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Boris Gongora
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El presidente Rodrigo Paz anunció recientemente que impulsará el desarrollo hidrocarburífero del departamento de La Paz, apoyado en los descubrimientos de gas y petróleo realizados en el norte paceño, además del potencial minero y aurífero de la región.
El hallazgo que abrió nuevas perspectivas para La Paz fue el pozo Mayaya Centro X1, anunciado en julio de 2024, con recursos estimados en 1,7 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas natural. Según información oficial de YPFB, el campo también tendría capacidad potencial para producir entre 500 y 1.000 barriles diarios de líquidos asociados, lo que convertiría al departamento en un nuevo actor dentro del sector hidrocarburífero nacional.
Sin embargo, especialistas coinciden en que aún será necesario realizar inversiones adicionales, perforaciones complementarias y estudios técnicos antes de consolidar una explotación comercial a gran escala. Por ello, aunque el descubrimiento representa un avance importante, todavía resulta prematuro afirmar que La Paz se ha convertido plenamente en el nuevo centro petrolero del país.
Mayaya no es el único frente activo. En abril de 2026, YPFB Andina inició la perforación del pozo ECD-8D en el campo Enconada, descubierto originalmente por YPFB en 1972 en la formación Petaca, con una inversión aproximada de 7,67 millones de dólares.
De acuerdo con proyecciones oficiales, este pozo podría ingresar en producción durante el segundo semestre de 2026 con alrededor de 3,8 millones de pies cúbicos diarios de gas, complementando los volúmenes que actualmente produce el campo. Asimismo, la Gerencia Nacional de Exploración y Explotación prevé nuevas perforaciones en la estructura Surubí Noroeste, en Cochabamba, orientadas a incrementar las reservas de petróleo y gas.
Si el desarrollo de Mayaya Centro X1 logra consolidarse de manera eficiente y sostenible, La Paz podría incorporarse por primera vez como una región de relevancia energética nacional, diversificando la matriz productiva del país y generando nuevas oportunidades económicas para el departamento.
La necesidad de nuevos descubrimientos responde también al contexto de declinación que atraviesa el sector hidrocarburífero boliviano. Bolivia alcanzó su máxima producción de gas natural en 2014, con cerca de 59 millones de metros cúbicos diarios. Desde entonces, la producción ha disminuido de manera sostenida hasta ubicarse alrededor de 27 millones de metros cúbicos diarios en años recientes.
De igual manera, las reservas probadas de gas natural registraron una importante reducción en la última década. Las certificaciones oficiales mostraban alrededor de 10,45 TCF en 2013, mientras que reportes posteriores reflejan niveles considerablemente menores.
Diversos analistas y entidades del sector advierten que, si no se concretan nuevas inversiones y descubrimientos relevantes, Bolivia podría enfrentar crecientes dificultades para sostener tanto las exportaciones como el abastecimiento interno de gas en el mediano plazo.
En este contexto, representantes empresariales y especialistas en energía consideran necesario revisar el marco regulatorio hidrocarburífero para atraer inversión privada, fortalecer la exploración y garantizar seguridad energética para el país.
El presidente Rodrigo Paz sostuvo que el departamento de La Paz debe recuperar protagonismo en el desarrollo nacional mediante el aprovechamiento responsable de sus recursos naturales. A su juicio, el norte paceño cuenta con potencial suficiente para convertirse en uno de los nuevos motores energéticos y económicos de Bolivia.
Por su parte, Carlos Delius, expresidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, señaló que la caída de la producción responde a varios factores acumulados durante años, entre ellos la insuficiente exploración, la disminución de inversiones y decisiones de política energética que limitaron la reposición de reservas. También se tiene el desarrollo de la energía hidroeléctrica en varios proyectos importantes. Por otra parte se tiene el desarrollo del norte amazónico paceño para la agricultura, ganadería y bonos verdes.
Coincidiendo con estas preocupaciones, sectores empresariales de La Paz y El Alto plantean impulsar una agenda regional orientada a promover inversiones, infraestructura y desarrollo energético sostenible en beneficio del departamento y del país.
