M
Moisés Cáceres
Guest
El Centro Histórico de Quito pierde habitantes. Mientras el comercio gana espacio y crecen las actividades económicas de mayor escala, vecinos, urbanistas y autoridades coinciden en un diagnóstico: cada vez menos personas viven en el corazón de la capital. Sin embargo, difieren en las causas, las consecuencias y las soluciones para revertir esa tendencia.
Cuántas personas viven en el Centro Histórico de Quito
Según el Municipio de Quito, la población residente de la parroquia Centro Histórico cayó un 28% entre 2010 y 2022, de acuerdo con los datos del último censo del INEC.
Desde el Colectivo Urbano Distrito Centro, Jhofre Echeverría sostiene que el problema supera los límites del casco patrimonial y alcanza a sectores como La Mariscal, barrio América y el eje de la avenida 10 de Agosto.
Según dijo, el Centro Histórico tendría actualmente entre 22 000 y 24 000 habitantes, pese a contar con capacidad para albergar cerca de 200 000 personas.
Para Echeverría, el proceso de despoblamiento empezó décadas atrás, cuando familias y actividades económicas migraron hacia otras zonas de Quito y hacia los valles.
Sectores como Cumbayá, Tumbaco, Pifo, Calderón, Carapungo y San Antonio concentraron buena parte del crecimiento residencial de la ciudad, mientras el hipercentro perdió población de forma progresiva.
El Municipio señala que el fenómeno no se limita a la parroquia Centro Histórico. Por esa razón, el Plan de Acción del Centro Histórico incorpora 61 barrios del entorno, desde San Juan y San Marcos hasta sectores como Santa Prisca, El Dorado, La Colmena, barrio América, La Magdalena e Ichimbía.
El Municipio atribuye parte de esta transformación al crecimiento de actividades económicas de mayor escala.
Rogelio Dávalos, coordinador del Plan de Acción del Centro Histórico, explicó que el análisis de las Licencias Únicas para el Ejercicio de Actividades Económicas evidencia un crecimiento sostenido del comercio en el sector.
Entre 2018 y 2024, las actividades económicas de escala barrial crecieron 25,7%. En el mismo período, las actividades de escala sectorial aumentaron 74,1% y los comercios y servicios de escala zonal registraron un incremento de 118%.
Dávalos aclaró que no todo comercio resulta incompatible con la vivienda. Sin embargo, señaló que el crecimiento de actividades de mayor escala genera presiones sobre la residencialidad y modifica el equilibrio histórico del sector.
Los mayores niveles de concentración comercial aparecen en barrios como San Marcos, San Blas, La Merced, San Roque, El Tejar, Santa Prisca y González Suárez.
Además, el Municipio identificó una creciente demanda de espacios para locales comerciales y bodegas. Según los técnicos municipales, muchos propietarios consideran más rentable arrendar inmuebles para actividades económicas que para vivienda.
Echeverría considera que el problema no responde únicamente al crecimiento comercial.
Entre los factores que empujaron a los residentes fuera del Centro Histórico menciona el deterioro de las condiciones de habitabilidad, la inseguridad percibida, la presencia de cachinerías, el consumo de alcohol en espacios públicos, el trabajo sexual callejero, los cierres viales por manifestaciones y el ruido constante.
Según explicó, muchas personas dejaron de considerar atractivo al Centro Histórico porque ya no encuentran condiciones de tranquilidad o calidad de vida.
También señaló problemas económicos. Dijo que los bancos no suelen entregar créditos para inmuebles patrimoniales con más de 25 años y que las intervenciones en edificaciones coloniales o republicanas resultan costosas y complejas.
A su criterio, muchas personas terminan optando por departamentos nuevos que ofrecen parqueaderos, seguridad, servicios complementarios y facilidades de financiamiento.
Desde el Municipio, Valeria Balcázar, también coordinadora del proyecto para reactivar el Centro Histórico, reconoció que muchos bienes patrimoniales sufren deterioro por disputas familiares entre herederos o por falta de inversión privada.
Sin embargo, defendió que existen mecanismos de financiamiento, fondos reembolsables y no reembolsables del Instituto Metropolitano de Patrimonio para apoyar la recuperación de inmuebles patrimoniales privados y públicos.
La existencia de inmuebles vacíos constituye otro de los síntomas del proceso de despoblamiento.
Echeverría menciona edificios estatales, municipales y privados que permanecen abandonados desde hace años. Algunos enfrentan conflictos hereditarios y otros carecen de inversión para su recuperación.
El Municipio elaboró un diagnóstico propio e identificó alrededor de 239 bienes abandonados o subutilizados dentro del área de estudio del plan.
Para construir ese inventario, los técnicos analizaron consumos de agua en distintos predios y complementaron la información con recorridos de campo. La metodología surgió porque los datos censales no permiten identificar inmuebles específicos, sino áreas más amplias o polígonos censales.
Entre los espacios detectados figuran inmuebles públicos de gran tamaño, como el expenal García Moreno y la escuela Simón Bolívar, además de otros predios municipales y privados que podrían incorporarse a procesos de rehabilitación.
