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Giovanni Astudillo
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La sostenibilidad en la industria del entretenimiento ya no es un concepto lejano. Ya forma parte de la planificación de conciertos, festivales y eventos masivos a escala global.
Desde una perspectiva estratégica, la sostenibilidad en conciertos implica integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en toda la cadena de valor del espectáculo. Es decir, desde el diseño del escenario hasta el impacto económico local que deja cada presentación.
María Lorena Endara, especialista en Responsabilidad Social Empresarial de la Corporación Ecuatoriana de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (CERES), explica que hablar de sostenibilidad en eventos musicales requiere ampliar la mirada.
No se trata solo de reducir emisiones o eliminar plásticos, sino de entender la sostenibilidad como un modelo de triple impacto que articula rentabilidad económica, responsabilidad social y cuidado ambiental de manera equilibrada.
En el análisis de la sostenibilidad empresarial y cultural, los criterios ASG o ESG se han vuelto fundamentales.
Estos criterios —Ambiental, Social y Gobernanza— permiten evaluar cómo una organización o industria gestiona sus impactos y riesgos a largo plazo.
En el caso de la industria del entretenimiento, la gobernanza se vincula directamente con la planificación financiera, la transparencia y la organización de grandes producciones.
Endara subraya que el primer principio de la sostenibilidad es la sostenibilidad económica. Sin estabilidad financiera, ningún proyecto social o ambiental es viable.
Por ello, los conciertos sostenibles no solo buscan ser “verdes”, sino económicamente responsables, socialmente justos y ambientalmente conscientes.
Aunque el concepto de sostenibilidad en giras musicales gana espacio en el discurso público, la realidad es que pocos artistas cuentan con estrategias estructuradas.
En la industria global del entretenimiento, la mayoría de acciones sostenibles siguen siendo puntuales y no forman parte de un modelo integral de gestión ASG.
Según Endara, el mayor referente mundial en sostenibilidad aplicada a conciertos es Coldplay.
Su gira internacional entre 2022 y 2025 se diseñó bajo un enfoque estratégico que buscó reducir impactos ambientales, reinventar tecnologías limpias y compensar de forma efectiva la huella de carbono generada por cada espectáculo.
El cantante les pidió a sus fanáticos cantar y saltar más fuerte en vez de seguir grabando. Foto: Instagram @coldplay
El caso de Coldplay se ha convertido en un benchmark de sostenibilidad en la industria musical. La banda logró reducir en un 59% sus emisiones de CO₂ en comparación con su gira 2016–2017, superando ampliamente su meta inicial del 50%.
Este resultado posiciona a Coldplay como líder en conciertos sostenibles y eventos de bajo impacto ambiental, dice Endara.
Entre las acciones implementadas destacan escenarios alimentados con energía 100% renovable, paneles solares, biocombustibles obtenidos de aceites de cocina usados, pisos cinéticos que transforman el movimiento del público en electricidad y bicicletas generadoras de energía.
Estas innovaciones tecnológicas demuestran cómo la sostenibilidad puede integrarse al diseño creativo del espectáculo.
La estrategia de Coldplay incluyó también una gestión integral de residuos, eliminación de plásticos de un solo uso, uso de confeti biodegradable y pirotecnia de menor impacto ambiental.
Además, la banda implementó estaciones gratuitas de recarga de agua para reducir el consumo de botellas plásticas.
En términos de compensación, el grupo se comprometió a plantar un árbol por cada entrada vendida y a destinar el 10% de sus ingresos de giras, discos y derechos de autor a un fondo social y ambiental.
Todo el proceso fue acompañado por reportes públicos que evidencian la reducción de residuos y la generación de energía limpia por espectáculo.
El caso de Bad Bunny refleja una realidad más común en la industria del entretenimiento latinoamericano.
Si bien no existe una estrategia formal de sostenibilidad para sus giras, pero sí acciones puntuales que evidencian avances iniciales, dice Endara. Desde el enfoque ASG, la sostenibilidad económica es el principal aporte de sus conciertos.
Cada presentación de Bad Bunny genera alta ocupación hotelera, dinamiza restaurantes, transporte y comercio local, y crea empleo directo e indirecto. Este impacto económico posiciona a las ciudades sede como destinos turísticos atractivos.
Además, su próximo papel como artista principal del medio tiempo del Super Bowl LX ha generado conversación global sobre representación, identidad cultural y política. Eso se reforzó con su discurso en los Grammy Awards 2026, donde defendió los derechos de inmigrantes.
Entre las prácticas ambientales y sociales implementadas por Bad Bunny se encuentran el uso de paneles solares y baterías de litio en escenarios.
Además, la separación de residuos sólidos, el fomento del transporte público para su equipo y el cálculo de emisiones de gases de efecto invernadero con miras a futuras compensaciones, cuenta Endara.
La sostenibilidad en conciertos no depende solo de los artistas, dice Endara. Para generar cambios estructurales, debe existir corresponsabilidad entre productoras, músicos y autoridades locales.
La ausencia de exigencias regulatorias hace que muchas acciones sostenibles no se implementen, a pesar de su viabilidad técnica y económica.
Entre las medidas básicas que podrían exigirse están el uso de iluminación LED, energía renovable parcial, eliminación de plásticos de un solo uso, puntos de recarga de agua, medición de huella de carbono, contratación de proveedores locales y condiciones laborales justas, destaca Endara. Estos criterios convierten a los eventos en plataformas de comunicación positiva y educación ciudadana.
