Juventud, virtuosismo y folclore: el ascenso de Jatun Waritas

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Pablo Deheza

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Conocí al grupo femenino orureño Jatun Waritas hace casi un año, con motivo de una visita para promocionar algunos talentos jóvenes de la tierra donde me crié junto a mi familia. Fue la maestra Rosario Peredo López, la creadora del proyecto y además directora musical y arreglista, quien me abrió las puertas para visitarlas en uno de sus ensayos en la escuela. Era una noche fría de noviembre en Oruro, y ahí mismo pude no sólo conocer a las seis integrantes del grupo, todas en edad escolar, sino también percibir la disciplina y camaradería entre ellas. Estaban bien abrigadas, hablaban de que tenían que hacer unas tareas del colegio al volver a casa, pero cada una se acurrucaba en su instrumento, que parecía brindarle un cable a tierra. Eran las vísperas de su segundo aniversario aquel año 2024.

Este año sacaron su primer álbum, con todos los temas musicales que hacen palpitar a su cada vez más amplia audiencia: «Cholita de ojos azules», «Paloma del alma mía», «Gaviotas», «Amor ingrato», «La oportunidad», entre otros. En el álbum se combinan composiciones propias junto a arreglos musicales trabajados por la directora Rosario Peredo exclusivamente para el grupo. Al respecto, Peredo declara: «Este álbum en CD es un mudo testigo del trabajo profesional que pueden realizar nuestras artistas bolivianas cuando son incursionadas en la música desde sus primeros años de vida».

Rosario nos hace ver que hay una idea de secuencia formativa que deben pasar las niñas para poder entrar a Jatun Waritas. Todo parte de la Escuela de Artes Musicales Wara (fundada un 21 de septiembre del año 2000 en Oruro), institución privada dirigida por la misma Rosario Peredo, que destaca por abocarse a la especialidad del charango. Esto nos hizo constatar que estábamos frente a una mujer orquesta, puesto que además de su vocación formativa trabajando con varias generaciones de niñas y niños, también es a su vez cantante, compositora, maestra de charango, multiinstrumentista, arreglista y emprendedora.

Todas las integrantes actuales de Jatun Waritas pasaron previamente por la instancia anterior, que es el proyecto Waritas de Bolivia, con niñas y niños hasta los 13 años de edad. En adelante, formar parte de la agrupación femenina Jatun Waritas es un privilegio para pocas, y que cada vez convoca a más infantes en Oruro a iniciarse en la música. Una vez que han sido probadas y seleccionadas, las edades de las integrantes en Jatun Waritas oscilan entre los 13 a los 18 años de edad. Pero Jatun Waritas es también a la vez una empresa musical de emprendimiento artístico femenino, dirigido por la misma Rosario Peredo, lo cual les lleva a presentarse en todo tipo de eventos donde la música folklórica es aliada de la fiesta y la alegría. Se han presentado ya en múltiples ocasiones en escenarios de Oruro, La Paz, Potosí, Cochabamba y en el Salar de Uyuni.

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La primera vez que las vi en concierto fue en su segundo aniversario el 2024. Me gustó mucho la energía que desprenden, combinada con la pulcritud o más bien la virtuosidad en el manejo de los instrumentos, todo lo cual se une armoniosamente con la voz potente y emotiva de Elena Subirana Lima, la primera voz y primera guitarra del grupo. Luego me llamó la atención que no era solamente la solista quien le hablaba al público, sino que se manejaban con un aire de horizontalidad y sentido colectivo en todo momento. En el escenario, paradas en fila con su tradicional vestimenta rosada con pantalones negros de cuero, cada una de ellas a su turno toma el micrófono y se dirige a la audiencia con casi igual soltura y peculiar sentido del humor, para introducir al siguiente tema musical que interpretarán. El momento en que terminaron de convertirme en fan del grupo fue al cierre del concierto, cuando interpretaron la recordada canción «Viva viva mi San José», que habla del equipo de fútbol de la ciudad que desapareció ya hace varios años, otrora un emblema identitario orureño, que nos convocaba a vivir domingos inolvidables en el Estadio Jesús Bermúdez.

