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Álvaro Murillo
Guest
Zuriely Guevara era una enfermera obstetra de Limón que pasaba la tarde del 1° de diciembre con su mamá haciendo cálculos de cómo disfrutar sus aguinaldos cuando de repente vio venir a unos muchachos persiguiendo en motocicleta a otro para matarlo, pero la mataron a ella y siguieron calle abajo.
Su madre, Verónica Fajardo, también es enfermera y al tomarle los signos a la muchacha supo que nada podía hacer ya. El muro que estaban construyendo para proteger la casa que habían comprado juntas ahora parece tardío. La mujer que trajo muchas vidas a Limón ahora apagaba la suya por causa de los grupos de muchachos que trabajan para otros líderes narcos en este barrio donde, creían ellas, aún no era peligroso como otros en el distrito central de Limón, donde la tasa de homicidios en 2025 fue 118 por cada 100.000 habitantes, siete veces el promedio nacional.
Diciembre fue horrible, la Navidad un tormento y el Año Nuevo peor con las detonaciones de pólvora festiva que en la cabeza de doña Verónica sólo podían remitir a aquella tarde de un lunes. Ahora vienen las elecciones y piensa en el país que ella pensaba era Costa Rica aún sabiendo que en su barrio y en otros la inseguridad empeoraba desde tiempo atrás, sin imaginar que iba a golpearla dentro de su propia casa.
“Costa Rica necesita un cambio, pero real. Se ve en muchos lugares que hay más movimientos entre personas o grupos que son enemigos por las drogas. Está peor en estos años recientes, de cuatro años para acá”, dijo este jueves a UNIVERSIDAD en un recorrido por Limón para captar el ambiente preelectoral (apático, indiferente) en la cabecera de la provincia golpeada por la inseguridad y sobre todo por falta de oportunidades que se reflejan en esa delincuencia, como explica la madre de Zuriely a pesar del dolor que la envuelve.
En el barrio de esta familia también dominan los portones y pocos carros pasan por la calle mientras ella nos atiende. Los peatones son contados también. Dos patrullas de Fuerza Pública pasaron en un recorrido preventivo. Por la escena nadie pensaría que estamos en vísperas de elecciones nacionales, salvo por una pancarta de Fabricio Alvarado en una casa a contraesquina de donde cayó Zuriely.
“Yo le digo a cada persona que de verdad vea bien por quién va a votar. No nos dejemos llevar por las palabras. Se necesita en verdad más seguridad en cada provincia, necesitamos fuentes de trabajo, necesitamos cursos gratis para que puedan surgir las personas”, dice reiteran un llamado que, según dice, es frecuente en la iglesia cristiana a la que asiste.
Doña Verónica tiene claridad en el criterio que determina su voto, pero no ha decidido aún a quién apoyar o prefiere no revelarlo. “Sí quiero un cambio profundo que también aproveche lo bueno que hay para que dé frutos buenos para todos, para las familias, los vecinos y podamos cuidarnos entre todos, no andar escondiéndonos por miedo”.
“Le pido a Dios que me ayude a tomar la mejor decisión el domingo, a mí y a todos, porque lo que haga cada uno puede beneficiar al resto”.
La señora calza con ese 38% de la población que dice sentir tristeza o angustia frente a las elecciones, más allá de su duelo personal. También calza con ese dato de la encuesta CIEP-UCR que indica que la indecisión es mayor entre mujeres y en la provincia de Limón.
“Es que es difícil, hay que pensar bien e informarse para no irse sólo con el sentimiento o el impulso, o lo que uno vea en banderas o comentarios o el que hable más fuerte, pero hay que hacerlo”, añade la enfermera, quien no ha podido volver a trabajar al hospital Tony Facio pero espera estar mejor para retomar funciones en el lugar donde con frecuencia llegan personas víctimas de la violencia que acabó con su hija.
La entrada Madre de enfermera asesinada en Limón: “Costa Rica necesita un cambio, pero real. Está peor en estos años» aparece primero en Semanario Universidad.
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