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Paola Gavilanes
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En Ecuador, los perros dejaron de ser solo guardianes del hogar. Hoy ocupan un lugar en la dinámica familiar, acompañan rutinas, impulsan hábitos saludables y, para muchas personas, se han convertido en un miembro más de la casa.
Esta transformación también cambió la manera en la que los tutores cuidan de sus animalitos. La alimentación, el ejercicio, las visitas al veterinario e incluso la estimulación mental forman parte de una tenencia más responsable.
En el marco del Día Mundial del Perro, Nestlé Purina Ecuador y la Unidad Canina de la Cruz Roja Ecuatoriana realizaron una jornada en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz para destacar el papel que estos peluditos cumplen en la salud física y emocional de las personas, especialmente en niños que atraviesan procesos médicos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), más de 5,2 millones de hogares ecuatorianos conviven con al menos un perro.
Para Sophia Chiriboga, gerente de marca de Purina Ecuador, el cambio ha sido evidente durante los últimos años. “Antes el perro era el guardián de la casa, permanecía en el patio o la terraza. Hoy es un integrante más de la familia”, explica.
La ejecutiva considera que las nuevas generaciones han transformado esa relación. Muchas parejas jóvenes incluso hablan de “perrihijos” y asumen el cuidado de sus animales de compañía con un nivel de compromiso similar al que tendrían con un miembro del hogar.
Ese vínculo también modifica la rutina diaria. Pasear, jugar, entrenar y compartir tiempo con un perro fomenta un estilo de vida más activo y fortalece el bienestar emocional.
Estudios citados por Purina, respaldados por la American Heart Association, muestran que las personas que viven con un perro tienen un 34 % más de probabilidades de cumplir con la actividad física recomendada cada semana gracias a los paseos diarios.
Además, la interacción con estos animales favorece la liberación de oxitocina y dopamina, hormonas relacionadas con el bienestar, el apego y la reducción del estrés.
El cambio también llegó a la alimentación. Durante años fue habitual que muchos perros consumieran preparaciones caseras. Sin embargo, esa práctica no siempre cubre los requerimientos nutricionales de cada etapa de vida e incluso puede incorporar ingredientes perjudiciales para su organismo.
Chiriboga explica que uno de los errores más frecuentes consiste en trasladar los hábitos alimenticios de las personas hacia las mascotas.
“Vivimos una humanización de las mascotas. A veces pensamos que, si nosotros seguimos determinada dieta, ellos también deberían hacerlo. Pero los perros tienen necesidades nutricionales completamente distintas”, señala.
Por esa razón recomienda acudir al veterinario antes de elegir el alimento, ya que la dieta depende de factores como la edad, el tamaño, la raza, el nivel de actividad física y el estado de salud del animal.
La especialista recuerda que un cachorro, un perro adulto y uno senior requieren formulaciones diferentes. A partir de los siete años, por ejemplo, resulta necesario prestar mayor atención a las articulaciones, el peso y el deterioro cognitivo.
El ejercicio también cumple un papel fundamental.
Los paseos no solo sirven para que el perro haga sus necesidades. También representan un momento para explorar el entorno, oler nuevos aromas, estimular el cerebro y reducir el estrés.
“Muchas veces los apuramos durante el paseo, pero para ellos ese momento significa descubrir el mundo”, comenta Chiriboga.
Más allá del hogar, algunos perros cumplen un rol social poco conocido.
Desde hace cuatro años, Purina mantiene una alianza con la Unidad Canina de la Cruz Roja Ecuatoriana. La empresa entrega alimento especializado para los perros de búsqueda y rescate y para un perro de terapia que participa en actividades con pacientes de hospitales y otros grupos vulnerables.
Durante la jornada realizada en el Hospital Baca Ortiz, ese perro acompañó a niños hospitalizados, compartió tiempo con ellos y contribuyó a crear un ambiente más relajado.
Para Chiriboga, este tipo de iniciativas permiten visibilizar otra faceta de los perros. “No solo transforman la vida de las familias. También apoyan a la sociedad con labores de búsqueda, rescate y terapia. Ese aporte muchas veces pasa desapercibido, pero cambia la vida de muchas personas”, concluye.
