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Marcos Vaca
Guest
Danny Galán especial para El Comercio
La literatura infantil escrita en Cuenca encontró nuevos lectores en México. ‘Árbol de Papel’ y ‘Cuando sea domingo’, de la escritora y comunicadora social Sonia Criollo, estuvieron entre los títulos que la Casa Editora de la Universidad del Azuay llevó a la FILUNI 2026.
La octava Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios se desarrolló del 25 al 30 de agosto de 2026 en el Centro de Exposiciones y Congresos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La Casa Editora compartió el estand de la Cámara Ecuatoriana del Libro con otras cinco editoriales universitarias ecuatorianas. En total, la edición congregó a más de 350 editoriales de 14 países y contó con más de 370 actividades académicas y culturales, según Gaceta UNAM.
Para Sonia Criollo, saber que sus libros habían sido escogidos representó una alegría especial.
“Esto es de eso que no sucede siempre, pero que llena el corazoncito y la vida”, escribió en una publicación de Instagram.
La autora celebró el viaje de sus obras y agradeció al equipo de la Casa Editora de la Universidad del Azuay, sello que ha publicado sus cuentos.
En entrevista para EL COMERCIO, Criollo explicó que ‘Cuando sea domingo’ nació durante una etapa de cambios personales.
“En lo que escribo es imposible que no esté yo”, afirmó. Sus historias se alimentan de sus propias vivencias y de las conexiones que surgen entre una película, una lectura o una conversación.
La primera versión del relato fue escrita para una convocatoria en 2024, pero no resultó seleccionada. Criollo regresó posteriormente al manuscrito y permitió que la historia creciera hasta convertirse en un cuento de 87 páginas.
El libro fue publicado en junio de 2026 por la Casa Editora de la Universidad del Azuay y cuenta con ilustraciones de Cristian Alvarracín.
Julián, el protagonista, dibuja una criatura que cobra vida y guarda en una libreta sus recuerdos y emociones. La historia transcurre entre la casa de su madre, la de su padre y las visitas a la abuela Pan.
El relato no presenta una familia ideal ni intenta decidir cuál debería ser su forma. Los padres de Julián no comparten una casa, pero ambos permanecen presentes en la vida del niño.
La madre fue el personaje más complejo de construir. Criollo procuró no retratarse ni crear una figura perfecta, sino mostrar a una mujer que cuida a su hijo y, al mismo tiempo, posee una vida propia.
“No es un cuento para decir qué es y qué no es familia, ni para dejar moralejas”, sostuvo la autora.
La pregunta que guía la obra es diferente: ¿cuándo se sienten realmente amados los niños?
“La forma puede transformarse, pero los vínculos y el amor tienen que permanecer, incluso fortalecerse”, explicó Criollo.
Una de las ideas de ‘Cuando sea domingo’ surgió de la serie Eric, en la que un personaje fantástico encarna emociones difíciles de expresar.
Julián tomó su nombre y parte de su inspiración de Aarón Julián, hijo de la autora y aficionado al dibujo.
Los discos de vinilo y las referencias a Queen y Pink Floyd revelan la personalidad de los padres del protagonista. Estos elementos también crean un vínculo con los lectores adultos que acompañan a los niños durante la lectura.
Cristian Alvarracín propuso las viñetas, los ángulos y una cromática contenida para las ilustraciones. Tres sobrinos del ilustrador realizaron algunos de los dibujos incorporados al libro.
La letra del cartel con el que Julián busca su libreta pertenece al hijo de Sonia Criollo. El texto fue digitalizado para integrarlo en la obra.
La autora comprobó que el cuento podía abrir conversaciones cuando conoció la experiencia de un pequeño lector. Después de acercarse a la historia de Julián, el niño contó que comprendía mejor a un compañero cuyos padres vivían separados y entendía por qué algunas veces se mostraba triste o molesto.
Para Criollo, la literatura infantil no debe limitarse a “caramelos, rosas y conejitos blancos”. También puede ayudar a reconocer emociones, desarrollar empatía y comprender realidades familiares diferentes.
Antes de ‘Cuando sea domingo’, Criollo publicó ‘Árbol de Papel’, una colección de cinco cuentos protagonizados por niños con discapacidad.
Su intención no fue explicar las condiciones de los personajes, sino permitirles vivir aventuras y ocupar el centro de las historias.
La maternidad y las lecturas compartidas con sus hijos acercaron a Criollo a la literatura infantil. Los encuentros con los lectores de ‘Árbol de Papel’ confirmaron que había encontrado su espacio como escritora.
“Me sentí ahí. Siento que ahí soy”, recordó.
La presencia de sus dos libros en la FILUNI 2026 reunió las distintas etapas de ese recorrido: la mirada social de ‘Árbol de Papel’ y el territorio emocional explorado en ‘Cuando sea domingo’.
Desde Cuenca, Sonia Criollo escribe historias para que los niños puedan reconocerse, comprender a otras personas y descubrir que los cambios no tienen por qué atravesarse en soledad.
