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Jan-Werner Mueller
Guest
Al igual que Mussolini, Stalin, Hitler, los Kim de Corea del Norte y otras figuras famosas que cultivaban el culto a la personalidad, Donald Trump sin duda tiene talento para montar espectáculos, transmitir mensajes simbólicos sencillos y poner a los demás en su sitio. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, no está preparado para afianzar su poder a largo plazo.
No hay precedentes en la historia de los Estados Unidos de un presidente que haya cubierto edificios públicos con su imagen, adornado las paredes de la Casa Blanca con retratos vulgares de sí mismo; que haya querido que su rostro aparezca en una moneda o que haya bautizado edificios con su nombre (incluidos algunos que ya honraban a presidentes anteriores) o que lo haya registrado junto con el núm...
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