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Desde una perspectiva estratégica, la sostenibilidad en conciertos implica integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en toda la cadena de valor del espectáculo. Es decir, desde el diseño del escenario hasta el impacto económico local que deja cada presentación.
María Lorena Endara, especialista en Responsabilidad Social Empresarial de la Corporación Ecuatoriana de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (CERES), explica que hablar de sostenibilidad en eventos musicales requiere ampliar la mirada.
No se trata solo de reducir emisiones o eliminar plásticos, sino de entender la sostenibilidad como un modelo de triple impacto que articula rentabilidad económica, responsabilidad social y cuidado ambiental de manera equilibrada.
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¿Qué es un concierto con enfoque sostenible?
En el análisis de la sostenibilidad empresarial y cultural, los criterios ASG o ESG se han vuelto fundamentales.
Estos criterios —Ambiental, Social y Gobernanza— permiten evaluar cómo una organización o industria gestiona sus impactos y riesgos a largo plazo.
En el caso de la industria del entretenimiento, la gobernanza se vincula directamente con la planificación financiera, la transparencia y la organización de grandes producciones.
Endara subraya que el primer principio de la sostenibilidad es la sostenibilidad económica. Sin estabilidad financiera, ningún proyecto social o ambiental es viable.
Por ello, los conciertos sostenibles no solo buscan ser “verdes”, sino económicamente responsables, socialmente justos y ambientalmente conscientes.
Los artistas con estrategias de sostenibilidad estructuradas
Aunque el concepto de sostenibilidad en giras musicales gana espacio en el discurso público, la realidad es que pocos artistas cuentan con estrategias estructuradas.
En la industria global del entretenimiento, la mayoría de acciones sostenibles siguen siendo puntuales y no forman parte de un modelo integral de gestión ASG.
Según Endara, el mayor referente mundial en sostenibilidad aplicada a conciertos es Coldplay.
Su gira internacional entre 2022 y 2025 se diseñó bajo un enfoque estratégico que buscó reducir impactos ambientales, reinventar tecnologías limpias y compensar de forma efectiva la huella de carbono generada por cada espectáculo.
Coldplay y la sostenibilidad aplicada a una gira global
El cantante les pidió a sus fanáticos cantar y saltar más fuerte en vez de seguir grabando. Foto: Instagram @coldplay
El caso de Coldplay se ha convertido en un benchmark de sostenibilidad en la industria musical. La banda logró reducir en un 59% sus emisiones de CO₂ en comparación con su gira 2016–2017, superando ampliamente su meta inicial del 50%.
Este resultado posiciona a Coldplay como líder en conciertos sostenibles y eventos de bajo impacto ambiental, dice Endara.
Entre las acciones implementadas destacan escenarios alimentados con energía 100% renovable, paneles solares, biocombustibles obtenidos de aceites de cocina usados, pisos cinéticos que transforman el movimiento del público en electricidad y bicicletas generadoras de energía.
Estas innovaciones tecnológicas demuestran cómo la sostenibilidad puede integrarse al diseño creativo del espectáculo.
Gestión de residuos y compensación ambiental
La estrategia de Coldplay incluyó también una gestión integral de residuos, eliminación de plásticos de un solo uso, uso de confeti biodegradable y pirotecnia de menor impacto ambiental.
Además, la banda implementó estaciones gratuitas de recarga de agua para reducir el consumo de botellas plásticas.
En términos de compensación, el grupo se comprometió a plantar un árbol por cada entrada vendida y a destinar el 10% de sus ingresos de giras, discos y derechos de autor a un fondo social y ambiental.
Todo el proceso fue acompañado por reportes públicos que evidencian la reducción de residuos y la generación de energía limpia por espectáculo.
Bad Bunny y la sostenibilidad económica
El caso de Bad Bunny refleja una realidad más común en la industria del entretenimiento latinoamericano.
Si bien no existe una estrategia formal de sostenibilidad para sus giras, pero sí acciones puntuales que evidencian avances iniciales, dice Endara. Desde el enfoque ASG, la sostenibilidad económica es el principal aporte de sus conciertos.
Cada presentación de Bad Bunny genera alta ocupación hotelera, dinamiza restaurantes, transporte y comercio local, y crea empleo directo e indirecto. Este impacto económico posiciona a las ciudades sede como destinos turísticos atractivos.
Además, su próximo papel como artista principal del medio tiempo del Super Bowl LX ha generado conversación global sobre representación, identidad cultural y política. Eso se reforzó con su discurso en los Grammy Awards 2026, donde defendió los derechos de inmigrantes.
Entre las prácticas ambientales y sociales implementadas por Bad Bunny se encuentran el uso de paneles solares y baterías de litio en escenarios.
Además, la separación de residuos sólidos, el fomento del transporte público para su equipo y el cálculo de emisiones de gases de efecto invernadero con miras a futuras compensaciones, cuenta Endara.
El rol de autoridades, productores y artistas
La sostenibilidad en conciertos no depende solo de los artistas, dice Endara. Para generar cambios estructurales, debe existir corresponsabilidad entre productoras, músicos y autoridades locales.
La ausencia de exigencias regulatorias hace que muchas acciones sostenibles no se implementen, a pesar de su viabilidad técnica y económica.
Entre las medidas básicas que podrían exigirse están el uso de iluminación LED, energía renovable parcial, eliminación de plásticos de un solo uso, puntos de recarga de agua, medición de huella de carbono, contratación de proveedores locales y condiciones laborales justas, destaca Endara. Estos criterios convierten a los eventos en plataformas de comunicación positiva y educación ciudadana.
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