Para Mauricio Unda, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Internacional del Ecuador, cualquier proceso de recuperación urbana debe analizarse con cautela porque puede derivar en fenómenos de gentrificación que terminen desplazando a los residentes históricos.
El arquitecto explicó que estos procesos no solo aparecen cuando suben los arriendos o los precios de los inmuebles. También pueden manifestarse cuando cambian las dinámicas sociales, culturales y comerciales de un barrio.
Según indicó, el riesgo consiste en rehabilitar espacios pensando únicamente en turistas o visitantes y no en las personas que han vivido durante décadas en el Centro Histórico.
Unda señaló que algunos inmuebles ya se ofertan en plataformas como Airbnb con precios alejados de la realidad económica de muchos vecinos. También mencionó que el reemplazo de negocios tradicionales por boutiques y comercios orientados a otros segmentos puede provocar una ruptura de las dinámicas barriales.
El urbanista puso como ejemplo lo ocurrido en Cumbayá, donde antiguos negocios barriales dieron paso a comercios orientados a otros perfiles económicos. Según dijo, ese tipo de transformación modifica la identidad de los barrios y puede generar desplazamientos progresivos de población.
A su criterio, la recuperación del Centro Histórico requiere una rehabilitación física, pero también social.
El Plan de Acción del Centro Histórico plantea proyectos de uso mixto, rehabilitación patrimonial y fortalecimiento de la vivienda para atraer nuevamente residentes al sector.
Sin embargo, la propuesta todavía no cuenta con aprobación definitiva. Según Valeria Balcázar, el documento permanece en proceso de validación administrativa dentro del Municipio de Quito.
Una vez aprobado, serviría como instrumento para coordinar intervenciones en los 61 barrios incluidos dentro del área de estudio.
Echeverría considera que el desafío exige una intervención más profunda. A su criterio, el Centro Histórico debe volver a funcionar como un lugar para vivir y no únicamente como un espacio turístico, comercial o administrativo.
Unda comparte parte de esa preocupación. Según sostiene, la recuperación del Centro Histórico no puede medirse únicamente por la llegada de inversiones o nuevos negocios. El principal desafío consiste en garantizar que quienes todavía viven allí puedan permanecer y que nuevas familias encuentren razones para regresar.
Sigue leyendo...
Más noticias
- El toque de queda apaga las noches en el Centro Histórico de Quito
- ¿El Centro Histórico de Quito es un lugar seguro para turistas extranjeros?
Cuántas personas viven en el Centro Histórico de Quito
Según el Municipio de Quito, la población residente de la parroquia Centro Histórico cayó un 28% entre 2010 y 2022, de acuerdo con los datos del último censo del INEC.
Desde el Colectivo Urbano Distrito Centro, Jhofre Echeverría sostiene que el problema supera los límites del casco patrimonial y alcanza a sectores como La Mariscal, barrio América y el eje de la avenida 10 de Agosto.
Según dijo, el Centro Histórico tendría actualmente entre 22 000 y 24 000 habitantes, pese a contar con capacidad para albergar cerca de 200 000 personas.
Para Echeverría, el proceso de despoblamiento empezó décadas atrás, cuando familias y actividades económicas migraron hacia otras zonas de Quito y hacia los valles.
Sectores como Cumbayá, Tumbaco, Pifo, Calderón, Carapungo y San Antonio concentraron buena parte del crecimiento residencial de la ciudad, mientras el hipercentro perdió población de forma progresiva.
El Municipio señala que el fenómeno no se limita a la parroquia Centro Histórico. Por esa razón, el Plan de Acción del Centro Histórico incorpora 61 barrios del entorno, desde San Juan y San Marcos hasta sectores como Santa Prisca, El Dorado, La Colmena, barrio América, La Magdalena e Ichimbía.
El comercio en el Centro Histórico de Quito
El Municipio atribuye parte de esta transformación al crecimiento de actividades económicas de mayor escala.
Rogelio Dávalos, coordinador del Plan de Acción del Centro Histórico, explicó que el análisis de las Licencias Únicas para el Ejercicio de Actividades Económicas evidencia un crecimiento sostenido del comercio en el sector.
Entre 2018 y 2024, las actividades económicas de escala barrial crecieron 25,7%. En el mismo período, las actividades de escala sectorial aumentaron 74,1% y los comercios y servicios de escala zonal registraron un incremento de 118%.
Dávalos aclaró que no todo comercio resulta incompatible con la vivienda. Sin embargo, señaló que el crecimiento de actividades de mayor escala genera presiones sobre la residencialidad y modifica el equilibrio histórico del sector.
Los mayores niveles de concentración comercial aparecen en barrios como San Marcos, San Blas, La Merced, San Roque, El Tejar, Santa Prisca y González Suárez.
Además, el Municipio identificó una creciente demanda de espacios para locales comerciales y bodegas. Según los técnicos municipales, muchos propietarios consideran más rentable arrendar inmuebles para actividades económicas que para vivienda.