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Esta transformación también cambió la manera en la que los tutores cuidan de sus animalitos. La alimentación, el ejercicio, las visitas al veterinario e incluso la estimulación mental forman parte de una tenencia más responsable.
En el marco del Día Mundial del Perro, Nestlé Purina Ecuador y la Unidad Canina de la Cruz Roja Ecuatoriana realizaron una jornada en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz para destacar el papel que estos peluditos cumplen en la salud física y emocional de las personas, especialmente en niños que atraviesan procesos médicos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), más de 5,2 millones de hogares ecuatorianos conviven con al menos un perro.
¿Por qué los perros ocupan un lugar cada vez más importante en las familias?
Para Sophia Chiriboga, gerente de marca de Purina Ecuador, el cambio ha sido evidente durante los últimos años. “Antes el perro era el guardián de la casa, permanecía en el patio o la terraza. Hoy es un integrante más de la familia”, explica.
La ejecutiva considera que las nuevas generaciones han transformado esa relación. Muchas parejas jóvenes incluso hablan de “perrihijos” y asumen el cuidado de sus animales de compañía con un nivel de compromiso similar al que tendrían con un miembro del hogar.
Ese vínculo también modifica la rutina diaria. Pasear, jugar, entrenar y compartir tiempo con un perro fomenta un estilo de vida más activo y fortalece el bienestar emocional.
Estudios citados por Purina, respaldados por la American Heart Association, muestran que las personas que viven con un perro tienen un 34 % más de probabilidades de cumplir con la actividad física recomendada cada semana gracias a los paseos diarios.
Además, la interacción con estos animales favorece la liberación de oxitocina y dopamina, hormonas relacionadas con el bienestar, el apego y la reducción del estrés.
Alimentación, ejercicio y estimulación: las claves para un perro saludable
El cambio también llegó a la alimentación. Durante años fue habitual que muchos perros consumieran preparaciones caseras. Sin embargo, esa práctica no siempre cubre los requerimientos nutricionales de cada etapa de vida e incluso puede incorporar ingredientes perjudiciales para su organismo.
Chiriboga explica que uno de los errores más frecuentes consiste en trasladar los hábitos alimenticios de las personas hacia las mascotas.
“Vivimos una humanización de las mascotas. A veces pensamos que, si nosotros seguimos determinada dieta, ellos también deberían hacerlo. Pero los perros tienen necesidades nutricionales completamente distintas”, señala.
Por esa razón recomienda acudir al veterinario antes de elegir el alimento, ya que la dieta depende de factores como la edad, el tamaño, la raza, el nivel de actividad física y el estado de salud del animal.
La especialista recuerda que un cachorro, un perro adulto y uno senior requieren formulaciones diferentes. A partir de los siete años, por ejemplo, resulta necesario prestar mayor atención a las articulaciones, el peso y el deterioro cognitivo.
El ejercicio también cumple un papel fundamental.
Los paseos no solo sirven para que el perro haga sus necesidades. También representan un momento para explorar el entorno, oler nuevos aromas, estimular el cerebro y reducir el estrés.
“Muchas veces los apuramos durante el paseo, pero para ellos ese momento significa descubrir el mundo”, comenta Chiriboga.
Los perros también ayudan a sanar
Más allá del hogar, algunos perros cumplen un rol social poco conocido.
Desde hace cuatro años, Purina mantiene una alianza con la Unidad Canina de la Cruz Roja Ecuatoriana. La empresa entrega alimento especializado para los perros de búsqueda y rescate y para un perro de terapia que participa en actividades con pacientes de hospitales y otros grupos vulnerables.
Durante la jornada realizada en el Hospital Baca Ortiz, ese perro acompañó a niños hospitalizados, compartió tiempo con ellos y contribuyó a crear un ambiente más relajado.
Para Chiriboga, este tipo de iniciativas permiten visibilizar otra faceta de los perros. “No solo transforman la vida de las familias. También apoyan a la sociedad con labores de búsqueda, rescate y terapia. Ese aporte muchas veces pasa desapercibido, pero cambia la vida de muchas personas”, concluye.
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