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Mario Bermúdez Vives
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La inversión social de Costa Rica volvió a descender a los más bajos niveles de la década el año pasado, manteniendo así la tónica que ha sido característica durante el Gobierno de Rodrigo Chaves, y revirtiendo la leve recuperación que había mostrado en el 2024.
Según los datos del Ministerio de Hacienda, la inversión social ejecutada a partir del presupuesto del Gobierno Central durante el 2025 fue de ₡4.880 millones, lo que representó una caída con respecto a los ₡4.937 millones devengados en el 2024.
Se trata de mucho más que una caída de un 1%. Al considerar lo que representan estos recursos con respecto al Producto Interno Bruto (PIB), representan un 9,4% de este indicador, Se trata de la cifra más baja durante la presente década (ver gráfico).
El sector de educación recibió más recursos en el quinquenio, pero se redujo con respecto al porcentaje del PIB, al pasar de 6,2% en el 2021 a 5,1% en el 2025. (Foto: archivo / Kattia Alvarado)
Esto revirtió la recuperación que había mostrado la ejecución de la inversión social en el 2024, cuando logró subir a un 9,9% del PIB, luego de haber establecido el mayor desempeño negativo en los últimos años en el 2023, con un 9,7%, muy lejos de los niveles de 12% anteriores al 2021.
Pero en este 2025 se estableció una nueva marca negativa, que se había insinuado en el presupuesto del año pasado, desde su presentación en el 2024, cuando la propuesta inicial de ₡4.887 millones (un 9,8% del PIB de entonces) se colocaba entre los niveles más precarios de los presupuestos sociales remitidos por Hacienda.
Y aunque el ministerio de Hacienda indicó que el presupuesto social de partida del 2025 mejoró a ₡5.117 millones para el cierre del año, al recibir una ejecución de 95,3% —inferior a la ejecución de 96,6% del 2024—, se terminó de ratificar la histórica caída en la inversión social finalmente concretada.
No se trata de una gran sorpresa. La inversión social baja fue rasgo distintivo del gobierno de Rodrigo Chaves, que ubicó su ejecución en niveles por debajo del 10% del 2022 al 2023.
Esto a pesar de que la producción, medida con el PIB, tuvo un crecimiento de un 27% del 2021 al 2025.
En este período, el crecimiento del presupuesto del Gobierno Central fue de 9,8%, mientras la inversión social en estos planes de gasto aumentó apenas un 3,9%: menos de la mitad en el período (ver gráfico).
Esto se reflejó en un peso menor de la inversión social en el presupuesto de partida, ya que representaba un 41,9% del gasto total en el 2021, pero en el 2025 había retrocedido a un 39,4%,
Con todo, las autoridades lograron mantener cierto respiro con la ejecución, que mejoró de un 93% al 96%. Gracias a ello, la inversión social devengada logró moverse de ₡4.617 millones en el 2021, para aterrizar en ₡4.880 millones en el 2025, un incremento en la cantidad ejecutada de un 5,6%.
Sin embargo, si se actualiza estas cifras con el comportamiento de la inflación en este período, se obtiene que la inversión social ejecutada decreció un 0,1% en cuanto a los recursos asignados; es decir, se mantuvo estancada.
En medio de este quinquenio de parálisis, tres de los cinco sectores mostraron señales de estancamiento o deterioro: vivienda, salud y los servicios de recreación, deporte, cultura y religión, mientras los sectores de educación y protección social registraron mejorías en la cantidad de recursos asignados. (ver recuadros de sectores).
En diciembre del 2023, el entonces ministro de Hacienda, y actualmente diputado electo Nogui Acosta, reconocía que la inversión social era la principal demanda que enfrentaba la administración Chaves, y admitió la presión social por una mayor inversión en educación, seguridad social y recursos para los sectores más vulnerables de la sociedad.
En ese momento, alegó que el momento para esa mayor inversión estaba cerca, lo que condicionó a mantener la disciplina fiscal y a lograr una reducción de la relación deuda PIB por debajo del 60%, para lograr un respiro en las restrictivas condiciones de la regla fiscal.
Ese respiro parecía al alcance de la mano cuando la deuda representó un 59,8% con respecto al PIB en el cierre del 2024, lo que permitió flexibilizar las condiciones para el 2025.
Sin embargo, esto no se tradujo en un presupuesto de inversión social mucho mayor: el aumento final fue de sólo un 0,07%.
De ahí que la recuperación de la inversión social, relegada en nombre de la recuperación fiscal y la atención de la deuda, quedó como una asignación para la siguiente administración de Laura Fernández.
En esa dirección, el actual ministro de Hacienda, Rudolf Lücke, defendió durante la presentación del presupuesto del 2026 que se presentaba un incremento de un 5,5% de la inversión social. Se trata de casi el mayor aumento en el papel durante la década, sólo por debajo del 8,2% registrado en el 2017, durante la administración de Luis Guillermo Solís.
Indicio de que podría empezar a tratar de cubrirse parte de la gran deuda pendiente con la inversión social; empero, dependerá de la ejecución que se termine de concretar en la siguiente administración, por lo que se requeriría cambiar la mentalidad que caracterizó al Gobierno en estos cuatro años.
Vivienda se reacomoda tras el salto
La inversión en el sector de vivienda experimentó una subida vertiginosa y una caída aún más pronunciada en este quinquenio, que Hacienda atribuyó a reacomodos en la clasificación de fondos.
