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Giovanna Alvear
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El choque entre dos trenes ocurrido la tarde del domingo 18 de enero de 2026 en la localidad de Ademuz, en el sur de España, dejó al menos 39 personas fallecidas, según confirmaron este lunes 19 de enero fuentes de la investigación a la agencia EFE. Las autoridades advierten que la cifra no es definitiva mientras avanzan las labores de identificación y análisis de lo ocurrido.
Además, 73 personas permanecen hospitalizadas como consecuencia del siniestro. De ese grupo, 24 pacientes se encuentran en estado grave y cuatro son menores de edad. Los servicios de emergencia atendieron a más de un centenar de afectados en las horas posteriores al siniestro, varios de los cuales ya recibieron el alta médica.
El accidente se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que salió de Málaga a las 18:40 del domingo con destino a Madrid y con 317 personas a bordo, descarriló sus tres últimos vagones a las 19:39. Tras el descarrilamiento, esos vagones invadieron la vía contigua, por la que circulaba en ese momento un convoy de Renfe con destino a Huelva, que también terminó descarrilando.
Los vagones del tren de Iryo impactaron directamente contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe. Como consecuencia del choque, esas unidades salieron despedidas y cayeron por un terraplén de aproximadamente cuatro metros de altura, lo que agravó el impacto y las consecuencias para los pasajeros.
El siniestro ocurrió en un tramo recto de la línea ferroviaria Madrid-Sevilla. En ese sector, los trabajos de renovación de la infraestructura concluyeron en mayo, tras una inversión de 700 millones de euros. Las autoridades analizan ahora por qué se produjo el descarrilamiento en un punto que no presentaba curvas ni pendientes pronunciadas.
La investigación sigue en marcha para determinar las causas exactas del incidente. La compañía Iryo informó que el tren involucrado se fabricó en 2022 y pasó por una revisión técnica el pasado 15 de enero, apenas cuatro días antes del siniestro. La empresa aseguró que colabora de forma total con la comisión encargada de las pesquisas.
El ministro español de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, calificó el accidente como “raro y difícil de explicar”. Señaló que tanto el tren como la infraestructura eran relativamente nuevos y habían sido renovados recientemente.
En el plano político, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda y anunció su desplazamiento a la zona del desastre para conocer la situación de primera mano. El Ejecutivo afirmó que trabaja de manera coordinada con las autoridades competentes y los servicios de emergencia para atender a las víctimas.
La tragedia obligó a suspender la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y varias ciudades andaluzas, lo que afectó a más de 200 trenes. El descarrilamiento se sitúa como el cuarto siniestro ferroviario más grave registrado en España, solo superado por tragedias ocurridas en 1944 y 2013.
Con información de EFE
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Además, 73 personas permanecen hospitalizadas como consecuencia del siniestro. De ese grupo, 24 pacientes se encuentran en estado grave y cuatro son menores de edad. Los servicios de emergencia atendieron a más de un centenar de afectados en las horas posteriores al siniestro, varios de los cuales ya recibieron el alta médica.
Así ocurrió el siniestro ferroviario
El accidente se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que salió de Málaga a las 18:40 del domingo con destino a Madrid y con 317 personas a bordo, descarriló sus tres últimos vagones a las 19:39. Tras el descarrilamiento, esos vagones invadieron la vía contigua, por la que circulaba en ese momento un convoy de Renfe con destino a Huelva, que también terminó descarrilando.
Los vagones del tren de Iryo impactaron directamente contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe. Como consecuencia del choque, esas unidades salieron despedidas y cayeron por un terraplén de aproximadamente cuatro metros de altura, lo que agravó el impacto y las consecuencias para los pasajeros.
El siniestro ocurrió en un tramo recto de la línea ferroviaria Madrid-Sevilla. En ese sector, los trabajos de renovación de la infraestructura concluyeron en mayo, tras una inversión de 700 millones de euros. Las autoridades analizan ahora por qué se produjo el descarrilamiento en un punto que no presentaba curvas ni pendientes pronunciadas.
El president del govern espanyol, Pedro Sánchez, s'ha compromès a esbrinar la causa de l'accident de trens a Adamuz, a Còrdova, i compartir-la amb la ciutadania, una vegada els equips tècnics puguin determinar-la. Així ho ha dit durant una compareixença des de la zona zero del… pic.twitter.com/pjiVkhw0dl
— diariARA (@diariARA) January 19, 2026
Investigación y respuesta oficial
La investigación sigue en marcha para determinar las causas exactas del incidente. La compañía Iryo informó que el tren involucrado se fabricó en 2022 y pasó por una revisión técnica el pasado 15 de enero, apenas cuatro días antes del siniestro. La empresa aseguró que colabora de forma total con la comisión encargada de las pesquisas.
El ministro español de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, calificó el accidente como “raro y difícil de explicar”. Señaló que tanto el tren como la infraestructura eran relativamente nuevos y habían sido renovados recientemente.
En el plano político, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda y anunció su desplazamiento a la zona del desastre para conocer la situación de primera mano. El Ejecutivo afirmó que trabaja de manera coordinada con las autoridades competentes y los servicios de emergencia para atender a las víctimas.
La tragedia obligó a suspender la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y varias ciudades andaluzas, lo que afectó a más de 200 trenes. El descarrilamiento se sitúa como el cuarto siniestro ferroviario más grave registrado en España, solo superado por tragedias ocurridas en 1944 y 2013.
Con información de EFE
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