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Álvaro Murillo
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Pocos jerarcas judiciales tienen como Fernando Cruz una diversidad de circunstancias y experiencias que lo hacen ver de una manera particular la escalada de acciones del chavismo contra el Poder Judicial. El magistrado de la Sala Constitucional fue fiscal general, presidente de la Corte Suprema de Justicia y ha sido voz alta en denunciar las presiones desde grupos políticos desde antes del chavismo.
Ha sido, por tanto, un blanco frecuente en las arremetidas del chavismo instalado desde 2022, que esta semana llegó a un punto máximo al colocarse como víctima de un supuesto “golpe de Estado”, debido a una sentencia constitucional emitida el jueves para resolver la falta de magistrados suplentes provocada por la decisión del oficialismo de no designarlos hasta ahora.
No es un asunto que transforme el funcionamiento del Estado, pero el oficialismo lo hizo ver como una ruptura del orden democrático, un motivo suficiente para convocar un mitin con poco más de 200 seguidores y querellar, ante la propia Corte Suprema de Justicia, a sus 4 magistrados que votaron ese fallo, una acción legal que genera dudas sobre su procedimiento, pero que ya forma parte del discurso político. No faltaron los adjetivos despectivos ya usuales contra sectores ajenos a su control y el llamado de Rodrigo Chaves al pueblo a estar listos para “poner orden”, sin dejar claro si se refería a un alzamiento popular contra el Poder Judicial.
Fernando Cruz califica como “sinsentido” la denuncia por prevaricato, pero señala que lograron un mensaje político acorde al plan contra el Poder Judicial. (Foto: Kattia Alvarado)
Cruz es uno de los cuatro magistrados, pero no le sorprende nada de eso, advierte en entrevista con UNIVERSIDAD. Tiene claro que se trata de un plan para socavar al Poder Judicial o someterlo al control de un Poder Ejecutivo, que ahora lo preside Laura Fernández; pero que marcha al paso de un Rodrigo Chaves que ha hecho de la pelea su estilo político en su gobierno, y ahora que formalmente es ministro de Presidencia y de Hacienda. Ese, dice Cruz, es un problema porque el Poder Judicial carece de habilidades o recursos políticos para medirse en un enfrentamiento institucional de cara al público.
“Los jueces no estamos entrenados para este tipo de de pugilato político y el chavismo sabe eso, por eso insulta y descalifica. No es nuestra función; imagínese usted un árbitro poniéndose a discutir con los jugadores y con la gradería. No es nuestra función, no puede ser”, contesta Cruz cuando se le pregunta si hay unidad en el Poder Judicial ante las posiciones del Ejecutivo. Dice que sí ve que hay unidad, aunque hay también diversidad interna, pero que el problema es ese: no saber cómo responder en la discusión política.
“Los jueces no estamos hechos para la arena de discusión política ni para el bochinche”, repite Cruz, señalando que el Ejecutivo está creando una atmósfera pública que normalice el desacato de las sentencias judiciales, aunque precisa que eso es algo que sólo está al alcance de quienes ejercen el poder y que puede ser parte del plan.
El Gobierno admite intenciones de reformar el Poder Judicial con el pretexto de garantizar justicia pronta y cumplida, de acabar con los señalados privilegios, de endurecer supuestamente las acciones contra el crimen organizado y sobre todo de alinear la institución a la transformación política que ya colocó al Poder Ejecutivo y al Legislativo en manos “del pueblo”, representado, supuestamente, por el chavismo.
“Por eso no me sorprende lo que ha pasado estos días. Ya había señales, casi empezando Laura Fernández, de querer zarandear al Poder Judicial. Recuerdo que tras la sentencia sobre las frecuencias del espectro radioeléctrico el presidente casi regañó a la ministra de Ciencia y Tecnología para decir que él no respeta ni da ninguna consideración a la Sala Constitucional (…), un mensaje que da una pretensión ideológica de autoritarismo”.
¿Pensó incluso que lo iban a acusar por supuesto prevaricato?
