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Manuel Bermúdez
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El 8 de setiembre se inicia la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su secretario general, Antonio Guterres, inaugurará la asamblea por última vez en su cargo, tras una gestión de casi 10 años que dejó mucho que desear en un mundo cambiante e inestable. La vacante que deja Guterres es pretendida por, hasta ahora, siete aspirantes.
Asimismo, el 22 de setiembre, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva hará uso de la palabra precedido por el secretario general y el presidente de la Asamblea.
Candidatos a la Secretaría General de la ONU: (arriba) Michelle Bachelet (Chile), Rebeca Grynspan (Costa Rica), Rafael Mariano Grossi (Argentina), (abajo) Macky Sall (Senegal), María Fernanda Espinosa (Ecuador) y Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana).
Elección a la Secretaría General
Michelle Bachelet (Chile), Rebeca Grynspan (Costa Rica), Rafael Mariano Grossi (Argentina), María Fernanda Espinosa (Ecuador), Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana) y Macky Sall (Senegal) son por ahora los candidatos oficialmente reconocidos, pero Ivonne Baki, también ecuatoriana, fue nominada en agosto de este año.
Aunque son secretas y se consideran informales, en la segunda votación en el seno del Consejo de Seguridad, celebrada el 21 de agosto, según resultados filtrados por fuentes diplomáticas y medios especializados, la guyanesa, primera mujer indígena y la más joven ministra de Relaciones Exteriores de su país (2008-2015), recibió ocho votos a favor, tres en contra y cuatro abstenciones.
“La aspiración de los pueblos de todo el mundo por la paz, el desarrollo, la cooperación y los resultados de ganancia compartida permanece inalterada”, Xi Jinping, presidente de China.
Los 15 miembros del Consejo de Seguridad deben recomendar al aspirante por un mínimo de 9 votos a favor y sin el veto de ninguno de los 5 miembros permanentes. Posteriormente, la Asamblea General lo debe ratificar y aprobar formalmente.
Se prevé que en octubre se conozca el nombre de la persona elegida para que el nuevo mandato comience el 1 de enero de 2027.
Además de EE. UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido, miembros permanentes y con derecho a veto, los no permanentes, pero que estarán al menos hasta el 31 de diciembre de este año, son: Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahréin, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo.
Un historia al servicio de Occidente
Aunque en 1942 se formalizó la Declaración de las Naciones Unidas, firmada por 26 países, auspiciada por el presidente de EE. UU. Franklin Delano Roosevelt, fue en 1945 cuando se dio su fundación con 51 países miembros.
La idea de un foro permanente que facilitara la diplomacia y pudiera evitar guerras y conflictos luego de las dos guerras mundiales y el impresionante desarrollo destructivo de los armamentos nucleares convocó a sus miembros en un espíritu de paz.
El secretario general Antonio Guterres dejará su cargo tras casi diez años de una labor que deja mucho que desear en un momento crucial para la política internacional.
Pero lo cierto es que, desde su origen, la organización tuvo un claro sesgo prooccidental, de visión civilizatoria y hegemónica.
Conforme el tiempo pasó, producto de la diplomacia y de procesos geopolíticos, la organización creció en miembros e instituciones adjuntas hasta alcanzar los 193 miembros actuales de su Asamblea General.
En 1946 se sumaron Afganistán, Islandia, Suecia y Tailandia, en 1947, Pakistán y Yemen, en 1948 Myanmar (Birmania), en 1949, Israel y en 1950 Indonesia.
La ampliación más grande se dio en 1955, cuando un acuerdo diplomático histórico permitió la entrada simultánea de un bloque de 16 nuevos países de golpe (como Italia, España, Portugal, Austria, Albania, entre otros), elevando la membresía de 60 a 76 Estados.
Pero, luego, con la disolución de los imperios coloniales europeos y la aprobación de la resolución de la ONU contra el colonialismo en 1960, decenas de nuevos países independientes de África, Asia y el Caribe se sumaron a la organización. Tan solo en el año 1960 ingresaron 17 nuevos países africanos, haciendo que la Asamblea pasara rápidamente de 99 miembros a más de 140 a finales de la década de 1970.
Tras la disolución de la Unión Soviética, la fragmentación de Yugoslavia y la división de Checoslovaquia, la Asamblea General experimentó su última gran oleada. Más de 20 nuevos Estados independientes (como Ucrania, Armenia, Croacia, Eslovenia o Kazajistán) se incorporaron a las Naciones Unidas.