No obstante, luego de la montaña rusa, el sector quedó en una posición más precaria que la que ostentaba en el 2021, cuando representaba un 0,4% de la inversión social presupuestada, para alcanzar incluso un 3% en el 2024, y terminar en el 2025 con un 0,06% de esa inversión.
En cuanto a los recursos ejecutados, Vivienda pasó de ₡22.304 millones en el 2021 a tan solo ₡3.366 millones en el 2025; es decir, una reducción de prácticamente un 85%.
Fue el sector que menos recursos recibió de la ejecución de esta inversión social al final del quinquenio, y el que tuvo la caída más pronunciada. Claros indicadores de que las prioridades de la administración no estuvieron por esta materia.
Salud no se recupera
La inversión en salud parecía mostrar una recuperación en el 2024, pero en el 2025 demostró que todavía arrastra los síntomas de una caída en su bienestar.
La ejecución de la inversión pasó de ₡382 mil millones en el 2021 a ₡311 mil millones en el 2023, una pendiente de un 18% en solo dos años. Esta tendencia negativa se cortó en el 2024, cuando logró un crecimiento para ubicarse en ₡357 mil millones.
Sin embargo, la recuperación se interrumpió en este 2025, con un nuevo resbalón a una ejecución de ₡315 mil millones.
Y en general, en el quinquenio, no hay un balance positivo: la inversión en salud pasó de representar un 8,2% de la ejecución en la inversión social del 2021, a un 6,4% en el 2025.
La caída es de un 19% en el presupuesto inicial, y de un 17% en el presupuesto ejecutado. Esto implica que los servicios de salud en el presupuesto pasaron de representar un 3,3% del presupuesto total, a sólo un 2,5%.
Los servicios recreativos, deporte y cultura se estancan
El sector de servicios recreativos, deporte, cultura y religión lucen estancados, luego de que también en este caso se abortó un crecimiento con respecto al año pasado.
Pasaron de una ejecución de ₡48 mil millones en el 2021 a ₡56.205 en el 2024, pero este incremento fue revertido en el 2025, cuando la ejecución volvió a ubicarse en los ₡48 mil millones.
Sin embargo, el detalle más preocupante para este sector es la reducción del presupuesto inicial, que estaba en ₡58.320 millones en el 2021, y se restringió a ₡51.948 millones en el 2025; es decir, una rebaja de casi un 11%. El estancamiento se mantuvo gracias a un aumento del porcentaje de ejecución del presupuesto, que pasó de un 82% en el 2021, a un 92% en el 2025.
Panorama poco halagador para un sector que representaba apenas un 1% del total del gasto del sector social en el 2021, y ahora se ubica en un 0,9%.
Educación con notas por mejorar
A primera vista, el sector de educación presentó un rendimiento positivo en el 2025 y en general en el último quinquenio. Sin embargo, hay detalles que apuntan a un posible deterioro de estas cifras.
La inversión ejecutada pasó de ₡2.532 millones en el 2021 a ₡2.665 millones en el 2025, un aumento de 5,2% en los cinco años. Sin embargo, en el último año se presentó una caída, ya que en el 2024 la ejecución fue de ₡2.685 millones, un leve resbalón, pero suficiente para detener la tendencia al alza de este sector.
Sin embargo, una revisión más cercana de este presupuesto muestra signos de estancamiento: este gigante —es el principal componente de la inversión social del presupuesto, al acaparar más de la mitad— se mantiene en niveles similares dentro del gasto social: un 54% en el 2021 y un 54% en el 2025.
Empero, su tamaño es menor con respecto al presupuesto total, ya que representaba un 22,4% en el 2021, y en el 2025 se contrajo a un 21,4%. Adicionalmente, su tamaño con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) también se encoge, al pasar de representar un 6,2% en el 2021, y alcanzar solo un 5,1% en el 2025.
Cifras que evidencian que la educación no está logrando avanzar dentro de un presupuesto de inversión social que de por sí se encuentra en deuda.
Protección Social, el sector en auge
El sector de Protección Social, el segundo en tamaño dentro de la inversión social, es el único que muestra señales de mejoría en los últimos cinco años.
Pasaron de una ejecución de recursos por ₡1.632 millones en el 2021, a ₡1.848 millones en el 2025, un incremento de un 13%. A su vez, estuvo acompañado de un incremento en su presupuesto inicial de un 14,6%, el único que alcanzó las dos cifras desde el proyecto remitido por Hacienda.
De esta manera, es el único de los cinco sectores de la inversión social que mantuvo una tendencia creciente, sin tropiezos, y con niveles de aumento por encima del desempeño registrado por el gasto social, e incluso por el presupuesto en general.
Esto le permitió crecer de representar, por sí solo, un 14% del presupuesto en el 2021, a casi un 15% en el 2025.
Sin embargo, esto no le valió para aumentar su tamaño con respecto a la producción del país, ya que en el 2021 representaba un 4% del PIB, y para el 2025 semeja un 3,5%. Señal de que a pesar de la mejoría en los recursos que recibió, todavía tiene mucho terreno por recorrer.
La entrada Inversión social en Gobierno de Chaves cayó a 9,4% del PIB en 2025, el nivel más bajo de la década aparece primero en Semanario Universidad.
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