La encíclica de las cosas nuevas

  • Empezar tema Empezar tema Katerinne Orquera
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
K

Katerinne Orquera

Guest
Aunque la actual situación del mundo pueda inducir a pensar que la presente es la mayor incertidumbre que ha vivido la humanidad, la verdad es que los seres humanos han habitado más de una época histórica con enorme perplejidad. Ese fue el caso cuando nacieron las repúblicas liberales y rompieron con los principios monárquicos, como la participación de la Iglesia en los asuntos del Estado.

La polarización que generó la propuesta de laicismo estatal quedó registrada en las 41 encíclicas del papa Pío IX, emitidas entre 1846 y 1878, que buscaban defender la tradicional doctrina católica respecto del liberalismo, con las que arremetió contra los ‘principales errores’ modernos: el racionalismo, el naturalismo, la libertad de culto, que se reforzaron mediante dos dogmas: la Inmaculada Concepción y la infalibilidad papal.

Dado que la estrategia de enfrentamiento directo con el Estado liberal no dio mayores frutos para la Iglesia, el siguiente papa, León XIII, promulgó en 1891 la encíclica ‘Rerum Novarum’ (literalmente cosas nuevas), que fundó la Doctrina social de la Iglesia, al abordar directamente la situación de los trabajadores y planteó la necesidad de justicia social, para lo cual llamó a la movilización efectiva de sus fieles, seglares y religiosos, para cambiar intervenir y transformar las precarias circunstancias de los pobres.

De hecho, a principios del siglo XX, la Iglesia fue la organización que tuvo mayor éxito en apoyar la organización sindical, la creación y acción de las asociaciones de beneficencia, la ilustración de artesanos y obreros, así como la enseñanza de oficios a mujeres pobres, superando ampliamente la acción de movimientos socialistas, anarquistas, comunistas y liberales radicales.

Por ejemplo, el cambio de los auxilios mutuos (llevados adelante por gremios y las cofradías para acciones de solidaridad, caridad y protección) por el mutualismo (asociación voluntaria para el bien común, inspirada en la solidaridad y la subsidiariedad) fue una iniciativa de la Doctrina Social de la Iglesia, que nació en Alemania y luego se adoptó en varios países del mundo.

Los católicos, movilizados en rechazo de las organizaciones de izquierda, son corresponsables de los cambios sociales y jurídicos que se produjeron en el Ecuador a inicios del siglo XX: la jornada de ocho horas, el Código de Trabajo y el principio de protección al trabajador, derechos laborales que a día de hoy el Ministerio de Trabajo –creado también en esa época para proteger a los débiles respecto al capital– se ha dedicado a desmantelar, aprovechando la desmovilización social de un siglo más tarde.

Sigue leyendo...
 
Atras
Superior