Tanto Rusia como China coinciden en la necesidad de preservar y mejorar a la ONU como principal foro del derecho internacional.
La guerra de Corea
Cabe recordar que una de las primeras actuaciones internacionales de la ONU fue en Corea, un bautizo de sangre que quedó grabado como un estigma.
Tras la derrota de Japón en 1945 (país que controlaba Corea), la península fue dividida provisionalmente por el Paralelo 38 Norte. La Unión Soviética ocupó el norte y Estados Unidos ocupó el sur. En 1948 se crearon los dos estados.
Al triunfar la revolución china en 1949, Corea del Norte contó con dos vecinos poderosos e ideológicamente afines por lo que invadió a su vecina del sur, el 25 de junio de 1950, alegando que la división en dos países era arbitraria.
Una coalición de ejércitos de la ONU, encabezados por EE. UU., intervino en la península de Corea, no solo obligando a los invasores a retroceder, sino cruzando más allá del paralelo 38.
En octubre de 1950, cientos de miles de soldados chinos cruzaron el río Yalu en absoluto secreto y de noche. El factor sorpresa fue total: cuando lanzaron su ofensiva masiva contra las fuerzas de la ONU, lograron hacer retroceder de manera catastrófica a las tropas aliadas. Mao Anying, el hijo mayor del propio líder chino Mao Zedong, murió en noviembre de 1950 durante un bombardeo aéreo aliado.
El general estadonidense Douglas MacArthur reaccionó ante el avance chino con furia y pidió que se emplearan las nuevas armas nucleares para atacar al norte e intentar contener a China.
Pero las pruebas nucleares soviéticas ya habían demostrado su éxito e instalaron un principio de disuasión entre las dos potencias atómicas, que luego dio paso a la Guerra Fría. Los soviéticos decidieron no intervenir de manera directa.
La destitución del general MacArthur por el presidente Harry S. Truman el 11 de abril de 1951, acusándolo de irrespetar el sometimiento constitucional del poder militar al civil, agravó la crisis en el frente.
La derrota era inminente para los aliados occidentales de la ONU y el general Matthew Ridgway, en sustitución de MacArthur, logró estabilizar el frente militar a principios de 1951 mediante la estrategia denominada “picadora de carne” un brutal ataque con bombardeos sobre población civil y ya no importaba avanzar rápido ni conquistar territorio, sino destruir la mayor cantidad de soldados enemigos aprovechando la superioridad tecnológica.
En adelante siguió una guerra brutal de trincheras que se prolongó hasta 1953.
Entre 1950 y 1953, cuando se firma el armisticio, se calcula que murieron cerca de un millón de civiles norcoreanos por ataques aéreos, el hambre y el frío extremo provocado por la destrucción absoluta de la infraestructura del país.
Desde 1948, la ONU ha lanzado 71 operaciones militares en todo el mundo, casi siempre al amparo y protección de EE. UU. o de la OTAN. Algunas de las más recientes y vergonzosas son: la primera Guerra del Golfo 1990-91, el fracaso en la guerra Bosnia 1992-95 y el bombardeo e intervención en Libia en 2011.
La vergüenza de Oriente Medio
Aunque desde su fundación el papel de la ONU en Oriente Medio ha sido muy cuestionable, quizás uno de los hechos recientes que la puso más claramente en entredicho en la opinión pública internacional fue la pálida respuesta al genocidio de más de dos años de Israel perpetrado contra Gaza.
Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, país también víctima de una brutal e injustificada agresión, criticó este martes a la ONU y a su Consejo de Seguridad por su respuesta a las acciones israelíes en la Franja de Gaza y el Líbano, afirmando que el organismo internacional no ha logrado abordar eficazmente las principales amenazas al orden internacional.
“La actuación de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad de la ONU ante estos acontecimientos, incluyendo los de Gaza, Líbano y la reciente agresión contra Irán, ha sido muy decepcionante”, afirmó.
Afirmó que Irán no inició la guerra, sino que se defendió, al tiempo que recalcó que Teherán sigue considerando la diplomacia y las negociaciones como la principal vía para resolver las disputas. “La diplomacia sin buena fe, sin respeto por los compromisos y sin abstenerse del uso de la fuerza no puede crear una paz duradera”, declaró.