—También estoy acostumbrado a eso. Tengo muchos años de haber estado de fiscal, de juez… En este caso, por supuesto, hay todo un aparato y una campaña para presentar la decisión. No me sorprendió, pero sí tiene un efecto negativo sobre la vigencia del Estado de derecho, porque un sector de la población puede considerar que los argumentos del movimiento chavista son legítimos o de recibo.
¿Le preocupa que la gente apoye ese discurso y esas acciones?
—No me preocupa en lo personal ni me siento amedrentado, pero sí respeto la reacción, porque entiendo que las personas se molestan por las decisiones. Sí hay una cosa que me llama la atención la actitud de Chaves y de la presidenta Fernández: objetan todo lo que no les agrada. Desde la perspectiva de ellos, todo tiene que ser como Chaves quiere. Lo han convertido en política permanente y es preocupante, eso no puede ser aceptable en un Estado de derecho.
¿Cómo puede explicarse esta demanda por prevaricato?
—Bueno, es parte del ejercicio. Muchas veces he sido denunciado y he salido adelante. En el caso de que la querella se pudiera concretar en algo específico, en un procedimiento, ya yo veré que cómo puedo plantear mi defensa; pero me parece extraño que acusen de prevaricato si no tienen el fallo íntegro, que puede estar en tres semanas, Es decir, el Poder Ejecutivo puede plantear directamente la querella si consideran que este fallo es muy grave, aunque no me parece que sea así.
Rodrigo Chaves y Laura Fernández el lunes en un acto político para denunciar a cuatro magistrados de la Sala Constitucional. (Foto: Kattia Alvarado)
Sin unanimidad
La sentencia fue 4-3, no unánime. ¿Afecta eso la fuerza de la sentencia para efectos del debate público?
—No es la primera vez, es que siempre puede haber visiones distintas. Recuerdo que en el TLC (Tratado de Libre Comercio), Gilbert Armijo y yo salvamos el voto. La división es normal, especialmente cuando hay controversia o una presión política muy clara.
¿Puede decirse que hay dos bloques o puede haber fundamentos distintos entre los que votaron en contra o a favor?
—En la minoría que votó en contra hay unos que dijeron que no procede, pero no podría hablar por ellos. Está pendiente de la redacción de esos votos salvados, pero me parece que la magistrada Garro tiene valoraciones un poco diferentes de las de don Luis Fernando (Salazar) y don Fernando Castillo.
¿No cree que cambia el mensaje que da la sala al ser un voto por mayoría y no unánime? Ahora vemos que los querellados y las críticas son a ustedes cuatro?
—Yo nunca me he preocupado si es unánime o si es dividido, nunca. No creo que un fallo sea mejor porque sea siete. Lo que pasa es que en el movimiento chavista tienen la visión de que todo tiene que ser como ellos desean. Les parece que si no se les complace es una barbaridad y no merece ningún respeto esa decisión.
Nadie creyó que este asunto de magistrados suplentes fuera a llegar a tanto.
—Este fallo no es, digamos, un asunto de gran trascendencia, de que cambia la esencia de la nación o que el sistema político está en juego. No, aquí vino un grupo de personas que no les fallaba su asunto, porque la Asamblea tiene casi ocho meses de tener paralizada la decisión de nombrar suplentes y no se nombra ni uno solo por razones que uno puede respetar, pero que no se pueden legitimar frente a un ciudadano que pide que se haga justicia. No es que nosotros nombramos magistrados, no, simplemente ante una situación de emergencia se da prórroga a los nombramientos de los que ya estaban en el cargo para que resuelvan los casos que urgen de estos ciudadanos. Yo, sinceramente, no veo cuál es la razón de que le den tanta trascendencia. Yo no veo que esto sea una cuestión que signifique un golpe de Estado.
Alegaban que tenían dudas de los nombres propuestos para magistrado suplente, pero ahora parece que tampoco querían a los que estaban antes.
—Esa es la técnica. Por mucho tiempo no nombraron la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y no podía sesionar. El año pasado, en el Tribunal Ambiental Administrativo no se conformó y había muchos expedientes paralizados. Veo que la estrategia para tener una posición de fuerza es paralizar órganos, es una política general. Paraliza los órganos para poder imponer las orientaciones políticas (…), una política de control a través de la parálisis.