La futura Ley de Hidrocarburos, anunciada por el Gobierno, buscaría precisamente generar mejores condiciones para atraer capitales, ampliar la exploración y facilitar el desarrollo de nuevos campos en distintas regiones de Bolivia, incluido el norte paceño.
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El hallazgo que abrió nuevas perspectivas para La Paz fue el pozo Mayaya Centro X1, anunciado en julio de 2024, con recursos estimados en 1,7 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas natural. Según información oficial de YPFB, el campo también tendría capacidad potencial para producir entre 500 y 1.000 barriles diarios de líquidos asociados, lo que convertiría al departamento en un nuevo actor dentro del sector hidrocarburífero nacional.
Sin embargo, especialistas coinciden en que aún será necesario realizar inversiones adicionales, perforaciones complementarias y estudios técnicos antes de consolidar una explotación comercial a gran escala. Por ello, aunque el descubrimiento representa un avance importante, todavía resulta prematuro afirmar que La Paz se ha convertido plenamente en el nuevo centro petrolero del país.
Mayaya no es el único frente activo. En abril de 2026, YPFB Andina inició la perforación del pozo ECD-8D en el campo Enconada, descubierto originalmente por YPFB en 1972 en la formación Petaca, con una inversión aproximada de 7,67 millones de dólares.
De acuerdo con proyecciones oficiales, este pozo podría ingresar en producción durante el segundo semestre de 2026 con alrededor de 3,8 millones de pies cúbicos diarios de gas, complementando los volúmenes que actualmente produce el campo. Asimismo, la Gerencia Nacional de Exploración y Explotación prevé nuevas perforaciones en la estructura Surubí Noroeste, en Cochabamba, orientadas a incrementar las reservas de petróleo y gas.
Si el desarrollo de Mayaya Centro X1 logra consolidarse de manera eficiente y sostenible, La Paz podría incorporarse por primera vez como una región de relevancia energética nacional, diversificando la matriz productiva del país y generando nuevas oportunidades económicas para el departamento.
La necesidad de nuevos descubrimientos responde también al contexto de declinación que atraviesa el sector hidrocarburífero boliviano. Bolivia alcanzó su máxima producción de gas natural en 2014, con cerca de 59 millones de metros cúbicos diarios. Desde entonces, la producción ha disminuido de manera sostenida hasta ubicarse alrededor de 27 millones de metros cúbicos diarios en años recientes.
De igual manera, las reservas probadas de gas natural registraron una importante reducción en la última década. Las certificaciones oficiales mostraban alrededor de 10,45 TCF en 2013, mientras que reportes posteriores reflejan niveles considerablemente menores.
Diversos analistas y entidades del sector advierten que, si no se concretan nuevas inversiones y descubrimientos relevantes, Bolivia podría enfrentar crecientes dificultades para sostener tanto las exportaciones como el abastecimiento interno de gas en el mediano plazo.
En este contexto, representantes empresariales y especialistas en energía consideran necesario revisar el marco regulatorio hidrocarburífero para atraer inversión privada, fortalecer la exploración y garantizar seguridad energética para el país.
El presidente Rodrigo Paz sostuvo que el departamento de La Paz debe recuperar protagonismo en el desarrollo nacional mediante el aprovechamiento responsable de sus recursos naturales. A su juicio, el norte paceño cuenta con potencial suficiente para convertirse en uno de los nuevos motores energéticos y económicos de Bolivia.
Por su parte, Carlos Delius, expresidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, señaló que la caída de la producción responde a varios factores acumulados durante años, entre ellos la insuficiente exploración, la disminución de inversiones y decisiones de política energética que limitaron la reposición de reservas. También se tiene el desarrollo de la energía hidroeléctrica en varios proyectos importantes. Por otra parte se tiene el desarrollo del norte amazónico paceño para la agricultura, ganadería y bonos verdes.
Coincidiendo con estas preocupaciones, sectores empresariales de La Paz y El Alto plantean impulsar una agenda regional orientada a promover inversiones, infraestructura y desarrollo energético sostenible en beneficio del departamento y del país.
La futura Ley de Hidrocarburos, anunciada por el Gobierno, buscaría precisamente generar mejores condiciones para atraer capitales, ampliar la exploración y facilitar el desarrollo de nuevos campos en distintas regiones de Bolivia, incluido el norte paceño.
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