La Selección de Ecuador jugará el Mundial 2026 bajo riesgo real de calor extremo

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Alexis Sinchire

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Alexis Sinchire

La Selección de Ecuador enfrentará condiciones de calor potencialmente peligrosas durante la fase de grupos del Mundial 2026. Un análisis de la World Weather Attribution (WWA) así lo determinó.

La Selección de Ecuador figura entre las 15 selecciones con las rutas de fase de grupos más calurosas del Mundial 2026, según el informe, que alertó a las delegaciones que competirán en el norte del continente americano desde el 11 de junio.

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La Selección de Ecuador en ciudades con alertas climáticas​


La Selección de Ecuador integra el Grupo E junto a Costa de Marfil, Curazao y Alemania. Sus partidos se jugarán en tres ciudades que figuran entre las más expuestas al calor del torneo según la WWA.

El primero ante Costa de Marfil en Filadelfia el domingo 14 de junio, el segundo frente a Curazao en Kansas City el sábado 20 y el tercero ante Alemania en Nueva York/Nueva Jersey el jueves 25.

En los tres estadios donde jugará Ecuador no hay aire acondicionado, lo que eleva la probabilidad de competir bajo condiciones extremas según los parámetros del índice WBGT, que fija su umbral de alerta a partir de los 26 °C WBGT.


Este índice no mide solo la temperatura del termómetro, sino que combina humedad, radiación solar y viento; por ello, un registro de 26 °C WBGT equivale al esfuerzo que hace el cuerpo para tolerar unos 35 °C de calor seco convencional. A partir de ese punto, el organismo de un atleta deja de regular bien el calor.

FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas, exige pausas de hidratación al alcanzar ese nivel. La FIFA implementará pausas de tres minutos por tiempo, aunque los científicos de la WWA consideran que deberían durar al menos seis.

El estudio analizó los 104 partidos del torneo y concluyó que cerca del 25% de los juegos probablemente se jugarán con una temperatura igual o superior a 26 °C WBGT. Además, otros cinco podrían disputarse con un WBGT superior a 28 °C (equivalente a unos 38 °C).

Los jugadores de Ecuador no compiten en el calor​


La mayoría de los titulares de Ecuador militan en ligas europeas donde el frío es la norma durante buena parte del año. Otro grupo se desempeña en el continente americano, en donde las condiciones climáticas se acercan más a lo que se vivirá en la Copa del Mundo.

En Inglaterra, donde juegan Moisés Caicedo y Piero Hincapié, el promedio anual no supera los 10 °C. En Francia, donde brilla Willian Pacho, ronda los 14 °C. En Italia, Bélgica y Alemania las cifras son similares, sin que ningún país europeo supere los 16 °C de media anual.


La excepción son quienes juegan en América: Alan Minda, Alan Franco y Ángelo Preciado en Brasil; Kendry Páez en Argentina; Enner Valencia y Pedro Vite en México. Ellos sí conocen el calor porque juegan y viven con temperaturas que promedian los 24, 22 y 18 °C.

Estudios concluyen que el cuerpo humano necesita entre siete y 14 días para aclimatarse al calor. Los futbolistas llegarán al Mundial días después de terminar sus temporadas europeas, con el margen sumamente ajustado para cumplir con esa etapa de adaptación.

Miami y Kansas City, las sedes más peligrosas​


El Hard Rock Stadium de Miami registra una probabilidad casi segura de condiciones extremas, incluso en horarios nocturnos. En Kansas City, el partido entre Países Bajos y Túnez del 25 de junio tiene una probabilidad real de alcanzar el umbral que FIFPRO considera directamente inseguro para jugar.


Mientras que el sindicato de futbolistas recomienda posponer los partidos que alcancen los 28 °C WBGT, la FIFA solo contempla la suspensión a partir de los 32 °C WBGT. Esta brecha de cuatro grados de diferencia es considerada por los científicos como un margen de riesgo inaceptable para la salud de los jugadores.

La final, en riesgo de jugarse en condiciones inseguras​


La final del 19 de julio en Nueva York no está exenta. Tiene probabilidad real de superar el umbral de alerta y un margen, aunque pequeño, de llegar a condiciones que harían recomendable su suspensión. Es la primera vez en la historia que la propia final de un Mundial corre ese riesgo.


Dallas, pese a tener estadio climatizado, presenta el dato más extremo de toda la competición en sedes con aire acondicionado. En sus exteriores, y en los de Houston, los aficionados podrían soportar un calor que la FIFPRO ya considera peligroso. Cabe recordar que las 16 ciudades sede organizarán festivales al aire libre.

El cambio climático, detrás de todo​


La WWA comparó estas condiciones con el último Mundial en suelo estadounidense, en 1994, y el riesgo casi se duplicó. El planeta está hoy 0,7 °C más cálido que entonces, y esa diferencia, que parece leve, se traduce en varios partidos adicionales disputados bajo condiciones de alerta ambiental.


Si el calentamiento global llega a los 2 °C sobre los niveles preindustriales, los riesgos crecerán en casi todas las sedes. Simon Stiell, responsable de la ONU para el Clima, fue directo al advertir que ese escenario pondrá en peligro tanto a jugadores como a aficionados.

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