Ahora bien, ¿qué posibilidad hay de que prosperen estas querellas? ¿Es cierto que irónicamente la Corte necesita magistrados suplentes para poder ver, eventualmente, este proceso?
—Sí, por supuesto, porque 4 magistrados no vamos a poder estar y sí se requiere la integración de todos, una integración de 22 magistrados. En este momento, no sería posible, pero entiendo que lo importante muchas veces es ese simbolismo y la parte publicitaria.
Es de esperar que el Poder Judicial pueda responder a esto.
—Para la judicatura es difícil actuar porque la Presidencia es muy poderosa en este país, tiene hasta una policía secreta en la esfera de la Presidencia (Dirección de Inteligencias y Seguridad Nacional, DIS). Y desde el poder se puede construir o se puede destruir.
¿Apoyo ciudadano?
¿Siente que el Ejecutivo va ganando la batalla pública en detrimento del Judicial?
—Es muy difícil poder saberlo, porque apelan a la emotividad. Tal vez el ciudadano en sus angustias no tiene la formación para saber cuál es la función del juez y ve bien que la presidenta o el presidente regañe a los jueces y juezas, o que nos llamen a una reunión como si fuéramos subalternos. Puede ser que eso tenga éxito, un plan bien estructurado para devaluar en la opinión pública al Poder Judicial y entonces después tener cada vez más aproximación para poner jueces, quitar jueces, quitar el fiscal, etcétera. Aquí no se pretende la mejoría del Poder Judicial, aquí lo que se pretende es un Poder Judicial que siempre complazca al líder de turno o al líder del movimiento.
¿Qué cree que sigue en ese plan?
—No puedo saber, porque creo que están buscando dónde tocar la emotividad de la gente, pero van escalando para socavar al Poder Judicial y la división de poderes. Ahora el Poder Ejecutivo y el Parlamento están casi unidos porque tienen una mayoría en el Parlamento. El plan se hubiera completado bien con 38 diputados.
Cuesta pensar qué hay más allá de denunciar un “golpe de Estado”.
—No, no, le digo algo sobre ese término. No he sabido que los jueces den un golpe de Estado en ningún país. Sería un récord mundial. Busque a ver en qué país unos tiranos que se convirtieron en tiranos del país, siendo jueces ¡Caramba! Más bien es al revés. Esto que estoy diciendo es para demostrar por la vía del absurdo que eso realmente no tiene mucho sustento racional, porque además cómo puede ser que unas horas después del supuesto golpe que dimos van a los mismo tribunales a poner la denuncia, luce demasiado civilizado…
Le preguntaba si hay unidad dentro del Poder Judicial porque claro que al Ejecutivo le encantaría tener aliados dentro
—No. Yo creo que sí la hay, pero es muy difícil resistir el embate y el poder tan fuerte que viene desde un movimiento político con un Poder Ejecutivo muy poderoso, ejercido con mucho autoritarismo y un Parlamento en el que tiene mayoría. Yo lo veo muy difícil. Yo más bien diría que la unidad está por segmentos; hay mucha unidad en el OIJ (Organismo de Investigación Judicial), en la Fiscalía, aunque creo que presenta debilidades, y entre jueces, hay que ver por jurisdicciones. Quizás haya un sector de la judicatura que piense que es una oportunidad para sustituir a sus superiores, pero, en principio, yo veo unidad. Lo que no veo es fortaleza política para resistir el embate.
¿Si no tiene fortaleza propia, dónde puede estar la posibilidad de ustedes de salir bien librados?
—Creo que con el apoyo ciudadano. Los medios se han neutralizado o tienen una actitud muy ambivalente, porque este Poder Ejecutivo es muy poderoso y emplea sus armas con fortaleza para imponer el criterio. El apoyo ciudadano sí es muy importante, si es que están convencidos de la importancia que tiene una democracia y del valor de un Poder Judicial que no esté bajo los mandatos del Ejecutivo. No va a ser a base de bravuconadas, de consignas huecas, de violencia verbal ni de amenazas como vamos a conseguir un mejor país; vea que los problemas más serios del país siguen pendientes.
La entrada Magistrado Cruz: “No he sabido que los jueces den un golpe de Estado en ningún país, sería un récord mundial” aparece primero en Semanario Universidad.
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