Las razones por las que la gente dejó el Centro Histórico de Quito
Echeverría considera que el problema no responde únicamente al crecimiento comercial.
Entre los factores que empujaron a los residentes fuera del Centro Histórico menciona el deterioro de las condiciones de habitabilidad, la inseguridad percibida, la presencia de cachinerías, el consumo de alcohol en espacios públicos, el trabajo sexual callejero, los cierres viales por manifestaciones y el ruido constante.
Según explicó, muchas personas dejaron de considerar atractivo al Centro Histórico porque ya no encuentran condiciones de tranquilidad o calidad de vida.
También señaló problemas económicos. Dijo que los bancos no suelen entregar créditos para inmuebles patrimoniales con más de 25 años y que las intervenciones en edificaciones coloniales o republicanas resultan costosas y complejas.
A su criterio, muchas personas terminan optando por departamentos nuevos que ofrecen parqueaderos, seguridad, servicios complementarios y facilidades de financiamiento.
- Esta información le puede interesar: Frustran robo al monumento a la Independencia en el Centro Histórico de Quito
Desde el Municipio, Valeria Balcázar, también coordinadora del proyecto para reactivar el Centro Histórico, reconoció que muchos bienes patrimoniales sufren deterioro por disputas familiares entre herederos o por falta de inversión privada.
Sin embargo, defendió que existen mecanismos de financiamiento, fondos reembolsables y no reembolsables del Instituto Metropolitano de Patrimonio para apoyar la recuperación de inmuebles patrimoniales privados y públicos.
Cuántos inmuebles abandonados existen en el Centro Histórico de Quito
La existencia de inmuebles vacíos constituye otro de los síntomas del proceso de despoblamiento.
Echeverría menciona edificios estatales, municipales y privados que permanecen abandonados desde hace años. Algunos enfrentan conflictos hereditarios y otros carecen de inversión para su recuperación.
El Municipio elaboró un diagnóstico propio e identificó alrededor de 239 bienes abandonados o subutilizados dentro del área de estudio del plan.
Para construir ese inventario, los técnicos analizaron consumos de agua en distintos predios y complementaron la información con recorridos de campo. La metodología surgió porque los datos censales no permiten identificar inmuebles específicos, sino áreas más amplias o polígonos censales.
Entre los espacios detectados figuran inmuebles públicos de gran tamaño, como el expenal García Moreno y la escuela Simón Bolívar, además de otros predios municipales y privados que podrían incorporarse a procesos de rehabilitación.
La gentrificación preocupa en el Centro Histórico de Quito
Para Mauricio Unda, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Internacional del Ecuador, cualquier proceso de recuperación urbana debe analizarse con cautela porque puede derivar en fenómenos de gentrificación que terminen desplazando a los residentes históricos.
El arquitecto explicó que estos procesos no solo aparecen cuando suben los arriendos o los precios de los inmuebles. También pueden manifestarse cuando cambian las dinámicas sociales, culturales y comerciales de un barrio.
Según indicó, el riesgo consiste en rehabilitar espacios pensando únicamente en turistas o visitantes y no en las personas que han vivido durante décadas en el Centro Histórico.
Unda señaló que algunos inmuebles ya se ofertan en plataformas como Airbnb con precios alejados de la realidad económica de muchos vecinos. También mencionó que el reemplazo de negocios tradicionales por boutiques y comercios orientados a otros segmentos puede provocar una ruptura de las dinámicas barriales.
El urbanista puso como ejemplo lo ocurrido en Cumbayá, donde antiguos negocios barriales dieron paso a comercios orientados a otros perfiles económicos. Según dijo, ese tipo de transformación modifica la identidad de los barrios y puede generar desplazamientos progresivos de población.
A su criterio, la recuperación del Centro Histórico requiere una rehabilitación física, pero también social.
Qué propone el Municipio para recuperar viviendas en el Centro Histórico
El Plan de Acción del Centro Histórico plantea proyectos de uso mixto, rehabilitación patrimonial y fortalecimiento de la vivienda para atraer nuevamente residentes al sector.
Sin embargo, la propuesta todavía no cuenta con aprobación definitiva. Según Valeria Balcázar, el documento permanece en proceso de validación administrativa dentro del Municipio de Quito.
Una vez aprobado, serviría como instrumento para coordinar intervenciones en los 61 barrios incluidos dentro del área de estudio.
Echeverría considera que el desafío exige una intervención más profunda. A su criterio, el Centro Histórico debe volver a funcionar como un lugar para vivir y no únicamente como un espacio turístico, comercial o administrativo.
Unda comparte parte de esa preocupación. Según sostiene, la recuperación del Centro Histórico no puede medirse únicamente por la llegada de inversiones o nuevos negocios. El principal desafío consiste en garantizar que quienes todavía viven allí puedan permanecer y que nuevas familias encuentren razones para regresar.
- Información extra: Centro Histórico de Quito
Sigue leyendo...