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Jose Eduardo Mora
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Antes del partido Estados Unidos-Paraguay, lo que se decía por todos los medios posibles es que el equipo de Mauricio Pochettino llegaba plagado de dudas.
Todo conspiraba para el debut de los anfitriones ante los aguerridos guaraníes. Miles y miles de horas dedicadas a evaluar el pobre rendimiento de Christian Pulisic y compañía.
Resulta que llegó el día del encuentro –ayer, 7 p.m., hora de Costa Rica– y los norteamericanos terminaron goleando 4-1 a los dirigidos por Gustavo Lechuga Alfaro.
¿Dónde quedaron todos los análisis previos? En el basurero. ¿Y ello sucedió porque los comentaristas y analistas no saben de fútbol? No, ocurrió por una razón más grande, más trascendente y, si se quiere, más filosófica: el balompié se resiste desde siempre a ser encasillado.
El fútbol reniega de lo previsible. Una vez que rueda la pelota, prevalece un universo propio, con sus reglas irrepetibles y con el azar como uno de los componentes que, por nada del mundo, se ha de desdeñar.
Ya lo había dicho el admirado Dante Panzeri en su libro más icónico: Fútbol, dinámica de lo impensado, en el cual rescata esta afirmación imperecedera de un manual de conducción: «Este libro no sirve para nada».
Lo que Panzeri le está diciendo a su lector es que el suyo, o sea, Fútbol, dinámica de lo impensado, tampoco sirve para nada.
Traer a Panzeri a Pase entre líneas me permite, incluso, reírme de mí mismo, porque durante muchos años escribí crónicas sobre fútbol y en la actualidad participo, para la radio y la televisión, lo que hoy se denomina las «previas de los encuentros».
Nada, de acuerdo con Panzeri, sirve para predecir un partido o un comportamiento.
«Yo escribo este libro — permítanme los editores la confesión– con una sospecha muy semejante.
Para jugar al fútbol, no sirve.
Para dirigir técnicamente a un equipo de fútbol, tampoco sirve.
Para «ver mejor» un partido de fútbol… relativamente».
El texto de Panzeri se publicó por primera vez en 1967. Y hoy mantiene una vigencia incuestionable. Ni la FIFA, con sus pausas de hidratación, ni con el VAR, ni con todas las argucias que ha querido instalar en el terreno de juego, ha podido con la autonomía del deporte más seguido del mundo.
Y sí, Estados Unidos-Paraguay, con ese 4-1 de los de Pochettino, el equipo que llegó con más incertidumbre al Mundial, confirma la lección de Dante Panzeri: el fútbol es, eternamente, dinámica de lo impensado.
*El autor es redactor de Cultura del Semanario Universidad, Máster en Literatura y Comentarista de Fox Costa Rica.
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