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la diaria
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Tras el 2-0 a Francia, el técnico español procesó con calma el pasaje de España a una nueva final mundial.
Hubo un quiebre en la sobriedad habitual de Luis de la Fuente. Antes de la primera frase, la expresión de su rostro desarmó la formalidad de la entrevista al pie del campo de juego, con el perfume del pasto y la victoria juntos. Una mirada brillante y suspendida, que precede a la emoción de los hombres parcos, le dio el verdadero peso a su confesión: lo que sentía se parecía bastante a la felicida...
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