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Reinaldo Páez Z.
Guest
El transcurrir cotidiano de los tiempos en nuestro país está marcado por un sin número de acciones de irrespeto, abuso y modales ofensivos en los planos individuales, institucionales y colectivos. La supervaloración del YO egoista, se apropia de situaciones que generalmente tienen incumbencia colectiva y social. El individualismo y el partidismo crean escenarios que benefician, muchas veces, con acciones ilegales y reñidas con la ley, a la persona o al grupo que la sustenta, en detrimento de las necesidades de amplios conglomerados que se ven engañados y perjudicados.
A partir del año 2007, se ha venido incubando en la mente nacional una tolerancia enorme al dolo, a la mentira, a la absurda aceptación de que robar es un hecho aceptable si se lo complementa con obra realizada. Este desmoronamiento moral hunde el prestigio del país en el concierto internacional. Hemos atestiguado, a lo largo de la historia, hechos de corrupción aislados y que repercutieron en la vida nacional; pero, cuando fueron descubiertos, el oprobio, el desprestigio y el rechazo social eran evidentes.
En los últimos 20 años, el Ecuador ha sido víctima de verdaderos saqueos de miles de millones de dólares, tan altas cifras que, se vuelven inconmensurables en las mentes de los ecuatorianos. Algunos de los delincuentes, de esas altas esferas gubernamentales, han sido sentenciados, otros están prófugos, muy pocos encarcelados, muchos de ellos gozan de la fortuna mal habida y mantienen niveles de vida de verdaderos magnates. Cubren su obscura conducta con atrevimiento y prepotencia. Son asambleístas, alcaldes , prefectos, concejales, consejeros y más. En sus actuaciones, en sus correspondientes áreas de influencia, no han tenido ningún recato en azuzar rebeliones, defender a delincuentes y en consensuar con altos dirigentes de mafias narcoterroristas, habiendo llegado a recibir, de ellos, significativas sumas de dinero en apoyo a las multimillonarias campañas políticas, que felizmente perdieron.
El gran poder económico obscuramente alcanzado les ha permitido comprar a la justicia, a miembros de la fuerza pública, a fiscales, abogados y jueces, que se han convertido en escudos protectores de estos individuos que han perjudicado inmisericordemente al Ecuador.
Como consecuencia de la apertura que los funcionarios de la trágica época dieron a los dirigentes de bandas de delincuentes y criminales el país está sumido en la violencia, la criminalidad y el narco tráfico. El gobierno enfrenta una lucha desigual, para ello busca ayuda externa. Esta guerra consume mucho dinero y tiempo. Es menester reconocer la valiosa gestión internacional gubernamental para mejorar la economía, mediante consecución de divisas a través de préstamos e inversiones internacionales.
Desgraciadamente el admirable empeño estatal para estabilizar al país, ha dejado de lado una problemática que tiene que ser enfrentada en el menor tiempo posible. Nada hay más importante, para un ser humano que la salud y se observa que los pasos efectuados en esta área, por el gobierno, han sido equivocados, Urge su rectificación, pues cada minuto de demora, fallece o se agrava un ecuatoriano. Es indispensable que esa cartera sea manejada por administradores en salud y salubristas, no por profesionales de otra especialidad y peor de otra profesión. Hay bases que, de ser aprovechadas adecuadamente, pueden dar marcha al sistema nacional de salud y al correcto e indispensable abastecimiento de insumos y de medicinas.
Los centros de salud carecen de especialistas, se debe incrementar los cursos de posgrado para su formación, ya que sobran los médicos grenerales. La urgencia de este clamor es más importante que cualquier otra gestión, pues nada es más valioso que la vida de una persona. Otra necesidad apremiante es aplicar, de una vez por todas, la reforma la Instituto Ecuatorianos de Seguridad Social (IESS). Durante 50 años se ha venido trabajando y se han estructurado varios proyectos. Es indispensable que se reúna gente conocedora de seguridad social, trabajadores, empleadores, gobierno, jubilados, actuarios, economistas y que en conjunto lleguen a conclusiones viables y urgentes, tanto en pensiones, cuanto en salud. Es requisito inicial fundamental el combate a la corrupción que descalabra a la institución. Se requiere evitar la politización institucional y el nombrar directivos que sepan de seguridad social, aunque no sean afines al gobierno.
