Holanda, un periódico de Países Bajos, publicado como el rating por estrellas de las obras, de las mejores obras del festival», recuerda emocionada. El titular proclamaba: «Los artistas bolivianos y serbios han sido lo más impresionante o lo mejor del Festival Noorderzon». Ave recibió cuatro de cinco estrellas, «el puntaje más alto», y fue colocada en la cabeza de la cobertura. «Nosotros no podíamos creer».
Las consecuencias fueron inmediatas: «nos dieron una temporada larga, de seis funciones hicimos allá, y el teatro estaba lleno todas las noches. Venía gente de otras ciudades a mirar Ave, gracias a este titular que decía que éramos lo mejor del festival. Quedamos muy impresionados».
La gira europea continuó en París, en el Teatro La Espada de Madera (Théâtre de l’Épée de Bois). «Ahí la presenté en español, porque no alcancé a hacerla en francés, aprenderla en francés. Yo hablo francés, pero es como un reto para el siguiente año, que la vamos a llevar a Francia en francés», adelanta. La experiencia fue particularmente emotiva: «Estuvimos acogidos por toda la comunidad boliviana en París. Les encantó, y fue una tarde bella».
Entre medio hubo presentaciones en Medellín («en dos festivales internacionales»), la Fiesta Escénica de Quito y múltiples invitaciones que no pudieron concretarse por una razón práctica: el financiamiento. «Como nosotros bolivianos no tenemos… es muy difícil para nosotros pagarnos los pasajes», admite.
Mariana explica la situación con claridad: «la mayoría de los festivales que nos han invitado, eran de estos que, como son ahora casi todos los festivales, no te pagan los pasajes. Te invitan, te programan, te dan hotel, te dan todo, pero los pasajes se los corre el grupo, porque normalmente en otros países los grupos de teatro tienen apoyo de sus gobiernos». La salida fue pragmática: «fuimos a los festivales que sí nos invitaban con pasajes incluidos».
El equipo que sostiene este éxito incluye a Ariel Muñoz en dirección, Yadira Córdova, Mauricio Mariaca y Andrés Ríos en producción.
El éxito de Ave abrió puertas inesperadas. «Llegué a El Último Blues del Croata por el éxito de Ave», cuenta. Los directores Alejandro Suárez y Eduardo Osorio fueron a ver la obra teatral y la escogieron como protagonista. «No tuve que hacer casting ni nada», celebra. «A mí no me gusta mucho hacer casting, estar luchando por los puestos, entrar en esta competencia».
La coincidencia fue perfecta: «el personaje era cantante. Yo soy cantante, entonces coincidíamos y no lo dudaron». Aunque el rodaje fue intenso por coincidir con su trabajo en Alice Park, «al final todo encajó, se logró hacer, pude estar en la película». El film la conmovió: «Cuando vi el resultado me encantó. Lloré, me pareció una hermosa película».
La respuesta del público confirmó el éxito. «Acaba de terminar toda esta moda fuerte que ha habido de la película, que a mí me ha impresionado también». Pero lo más significativo fue el arraigo comunitario: «todo el barrio participa. En el día de la premiere estaba todo el barrio ahí», de La Máquina Vieja, el barrio de la capital cruceña donde se rodó íntegramente.
Octubre trajo un nuevo desafío cinematográfico: Mona, de la directora Denisse Arancibia (Las Malcogidas). «Hemos rodado durante todo octubre, casi hemos estado conviviendo todos en Sucre. La filmación está en su hacienda, Hacienda Huata», relata. Lo especial de esta producción fue trabajar con su familia. «Ha sido muy lindo para mí trabajar en una película con mi mamá y mi papá. Eso ha sido como una escuela para mí. Verlos actuar, ver cómo ellos hacen… cómo construyen ellos sus personajes, aprender». Los progenitores de Mariana son los consagrados actores Luis Bredow y Ana María Vargas.
La coproducción mexicana trajo recursos sin precedentes. «Yo nunca he visto tanto lujo en cuanto a todo lo técnico”, cuenta. Con un elenco de primer nivel y apoyo del fondo nacional, Mariana confía en que «esta película va a salir muy bien. Tiene un lindo guion, tiene buenos actores, tiene una buena dirección. Tiene todo para triunfar».
Paralelamente a sus éxitos escénicos y cinematográficos, Mariana vivió otro hito importante: la publicación de su cuento «Leche» en Harvard Review. «Me han publicado en Harvard Review, en la revista de Harvard de literatura. Me han traducido», cuenta con emoción contenida.
Todo comenzó en el Festival de la Poesía de los Anillos, dirigido por Gabriel Chávez Casazola y Gary Daher. «Conocí a un poeta estadounidense (Forrest Gander) que había ganado el Premio Pulitzer de poesía. Es traductor». El poeta se interesó en sus textos «y yo le mandé un cuento. A él le gustó mucho mi poesía y mi cuento. Los tradujo y los publicó en Estados Unidos».