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La literatura infantil escrita en Cuenca encontró nuevos lectores en México. ‘Árbol de Papel’ y ‘Cuando sea domingo’, de la escritora y comunicadora social Sonia Criollo, estuvieron entre los títulos que la Casa Editora de la Universidad del Azuay llevó a la FILUNI 2026.
La octava Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios se desarrolló del 25 al 30 de agosto de 2026 en el Centro de Exposiciones y Congresos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La Casa Editora compartió el estand de la Cámara Ecuatoriana del Libro con otras cinco editoriales universitarias ecuatorianas. En total, la edición congregó a más de 350 editoriales de 14 países y contó con más de 370 actividades académicas y culturales, según Gaceta UNAM.
Para Sonia Criollo, saber que sus libros habían sido escogidos representó una alegría especial.
“Esto es de eso que no sucede siempre, pero que llena el corazoncito y la vida”, escribió en una publicación de Instagram.
La autora celebró el viaje de sus obras y agradeció al equipo de la Casa Editora de la Universidad del Azuay, sello que ha publicado sus cuentos.
Cuando sea domingo pregunta cuándo un niño se siente amado
En entrevista para EL COMERCIO, Criollo explicó que ‘Cuando sea domingo’ nació durante una etapa de cambios personales.
“En lo que escribo es imposible que no esté yo”, afirmó. Sus historias se alimentan de sus propias vivencias y de las conexiones que surgen entre una película, una lectura o una conversación.
La primera versión del relato fue escrita para una convocatoria en 2024, pero no resultó seleccionada. Criollo regresó posteriormente al manuscrito y permitió que la historia creciera hasta convertirse en un cuento de 87 páginas.
El libro fue publicado en junio de 2026 por la Casa Editora de la Universidad del Azuay y cuenta con ilustraciones de Cristian Alvarracín.
Julián, el protagonista, dibuja una criatura que cobra vida y guarda en una libreta sus recuerdos y emociones. La historia transcurre entre la casa de su madre, la de su padre y las visitas a la abuela Pan.
El relato no presenta una familia ideal ni intenta decidir cuál debería ser su forma. Los padres de Julián no comparten una casa, pero ambos permanecen presentes en la vida del niño.
La madre fue el personaje más complejo de construir. Criollo procuró no retratarse ni crear una figura perfecta, sino mostrar a una mujer que cuida a su hijo y, al mismo tiempo, posee una vida propia.
“No es un cuento para decir qué es y qué no es familia, ni para dejar moralejas”, sostuvo la autora.
La pregunta que guía la obra es diferente: ¿cuándo se sienten realmente amados los niños?
“La forma puede transformarse, pero los vínculos y el amor tienen que permanecer, incluso fortalecerse”, explicó Criollo.
Una criatura pone nombre a las emociones
Una de las ideas de ‘Cuando sea domingo’ surgió de la serie Eric, en la que un personaje fantástico encarna emociones difíciles de expresar.
Julián tomó su nombre y parte de su inspiración de Aarón Julián, hijo de la autora y aficionado al dibujo.
Los discos de vinilo y las referencias a Queen y Pink Floyd revelan la personalidad de los padres del protagonista. Estos elementos también crean un vínculo con los lectores adultos que acompañan a los niños durante la lectura.
Cristian Alvarracín propuso las viñetas, los ángulos y una cromática contenida para las ilustraciones. Tres sobrinos del ilustrador realizaron algunos de los dibujos incorporados al libro.
La letra del cartel con el que Julián busca su libreta pertenece al hijo de Sonia Criollo. El texto fue digitalizado para integrarlo en la obra.
La autora comprobó que el cuento podía abrir conversaciones cuando conoció la experiencia de un pequeño lector. Después de acercarse a la historia de Julián, el niño contó que comprendía mejor a un compañero cuyos padres vivían separados y entendía por qué algunas veces se mostraba triste o molesto.
Para Criollo, la literatura infantil no debe limitarse a “caramelos, rosas y conejitos blancos”. También puede ayudar a reconocer emociones, desarrollar empatía y comprender realidades familiares diferentes.
Árbol de Papel abrió el camino de Sonia Criollo
Antes de ‘Cuando sea domingo’, Criollo publicó ‘Árbol de Papel’, una colección de cinco cuentos protagonizados por niños con discapacidad.
Su intención no fue explicar las condiciones de los personajes, sino permitirles vivir aventuras y ocupar el centro de las historias.
La maternidad y las lecturas compartidas con sus hijos acercaron a Criollo a la literatura infantil. Los encuentros con los lectores de ‘Árbol de Papel’ confirmaron que había encontrado su espacio como escritora.
“Me sentí ahí. Siento que ahí soy”, recordó.
La presencia de sus dos libros en la FILUNI 2026 reunió las distintas etapas de ese recorrido: la mirada social de ‘Árbol de Papel’ y el territorio emocional explorado en ‘Cuando sea domingo’.
Desde Cuenca, Sonia Criollo escribe historias para que los niños puedan reconocerse, comprender a otras personas y descubrir que los cambios no tienen por qué atravesarse en soledad.
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