No se debe repetir el atraco a los fondos IEES. Es dinero de los trabajadores y el BIESS debe administrarlos con la máxima pulcritud e invertirlos con excelencia, con ética y honradez.
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A partir del año 2007, se ha venido incubando en la mente nacional una tolerancia enorme al dolo, a la mentira, a la absurda aceptación de que robar es un hecho aceptable si se lo complementa con obra realizada. Este desmoronamiento moral hunde el prestigio del país en el concierto internacional. Hemos atestiguado, a lo largo de la historia, hechos de corrupción aislados y que repercutieron en la vida nacional; pero, cuando fueron descubiertos, el oprobio, el desprestigio y el rechazo social eran evidentes.
En los últimos 20 años, el Ecuador ha sido víctima de verdaderos saqueos de miles de millones de dólares, tan altas cifras que, se vuelven inconmensurables en las mentes de los ecuatorianos. Algunos de los delincuentes, de esas altas esferas gubernamentales, han sido sentenciados, otros están prófugos, muy pocos encarcelados, muchos de ellos gozan de la fortuna mal habida y mantienen niveles de vida de verdaderos magnates. Cubren su obscura conducta con atrevimiento y prepotencia. Son asambleístas, alcaldes , prefectos, concejales, consejeros y más. En sus actuaciones, en sus correspondientes áreas de influencia, no han tenido ningún recato en azuzar rebeliones, defender a delincuentes y en consensuar con altos dirigentes de mafias narcoterroristas, habiendo llegado a recibir, de ellos, significativas sumas de dinero en apoyo a las multimillonarias campañas políticas, que felizmente perdieron.
El gran poder económico obscuramente alcanzado les ha permitido comprar a la justicia, a miembros de la fuerza pública, a fiscales, abogados y jueces, que se han convertido en escudos protectores de estos individuos que han perjudicado inmisericordemente al Ecuador.
Como consecuencia de la apertura que los funcionarios de la trágica época dieron a los dirigentes de bandas de delincuentes y criminales el país está sumido en la violencia, la criminalidad y el narco tráfico. El gobierno enfrenta una lucha desigual, para ello busca ayuda externa. Esta guerra consume mucho dinero y tiempo. Es menester reconocer la valiosa gestión internacional gubernamental para mejorar la economía, mediante consecución de divisas a través de préstamos e inversiones internacionales.
Desgraciadamente el admirable empeño estatal para estabilizar al país, ha dejado de lado una problemática que tiene que ser enfrentada en el menor tiempo posible. Nada hay más importante, para un ser humano que la salud y se observa que los pasos efectuados en esta área, por el gobierno, han sido equivocados, Urge su rectificación, pues cada minuto de demora, fallece o se agrava un ecuatoriano. Es indispensable que esa cartera sea manejada por administradores en salud y salubristas, no por profesionales de otra especialidad y peor de otra profesión. Hay bases que, de ser aprovechadas adecuadamente, pueden dar marcha al sistema nacional de salud y al correcto e indispensable abastecimiento de insumos y de medicinas.
Los centros de salud carecen de especialistas, se debe incrementar los cursos de posgrado para su formación, ya que sobran los médicos grenerales. La urgencia de este clamor es más importante que cualquier otra gestión, pues nada es más valioso que la vida de una persona. Otra necesidad apremiante es aplicar, de una vez por todas, la reforma la Instituto Ecuatorianos de Seguridad Social (IESS). Durante 50 años se ha venido trabajando y se han estructurado varios proyectos. Es indispensable que se reúna gente conocedora de seguridad social, trabajadores, empleadores, gobierno, jubilados, actuarios, economistas y que en conjunto lleguen a conclusiones viables y urgentes, tanto en pensiones, cuanto en salud. Es requisito inicial fundamental el combate a la corrupción que descalabra a la institución. Se requiere evitar la politización institucional y el nombrar directivos que sepan de seguridad social, aunque no sean afines al gobierno.
No se debe repetir el atraco a los fondos IEES. Es dinero de los trabajadores y el BIESS debe administrarlos con la máxima pulcritud e invertirlos con excelencia, con ética y honradez.
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