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Daniela Muñoz Solano
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Luego de que dos fuertes sismos conmocionaran a las y los costarricenses que habitan en la capital la madrugada (1:37 am 1:39 am) de este lunes, las especialistas de la Red Sismológica Nacional destacaron la relevancia del Código Sísmico que se construye con el aporte de las universidades públicas.
También destacaron la relevancia de mantener el financiamiento de estas redes de monitoreo, que operan gracias al Fondo Especial para la Educación Superior y que actualmente están solicitando que se apruebe un proyecto de ley para dedicar un 0.6% del costo de las primas de seguros de vida salud e incendios para financiar el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.
UNIVERSIDAD conversó con Cristina Araya, coordinadora del Programa de Investigación Red Sismológica Nacional y con la investigadora y sismóloga de la RSN, Ivonne Arroyo; para entender el origen de los sismos, sus particularidades y él porque la afectación fue tan poca a pesar de la intensidad del movimiento.
Arroyo indicó que en Costa Rica las personas están acostumbradas a sentir sismos fuertes pero que sucede mayormente en las costas, que está lejos de donde vive la mayor cantidad de la población. En cambio, los dos sismos de esta madrugada (sucedieron muy cerca de donde vive la mayor cantidad de personas en el país y fueron poco profundos, lo que hace que se sientan más.
Araya por su parte detalló que la magnitud del temblor se calcula a partir de la cantidad de energía que libera la falla que lo origina pero no considera necesariamente la percepción, los efectos o la profundidad, por lo que puede que la sacudida haya sido mayor a lo usual que a pesar de tener la misma intensidad.
Río Sucio
Según que explicaron las expertas, los sismos pueden haberse originado aparentemente producto de actividad y un ramal de la falla de Río Sucio, que desde hace unos 30 años ha sido estudiada por la Universidad de Costa Rica y la Escuela Centroamericana de Geografía.
Según lo estudiado hasta el momento, detalló Arroyo, hay indicios de que el terremoto de Patillos de 1952, podría haberse originado por este sistema de fallas. Dicho sistema, puntualizó, se ubica entre los macizos del Barva y el Irazú, y continúan acelerandose con unos 30 km de largo.
Esta falla, indicó, se ha estudiado, primero con sensores remotos y fotografías aéreas, y luego se ha realizado trabajo de campo para determinar que la misma está activa (lo que implica que ha presentado actividades en los últimos 10,000 años).
Eso sí, dijo, es posible que esa falla tenga más ramales de los que se han estudiado y lo positivo es que, conforme se activa, es decir cuando tiembla, eso ayuda a estudiar mejor el área, lo que resulta vital para los estudios de amenaza sísmica. Desde el primer sismo de la madrugada hasta el mediodía, se habían presentado un total de 80 réplicas.
“Mientras mejor conozcamos nuestras fuentes sísmicas, se pueden hacer mejor esos estudios”, dijo Araya, que además agregó que por eso es importante que se financien los sistemas de monitoreo y se actualicen los equipos con los que se trabaja, lo que también requiere recursos.
Sobre los sismos, Arroyo explicó que son completamente normales pues nos encontramos en una zona de subducción y que va a seguir sucediendo. “No sabemos cuándo, pero claro que va a temblar, y va a haber terremotos, sólo que no sabemos cuándo. Podemos esperarlos, anticiparnos, utilizar el Código Sísmico y seguir estudiando estas fallas” para poder tomar previsiones.
Por ejemplo, agregó, los estudios que se han realizado hasta ahora permiten entender que el potencial de la falla de Río Sucio es de 6.7, es decir que esa sería la intensidad máxima de un sismo provocado por esa falla si llegara a activarse por completo.
“Eso no lo hemos vivido pero no quiere decir que no suceda”, indicó y agregó que justo para prepararnos este tipo de actualidad es que es importante seguir el Código Sísmico, seguir invirtiendo en las redes sísmicas de monitoreo y por ende, los estudios de amenazas sísmicas.
En este contexto en el que la posibilidad de un sismo fuerte está siempre vigente, es que se vuelve aún más relevante el seguimiento de las normas como establecidas por esa normativa. Según Araya este código es fundamental porque establece los criterios de diseño y construcción necesarios para que las edificaciones puedan resistir adecuadamente a los movimientos del terreno que esperamos en nuestro país.
“En un evento como el de este madrugada aunque se trate de un sismo moderado, el hecho de que sea superficial y ocurra cerca de las zonas densamente pobladas hace que la calidad de las construcciones sea especialmente importante. Una edificación diseñada y construida de acuerdo con el Código Sísmico tiene mejores condiciones para responder de manera segura ante un sismo”, indicó y agregó que eso no implica que todas las viviendas estarán sin daños “porque ningún código puede garantizar que una construcción sea completamente inmune a los efectos de un terremoto”.
Lo que sí, es que esas normativa es “una de las principales herramientas que tenemos para reducir el riesgo y proteger las vidas de las personas”.
Araya también detalló que esas regulaciones son gestionadas por un consejo en el seno del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, con base en información de las redes de monitoreo, que gestionan las universidades públicas.
Así, cobran especial relevancia las discusiones sobre el financiamiento del Fondo Especial para la Educación Superior y sobre el final abierto específico de la red de gestión del riesgo.
En la Asamblea legislativa existe un proyecto de ley (estudiante 24,738) que permitiría la creación de un impuesto del 0,60% sobre las primas de algunos seguros que se venden en el país, para financiar la Red Nacional de Gestión del Riesgo.
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