En una siguiente entrevista ya con más tiempo, en abril de este año, visité al grupo en la casa de uno de los padres, todos ellos muy comprometidos con el proyecto musical. Ahí estaban ellas otra vez, prestas con sus instrumentos y uniformadas con unas poleras negras con la imagen de la agrupación. Mencionaremos aquí los nombres de todas las integrantes: además de la ya citada Elena, su hermana menor Grace Subirana Lima (charango principal, contralto y primera voz), Maithe Ramos Yapura (batería y coros generales), Karen Correa Ramos (vientos, contralto y segunda voz), Nataly Rocha Álvarez (vientos y segunda voz), y por entonces todavía estaba Helen Bush Alcalá (bajo electrónico, segunda y primera voz). En la actualidad la nueva integrante que reemplazó a Helen se llama Leidy Belén Vargas, otro talento proveniente de las divisiones inferiores de la casa, el grupo Waritas.

En ese espacio descontraído pude notar su natural alegría, todas ellas de sonrisa espontánea y abiertas en declarar su total amor por la música. En la entrevista conversamos de todo un poco, desde cómo se iniciaron, la manera en que cambió sus vidas el volverse conocidas por la música, los nervios en el escenario, y los temas referidos a los dramas del amor de pareja, siendo que sólo una de ellas había conocido por el momento lo que era estar en una relación romántica (Nataly).

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Elena Subirana, la cantante principal, fue además la compositora de uno de los temas que aparece en el álbum: «Amor ingrato». En una de sus participaciones, contó lo siguiente:

«Empecé a cantar en el coro de mi colegio a los siete años, y desde que empecé me enamoré de la música. Gané un concurso musical para niños. Y luego conocí a la maestra Rosario Peredo, la directora de este grupo. Me dio la oportunidad y me puso a prueba cuando tenía nueve años. Me veía muy pequeña para lograr entrar a Waritas, pero me esforcé bastante. Los ensayos eran hasta muy tarde, casi hasta 11 de la noche practicábamos. No me arrepiento de haber dejado algunas cosas, como temas de colegio. Escribí una canción titulada «Amor ingrato». Me inspiré en una pareja que vi una vez en la calle, el chico estaba llorando y se veía muy mal. En cambio, la chica parecía que no le importaba y ella lo estaba dejando. Eso me pareció muy ingrato. Me dio a entender que la relación fue intensa. Y me puse a pensar en todos los amores ingratos…»

Sobre los nervios en el escenario, todas aportaron diferentes formas en que han logrado irse sintiendo más seguras en las presentaciones. Grace Subirana, que recuerda haberse iniciado en la música desde los seis años, nos decía: «Antes de entrar a cada concierto, hacemos un círculo de confianza con nuestra maestra Rosario, todas agarradas de las manos, ahí todas oramos y agradecemos a Dios, porque tenemos ese privilegio de conocer la música, y pedimos que todo salga bien. Luego gritamos: ‘¡Somos las Jatun Waritas!’, y salimos a dar todo lo mejor de nosotras al escenario». Por su parte, Nataly Rocha agregó que otro recurso es que siempre están pensando en la comida:

«Nos gusta pensar en la comida, antes, durante y después del concierto. ¿No chicas? (Risas). Tratamos de comer bien antes de ir al escenario. Lo vemos como nuestra terapia. Aparte también, el papá de Karen siempre nos daba mate con gotitas de eucalipto, y como se sabe, esta planta ayuda a destapar las vías respiratorias, esto también nos ayuda a destapar las vías respiratorias y lograr una mejor presentación. Luego al final del concierto, si algo no nos salió muy bien, lo mejor que podemos hacer es soltar las risas y seguir adelante».

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Recientemente, el pasado sábado 29 de noviembre, las Jatun Waritas cumplieron su tercer aniversario, que festejaron con el público orureño en un fantástico concierto en el Complejo Cultural Llajtaymanta. Pero en esta ocasión, nuestras artistas musicales lucieron cuánto han crecido en experiencia y manejo del escenario en el último año. Dividieron la presentación en dos bloques, cada uno dotado de sus interpretaciones más celebradas. Llegué al concierto cuando estaban a punto de interpretar el tema «Gaviotas» (letra y música de Rosario Peredo). «Gaviotas» es una canción muy simbólica para el presente que viven las Jatun, porque ya se comienza a ver que vuelan y despegan sus alas hacia horizontes de mayor atención nacional e internacional.

Fue en el concierto que manifestaron su proyecto, y anhelo a la vez, de presentarse un día en el famoso Festival Musical de Viña del Mar. ¿Por qué no? Tienen todo el talento, la unión que las fortalece como grupo, y una directora experimentada en el mundo musical que las guía y vela porque se mantengan mentalmente en un buen lugar, sin que les ganen las manías del ego, simplemente gozando de este trecho de sus vidas que comparten y que será sin duda una plataforma inolvidable para su futuro.

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