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Leo Lagos
Guest
Investigación realizada en predios forestales y agrícolas constata que el cuerpo de las abejas es una vía para que el glifosato ingrese a las colmenas y su miel, y propone medidas sencillas para una tregua química que favorezca tanto a agricultores como apicultores.
La Unión Europea es exigente: no permite el ingreso de miel que contenga más de 0,05 miligramos por kilo de glifosato, un potente herbicida que suele ser el socio necesario de los cultivos de soja transgénica: las principales modificaciones genéticas de estas plantas justamente se realizaron para soportar su devastador efecto en casi cualquier vegetal. Como es tan bueno liquidando malezas, hierbas...
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