Aunque no ha podido conseguir la versión impresa, el cuento está disponible online. Este reconocimiento representó un punto de inflexión personal, «porque yo siempre he sido actriz, siempre he escrito toda mi vida, siempre todo, pero nunca mis propias cosas. Por timidez, porque uno siempre se siente así como ‘ay no, pero otros son más capaces’, etcétera».
La publicación le dio confianza. «A partir de esta traducción, esta publicación en Harvard, sentí que yo también podía. Sentí que yo también tenía algo bueno que dar». Y el aprendizaje fue revelador: «He tenido éxito total. Eso me ha servido para entender cuáles son las señales de la vida, de que el camino está en hacerlo propio, en creer en ti y dar lo que nadie más podría dar, porque es tu vida, tu ser, tu forma de ver algo nuevo al mundo».
En medio de este torbellino creativo, Mariana mantiene su trabajo como directora de shows en Alice Park, «una discoteca gigantesca, hermosa», que funciona en Cochabamba. «Creamos como una especie de Circo del Sol dentro de una discoteca. Es muy bello trabajo», describe. Los shows que ha ido construyendo han sido «bellísimos también. Es muy rico poder crear arte en medio de una discoteca. Nos ven cuatro mil personas cada show que hacemos».
Agradece especialmente la flexibilidad que encuentra en Alice Park. «Tengo un trabajo maravilloso en el que tienen la bondad de darse cuenta que yo estoy en un momento de explotar mi carrera como actriz y me permiten, me tienen la tolerancia y no me han botado teniendo tantos viajes. Me sostienen en todo».
Mirando hacia adelante, Mariana mantiene la ilusión intacta. Ave seguirá viajando en 2026, con Brasil confirmado y la versión en francés en preparación. Mona se estrenará próximamente. Y la actriz continúa descubriendo su voz como escritora.
Después de un año que la consagró internacionalmente, Mariana Bredow ha aprendido la lección más importante: «el camino está en hacerlo propio». Esa historia personal que decidió contar sin filtros, ese episodio doloroso transformado en Ave, resultó ser justamente lo que el mundo necesitaba escuchar. Porque cuando el arte nace de la verdad más honesta, no conoce fronteras.
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«Ha sido una satisfacción desde el día que se estrenó hasta hoy, y espero que el 2026 va a seguir viajando también», cuenta Mariana desde Cochabamba, donde se prepara para entregar los premios del festival universitario. Su voz refleja el entusiasmo de quien ha visto sus sueños materializarse. «Ha sido para nosotros una puerta al mundo, una puerta muy grande al mundo. Yo nunca había logrado tanto con algo», afrima.
El nacimiento de Ave
Ave nació de la necesidad de contar una verdad dolorosa. «Yo escribí esta historia como una crónica. Era un pedazo de mi vida que yo lo escribí y decidí poner toda la verdad de ese episodio, de un episodio cerca de la muerte», explica Mariana. Lo que comenzó como un texto personal se transformó en una obra teatral gracias a su compañero de escuela, Ariel Muñoz, director e iluminador egresado también de la Escuela Nacional de Teatro de Santa Cruz.
«Los dos, que estábamos atravesando momentos de duelo y de dolor, nos reunimos para hacer la obra y salió muy fácilmente», recuerda. Durante casi dos meses, todas las mañanas, Mariana iba en bicicleta a la sala de ensayo donde construyeron juntos una propuesta escénica que resultaría revolucionaria. «Él creó una forma en la que realmente la obra podía fluir muy fácilmente, y se volvió una historia, una escena muy íntima, en la que el público, las mujeres del público hacen parte de la escena. Yo cuento a Ave, las mujeres que están ahí a mi lado, se las cuento así, mirándolas a los ojos».
La obra aborda múltiples capas de la existencia humana. «Enfrentar la muerte significa comprender la propia vida, entender la dignidad de nuestro ser, entender quién somos», reflexiona la actriz. Pero también toca temas urgentes como la violencia de género. «Yo estaba a punto de morir en manos de un hombre», rememora. Y no se detiene ahí: «también hay un lado místico, es un lado en el que se habla hasta de Dios, pero en una forma de encontrarse con el misterio de morir y de ver muchas cosas».
Inicios
Ave se estrenó en el off del Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz en 2023, en un contexto de efervescencia teatral. «Conseguí una fecha para presentarla y preparamos toda la obra en esos días y la estrenamos», cuenta. El resultado superó todas las expectativas: «Desde el estreno fue un éxito total. Todo el público lloraba, todo el público. Era como una catarsis colectiva».