La incapacidad de contener la arremetida belicista de las potencias occidentales y hacer prevalecer la diplomacia y el derecho internacional han dejado a la ONU en un serio dilema.
No obstante, sus defensores son precisamente organizaciones no hegemónicas y los países de economías emergentes.
La alternativa al control hegemónico occidental aparece en las propuestas y resoluciones de organismos como: la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), BRICS (nombrado así por sus primeros miembros: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) e incluso la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que cada vez con más precisión claman por un ejercicio multilateral de nuevo orden mundial.
Cumbre de la OCS
Este martes concluyó la cumbre del 25 aniversario de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en Biskek, Kirguistán.
Fundada en 2001, la OCS tiene actualmente diez miembros en pleno derecho: Bielorrusia, China, India, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán.
Afganistán y Mongolia participan en calidad de observadores; Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Birmania, Camboya, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Laos, Maldivas, Nepal, Sri Lanka y Turquía poseen el rango de socios de diálogo.
Los mandatarios de 17 naciones y delegados de organismos internacionales refrendaron la declaración en la que se consolida la posición conjunta de Eurasia.
El acuerdo califica como ilegítima toda forma de injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos, y descarta expresamente que se le defina con cualquier enfoque de carácter bloquista o político militar. Además, fija una postura contraria a las medidas coercitivas unilaterales que, según sus firmantes, vulneran la Carta de la ONU y las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se subraya en particular el impacto negativo que este tipo de sanciones tendría sobre la seguridad alimentaria, energética y humanitaria de las poblaciones afectadas.
Asimismo, respaldan una reforma del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, mientras promueven la Asociación Interbancaria de la OCS como mecanismo propio de cooperación financiera.
Putin en la OCS
“Hoy, en el contexto de una complicada situación geopolítica, la asociación integral y la interacción estratégica entre Rusia y China constituyen un modelo de relaciones interestatales. Se basan en sólidas tradiciones de amistad, respeto a la soberanía, igualdad y beneficio mutuo”, señaló el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin.
El presidente Putin, puso de relieve la necesidad de adaptar la ONU a las profundas transformaciones que se están produciendo en la política y la economía mundiales.
“El potencial de la ONU, al parecer, está lejos de haberse aprovechado plenamente. Es importante aunar esfuerzos para aumentar la eficacia de su labor y ampliar la representación en sus órganos, incluido el Consejo de Seguridad, de los países del sur y del este global”, señaló, pero sostuvo que la Carta de las Naciones Unidas debe seguir siendo una fuente fundamental del derecho internacional.
“Probablemente no todo, no siempre, nos gusta o nos satisface en el trabajo de la ONU. Debo señalar, al mismo tiempo, que en realidad, si somos sinceros, así ha sido siempre, prácticamente desde el momento de su creación”, puntualizó el mandatario ruso.
El presidente de China, Xi Jinping, dijo que “el panorama internacional está presenciando un aumento notable de factores inciertos e impredecibles, en el contexto de la aceleración de profundos cambios no vistos en una centuria”.
China y su mirada en el futuro
Por su parte, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, afirmó el lunes que bajo la guía estratégica trazada por él y por el presidente ruso, Vladimir Putin, así como a través de los esfuerzos conjuntos de ambas partes, los cimientos de las relaciones entre China y Rusia se volverán más sólidos que nunca, su progreso será más firme y su futuro será cada vez más brillante, según informó la agencia Xinhua.
Xi mencionó que el panorama internacional está presenciando un aumento notable de factores inciertos e impredecibles, en el contexto de la aceleración de profundos cambios no vistos en una centuria. Sin embargo, la aspiración de los pueblos de todo el mundo por la paz, el desarrollo, la cooperación y los resultados de ganancia compartida permanece inalterada, agregó.
La OCS ha recorrido una trayectoria extraordinaria, afirmó el presidente Xi, y señaló que su logro más importante ha sido su transformación gradual en un nuevo tipo de organización de cooperación regional que abarca la mayor extensión geográfica, representa a la mayor población y posee un enorme potencial de desarrollo del mundo.
Las organizaciones alternativas, como OCS o BRICS se inspiran en principios del multilateralismo y no hegemónicos, como los de la OTAN, la Unión Europea o el G7, por lo que quizás venga de esa inspiración la transformación profunda y urgente que necesita Naciones Unidas.
La entrada La ONU en desuso o reciclable aparece primero en Semanario Universidad.
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