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Fabiola Pomareda García
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De las entrañas de San Isidro de El General surgió la voz de Juan Bautista Alfaro Rojas, quien se aferró a su conciencia para enfrentar a un gran poder empresarial en un juicio penal por difamación, por haber cuestionado el megaproyecto Bahía Papagayo, y del cual resultó absuelto.
Cuando se le consulta por qué retractarse no era una opción, aflora con claridad una conciencia moral que prácticamente lo arroja con ímpetu a realizar las denuncias que hace.
El 26 de junio Alfaro fue absuelto por el Tribunal de Primera Instancia Civil de Pérez Zeledón en la querella penal por difamación presentada por la empresa desarrolladora Enjoy Hotels & Resorts S. A., que construye el megaproyecto inmobiliario y turístico Bahía Papagayo, en playa Panamá, dentro del Polo Turístico Golfo de Papagayo, en Guanacaste.
“Retractarse hubiera sido negar propiamente los principios de uno. Más allá de la convicción ideológica, era ir en contra de la lógica. Era una bofetada a la inteligencia humana realmente”, Juan Bautista Alfaro.
Alfaro contó con la defensa legal gratuita pro bono de Adrián Molina Elizondo, abogado penalista, exjuez y exfiscal del Ministerio Público, y de Edgardo Araya, abogado ambiental y diputado del Frente Amplio.
Sin embargo, aún enfrenta una demanda civil por difamación, en la que la empresa le reclama $342.000 por daños y perjuicios, y un embargo preventivo de sus cuentas bancarias sobre ese proceso civil.
Alfaro atrajo gran empatía y solidaridad con su valentía. En entrevista con UNIVERSIDAD, el 1 de julio, el activista y quien se considera comunicador comunitario mostró su fuerza de carácter al contar cómo ha enfrentado el proceso legal, al tiempo que relató con dolor sus caídas y aprendizajes.
1 millón de visualizaciones
Nació en San Isidro de El General, en una familia con siete hermanos. Después de vivir por un largo tiempo en San José, donde cursó el Bachillerato en Francés, en la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica (UCR), en 2023 Alfaro regresó a vivir a Pérez Zeledón. Fue en ese momento que, tras un proceso de reflexión sobre su rol en la vida y lo que quería hacer, surgió el proyecto de “@juanbacaminando”, que fue, en sus palabras, “pura generación espontánea”.
Inició como creación de contenido sobre caminatas para posicionarse como guía de montaña en el Macizo de la Muerte y Chirripó. Sin embargo, luego lo vio “como un lienzo abierto para escribir, pensar, hablar, y conectar con realidades que tenían que ver con la ruralidad”. Así fue como decidió aprovechar la comunidad que tenía en redes sociales para hablar del problema de la tierra; del desplazamiento de lugareños por parte de extranjeros comprando tierras en el sur.
En sus videos, Alfaro, de 32 años, ha abordado los temas de gentrificación, los esfuerzos de conservación en la península de Osa y golfo Dulce, la no ratificación del Acuerdo de Escazú, apoyo a recuperadores indígenas en Térraba, privatización del acceso a las playas, abuso sexual a menores por parte de sacerdotes y sobre lo que significa para él tener una vida sencilla.
Sus videos más vistos han alcanzado cerca de 1 millón de visualizaciones. El video original de playa Panamá tuvo 733.000 visualizaciones y en el momento en que lo demandaron tenía alrededor de 25.000 seguidores en Instagram y 50.000 en TikTok, contó.
Enfrentar un nuevo monstruo
En junio de 2025, la empresa desarrolladora Enjoy Hotels and Resort presentó cuatro querellas por el delito de difamación de persona jurídica contra cuatro creadores de contenido, entre ellos Alfaro.
Al consultarle cómo enfrentó el proceso de la demanda hasta ahora, tanto física, emocional como mentalmente, Alfaro reconoce el “impacto real”. “Lo desafiante es precisamente la salud mental”, dijo.
Según contó, en los primeros meses no había hecho un análisis real de lo que estaba pasando emocionalmente. “Es como una forma típica de procesar las cosas los hombres, las silenciamos y atravesamos lo que haya que atravesar y de alguna forma las vamos catalizando, generalmente mal”. En su caso, explicó que, como solía hacerlo al enfrentar momentos de estrés, empezó a consumir alcohol.
“En este momento era un nuevo monstruo el que enfrentaba, y así me fui todo agosto y en septiembre tuve dos ‘blackouts’ (laguna mental) horribles, superpeligrosos, riesgosos. Entonces, de hecho, el 5 de octubre dejé de tomar y sigo sobrio. Eso ha sido fundamental”, enfatizó.
También reconoció la importancia de sus redes de apoyo: su madre y tres de sus hermanas, así como de Dei, su pareja, a quien conoció en septiembre.
Con respecto a la situación financiera, resaltó que mantiene una cuenta en el Banco Popular. “La cuenta del Banco Popular, dichosamente, no acepta embargos. Entonces, por ahí es donde he podido trabajar”. Asimismo, en agosto del año pasado, recibió un apoyo financiero significativo, en donaciones de personas que se solidarizaron con su situación. Eso le ha permitido sostener financieramente a su madre, saldar una deuda que tenía y solventar ciertos gastos.
Alfaro explicó que sus hermanas le preguntaban por qué no se retractaba. “Lo natural para ellas, era preguntar ‘¡qué torta, Juan! ¿Y qué va a hacer? ¿Y por qué usted no se retracta de eso y sigue la vida normal?’ Porque es que somos gente pequeñita nosotros. Nunca hemos levantado la voz. Y entonces imaginar que nos vamos a enfrentar a un poder económico mayor, o sea, si no nos enfrentamos a nuestro papá (…); pero de alguna forma, ahí ellas sostuvieron”, relató.
Efectivamente la pregunta era válida: ¿por qué no se retracta, Juan? Pero para Alfaro, eso hubiera sido “ir en contra de la misma lógica”.
“Nosotros estábamos totalmente de acuerdo con aclarar que hubo imprecisiones, bueno, que no es zona de amortiguamiento, que es corredor biológico. Pero retractarse significaba decir ‘eso que existe en playa Panamá no es bosque’. Y eso va en contra de la lógica y eso va en contra de la ley”, afirmó.
“Yo creo que retractarse era negar la misma existencia de eso. O sea, sería estar en contra hoy de la Sala Constitucional, de la Fiscalía Ambiental, que están diciendo ‘ahí hay bosque’. Porque esa es la discusión de fondo, si eso es bosque o no. Entonces, retractarse correspondía a negar propiamente los principios de uno. Y de nuevo, más allá de la convicción ideológica, era ir en contra de la lógica. Era decir ‘eso que se ve como una silla no es una silla’. Es una bofetada a la inteligencia humana realmente”.
La entrada Juan Bautista Alfaro: “Retractarse hubiera sido negar los principios de uno” aparece primero en Semanario Universidad.
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