La potencia de la obra reside precisamente en su aparente frugalidad. «Ave es bastante sencilla, no tiene gran cosa. Está muy bien pensada en cuanto a la música, en cuanto a la luz, pero son unas telas colgadas en el techo, un panel», describe Mariana. Sin embargo, «tiene su sofisticación dentro de esa sencillez, tiene la visión de un buen director que sabe hacer mucho con poco».
Bolivia primero
Antes de conquistar Europa, Ave se ganó el corazón del público boliviano. «Hemos tenido muchísimo éxito en Bolivia. Mucha gente ha escrito sobre nuestra obra, hemos llenado los teatros, hemos llegado a tener casi 50 presentaciones con Ave en Bolivia», relata la actriz con orgullo. Ese éxito derivó en el Premio Nacional de Teatro a Mejor Actriz y Mejor Dramaturgia Original, un reconocimiento que cambiaría el rumbo de su carrera.
«Los festivales internacionales nos han impulsado. El festival de La Paz, el FITAZ, nos impulsó, hizo que fuéramos vistos para tener una invitación a otros países», explica Mariana. El impulso definitivo llegó en enero de 2025 con la participación en Santiago a Mil, «uno de los festivales más importantes de Latinoamérica, porque se dice que es la puerta del mundo».
«Las obras que se presentan en Santiago a Mil tienen la posibilidad de ser vistas por programadores del mundo entero, y eso a nosotros nos significó muchas bendiciones», cuenta. De ahí surgieron invitaciones a Colombia, Ecuador, Perú y los destinos europeos que marcarían el clímax del año.
Holanda: el triunfo en Festival Noorderzon
El momento más memorable llegó en el Festival Noorderzon de Países Bajos, «uno de los festivales más impresionantes en los que yo he estado, y más grande, porque es un festival de arte vanguardista, las propuestas más avant-garde estaban en este festival». Compartir cartel con artistas de renombre mundial representó «un honor para nosotros que Bolivia esté en un festival así».
Pero el verdadero desafío fue el idioma. «Yo presenté la obra en inglés, la tuve que aprender enteramente en inglés, y era un reto para mí enorme, porque para mí el inglés es más o menos. Yo no he vivido en un lugar donde se habla inglés», confiesa Mariana. El esfuerzo valió la pena: «Me abrió mucho la puerta de ese idioma, y a la gente le encantó la obra en inglés, como que le daba una capa de comprensión más».
El reconocimiento superó todas las expectativas. «Lo más impresionante es que hemos salido en el periódico de Holanda, un periódico de Países Bajos, publicado como el rating por estrellas de las obras, de las mejores obras del festival», recuerda emocionada. El titular proclamaba: «Los artistas bolivianos y serbios han sido lo más impresionante o lo mejor del Festival Noorderzon». Ave recibió cuatro de cinco estrellas, «el puntaje más alto», y fue colocada en la cabeza de la cobertura. «Nosotros no podíamos creer».
Las consecuencias fueron inmediatas: «nos dieron una temporada larga, de seis funciones hicimos allá, y el teatro estaba lleno todas las noches. Venía gente de otras ciudades a mirar Ave, gracias a este titular que decía que éramos lo mejor del festival. Quedamos muy impresionados».
París y el resto del mundo
La gira europea continuó en París, en el Teatro La Espada de Madera (Théâtre de l’Épée de Bois). «Ahí la presenté en español, porque no alcancé a hacerla en francés, aprenderla en francés. Yo hablo francés, pero es como un reto para el siguiente año, que la vamos a llevar a Francia en francés», adelanta. La experiencia fue particularmente emotiva: «Estuvimos acogidos por toda la comunidad boliviana en París. Les encantó, y fue una tarde bella».
Entre medio hubo presentaciones en Medellín («en dos festivales internacionales»), la Fiesta Escénica de Quito y múltiples invitaciones que no pudieron concretarse por una razón práctica: el financiamiento. «Como nosotros bolivianos no tenemos… es muy difícil para nosotros pagarnos los pasajes», admite.
Mariana explica la situación con claridad: «la mayoría de los festivales que nos han invitado, eran de estos que, como son ahora casi todos los festivales, no te pagan los pasajes. Te invitan, te programan, te dan hotel, te dan todo, pero los pasajes se los corre el grupo, porque normalmente en otros países los grupos de teatro tienen apoyo de sus gobiernos». La salida fue pragmática: «fuimos a los festivales que sí nos invitaban con pasajes incluidos».
El equipo que sostiene este éxito incluye a Ariel Muñoz en dirección, Yadira Córdova, Mauricio Mariaca y Andrés Ríos en producción.
Del escenario a la pantalla grande
El éxito de Ave abrió puertas inesperadas. «Llegué a El Último Blues del Croata por el éxito de Ave», cuenta. Los directores Alejandro Suárez y Eduardo Osorio fueron a ver la obra teatral y la escogieron como protagonista. «No tuve que hacer casting ni nada», celebra. «A mí no me gusta mucho hacer casting, estar luchando por los puestos, entrar en esta competencia».
La coincidencia fue perfecta: «el personaje era cantante. Yo soy cantante, entonces coincidíamos y no lo dudaron». Aunque el rodaje fue intenso por coincidir con su trabajo en Alice Park, «al final todo encajó, se logró hacer, pude estar en la película». El film la conmovió: «Cuando vi el resultado me encantó. Lloré, me pareció una hermosa película».
La respuesta del público confirmó el éxito. «Acaba de terminar toda esta moda fuerte que ha habido de la película, que a mí me ha impresionado también». Pero lo más significativo fue el arraigo comunitario: «todo el barrio participa. En el día de la premiere estaba todo el barrio ahí», de La Máquina Vieja, el barrio de la capital cruceña donde se rodó íntegramente.
Mona
Octubre trajo un nuevo desafío cinematográfico: Mona, de la directora Denisse Arancibia (Las Malcogidas). «Hemos rodado durante todo octubre, casi hemos estado conviviendo todos en Sucre. La filmación está en su hacienda, Hacienda Huata», relata. Lo especial de esta producción fue trabajar con su familia. «Ha sido muy lindo para mí trabajar en una película con mi mamá y mi papá. Eso ha sido como una escuela para mí. Verlos actuar, ver cómo ellos hacen… cómo construyen ellos sus personajes, aprender». Los progenitores de Mariana son los consagrados actores Luis Bredow y Ana María Vargas.
La coproducción mexicana trajo recursos sin precedentes. «Yo nunca he visto tanto lujo en cuanto a todo lo técnico”, cuenta. Con un elenco de primer nivel y apoyo del fondo nacional, Mariana confía en que «esta película va a salir muy bien. Tiene un lindo guion, tiene buenos actores, tiene una buena dirección. Tiene todo para triunfar».
Harvard Review
Paralelamente a sus éxitos escénicos y cinematográficos, Mariana vivió otro hito importante: la publicación de su cuento «Leche» en Harvard Review. «Me han publicado en Harvard Review, en la revista de Harvard de literatura. Me han traducido», cuenta con emoción contenida.
Todo comenzó en el Festival de la Poesía de los Anillos, dirigido por Gabriel Chávez Casazola y Gary Daher. «Conocí a un poeta estadounidense (Forrest Gander) que había ganado el Premio Pulitzer de poesía. Es traductor». El poeta se interesó en sus textos «y yo le mandé un cuento. A él le gustó mucho mi poesía y mi cuento. Los tradujo y los publicó en Estados Unidos».
Aunque no ha podido conseguir la versión impresa, el cuento está disponible online. Este reconocimiento representó un punto de inflexión personal, «porque yo siempre he sido actriz, siempre he escrito toda mi vida, siempre todo, pero nunca mis propias cosas. Por timidez, porque uno siempre se siente así como ‘ay no, pero otros son más capaces’, etcétera».
La publicación le dio confianza. «A partir de esta traducción, esta publicación en Harvard, sentí que yo también podía. Sentí que yo también tenía algo bueno que dar». Y el aprendizaje fue revelador: «He tenido éxito total. Eso me ha servido para entender cuáles son las señales de la vida, de que el camino está en hacerlo propio, en creer en ti y dar lo que nadie más podría dar, porque es tu vida, tu ser, tu forma de ver algo nuevo al mundo».
Alice Park
En medio de este torbellino creativo, Mariana mantiene su trabajo como directora de shows en Alice Park, «una discoteca gigantesca, hermosa», que funciona en Cochabamba. «Creamos como una especie de Circo del Sol dentro de una discoteca. Es muy bello trabajo», describe. Los shows que ha ido construyendo han sido «bellísimos también. Es muy rico poder crear arte en medio de una discoteca. Nos ven cuatro mil personas cada show que hacemos».
Agradece especialmente la flexibilidad que encuentra en Alice Park. «Tengo un trabajo maravilloso en el que tienen la bondad de darse cuenta que yo estoy en un momento de explotar mi carrera como actriz y me permiten, me tienen la tolerancia y no me han botado teniendo tantos viajes. Me sostienen en todo».
El futuro
Mirando hacia adelante, Mariana mantiene la ilusión intacta. Ave seguirá viajando en 2026, con Brasil confirmado y la versión en francés en preparación. Mona se estrenará próximamente. Y la actriz continúa descubriendo su voz como escritora.
Después de un año que la consagró internacionalmente, Mariana Bredow ha aprendido la lección más importante: «el camino está en hacerlo propio». Esa historia personal que decidió contar sin filtros, ese episodio doloroso transformado en Ave, resultó ser justamente lo que el mundo necesitaba escuchar. Porque cuando el arte nace de la verdad más honesta, no conoce fronteras.
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