IA: digitalización del amor

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Fausto Segovia Baus

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Don Correcto

Las aplicaciones de citas para encontrar parejas mediante sistemas electrónicos están de moda. Pasó el tiempo en que, mediante avisos de prensa, las personas solas buscaban a la supuesta “media naranja” mediante cartas en las que se mencionaban perfiles. Hoy, con la ayuda de la IA, las conexiones emocionales son tendencias.


Las herramientas inteligentes contribuyen a la realización de ejercicios digitales —con buenas o malas intenciones— para buscar y encontrar parejas. Dada la extraordinaria demanda de usuarios, las aplicaciones de citas se han multiplicado en todo el orbe, con el apoyo de la IA, que analiza intereses y comportamientos que simulan relaciones reales, mediante métodos y sistemas que sugieren parejas compatibles.

Aliada innovadora​


Una novedad: en la actualidad intervienen asistentes de IA, que asesoran a los clientes para identificar perfiles y, según la información proporcionada, encontrar citas potenciales. Los interesados también pueden crear personajes virtuales, con quienes interactúan y mantienen conversaciones románticas.

La IA ha demostrado ser una aliada innovadora de las personas que desean explorar relaciones, generar conexiones afectivas y obtener resultados esperados con el soporte digital
; pero la exposición a perfiles falsos y fraudes, obliga a extremar los sistemas de seguridad y el cuidado de la privacidad.

La sencillez y gratuidad de los procedimientos son una invitación a ingresar en sistemas desconocidos que conectan con compañeros virtuales -reales o ficticios-, que desembocan en romances digitales acompañados de amenazas, riesgos de estafas, exposición de datos y manipulación emocional que los expertos advierten con frecuencia.

¡La precaución es más importante que nunca! Y quien no se protege puede ingresar en un callejón sin salida.

El romance digital​


Pese a los riesgos comprobados, la denominada digitalización del amor avanza sin mayores obstáculos. Los vínculos afectivos se han disparado. Según cifras de la empresa de ciberseguridad, Kaspersky, el 43% de los latinoamericanos cree que en el futuro las personas tendrán parejas virtuales en lugar de relaciones con seres humanos reales.

Los impactos de la IA ya se sienten. El romance digital está entre nosotros. Y esta idea no es ciencia ficción: el 12% de los usuarios en la región ha tenido una relación con un “compañero virtual” impulsado por inteligencia artificial, tendencia que coloca a la tecnología como protagonista del romance moderno.

La curiosidad parece ser un señuelo, y a veces el morbo. Las parejas virtuales son, de hecho, personajes digitales capaces de mantener conversaciones realistas en aplicaciones y plataformas, desde chats de texto y audio hasta avatares interactivos.

¿Conexión emocional genuina?​


El “modo soltero”, por ejemplo, se activa con una facilidad asombrosa. Los usuarios definen el nombre, la personalidad y los rasgos de su “compañero/a ideal”, adaptándolo a sus expectativas y necesidades emocionales.

Estos algoritmos “aprenden” de la interacción, “recuerdan” preferencias y “detalles” personales, y ofrecen “compañía” constante, redefiniendo la intimidad en un entorno donde no existe una persona real al otro lado de la pantalla, pero sí una conexión emocional que muchos experimentan como “genuina”.

Estafas románticas​


Un principio básico es considerar que las tecnologías, en general, y la IA, en particular, no son neutras. Hay intenciones e intereses de las programadoras. Las transnacionales tecnológicas no son filantrópicas: monjitas de la caridad que desean ayudar a cambio de nada. Intentar un romance digital sin caer en fraudes y manipulaciones digitales es posible, pero sin garantías. La confianza es manipulada porque influye en la toma de decisiones, el intercambio de información sensible y la protección ante ciber amenazas.

Y esta atracción puede ser fatal
para quienes buscan nuevas formas de relación amorosa, al confiar en terceros —ciberdelincuentes— que usan la inteligencia artificial mediante plataformas de parejas virtuales falsas, apoyadas en chatbots y sitios de phishing.

A diferencia de los sistemas legítimos, los “novios” falsos impulsados por IA son diseñados para ejecutar fraudes de forma automatizada y a gran escala. Así, contribuyen al aumento de las estafas románticas, un fenómeno que afecta al menos al 19% de quienes buscan pareja por medios digitales en Latinoamérica.

Los riesgos y recomendaciones​


La táctica más común es el catfishing: envío de archivos maliciosos, chantajes, solicitudes de dinero y robo de identidad. Los riesgos más comunes provienen de la proliferación de perfiles falsos.

No se olviden de que el intercambio de datos personales, hábitos y hasta contenido íntimo en estas plataformas queda almacenado, sin claridad sobre su uso y protección. Si los datos no se gestionan correctamente o se comparten en plataformas maliciosas, pueden ser objeto de accesos no autorizados, usos indebidos o filtraciones, que afectan tanto la privacidad como la reputación de los usuarios.

Para reducir riesgos al interactuar con parejas virtuales o al usar aplicaciones de citas, los expertos en ciberseguridad recomiendan no compartir información personal, emocional, financiera ni contenido íntimo con compañeros virtuales o “matches” generados por inteligencia artificial.

Es fundamental utilizar únicamente aplicaciones y plataformas legítimas, descargarlas desde tiendas oficiales y revisar siempre las políticas de privacidad y los permisos solicitados para entender cómo se gestionará la información.

También es importante no abrir enlaces, archivos, audios, imágenes o videos enviados por contactos en apps de citas, sobre todo si prometen premios, beneficios o funciones especiales.

Si una pareja virtual o un contacto intenta llevar la conversación fuera de la plataforma, conviene desconfiar, porque es una táctica habitual para evadir controles de seguridad.
Además, se aconseja mantener los dispositivos protegidos y actualizados con soluciones de seguridad digital para evitar posibles amenazas.

Preguntas​


¿Se pueden delegar decisiones esenciales (sensibles) de la vida a algoritmos? ¿Qué pruebas de seguridad da la IA a los usuarios? Si la IA recibe información ficticia, ¿podría chantajear a un usuario? ¿Puede corromperse la IA?

La IA es obra de humanos; por lo tanto, la corrupción es admisible. ¡La IA no es neutral! Sus decisiones están condicionadas por los datos, intereses, incentivos y objetivos de los programadores de estos sistemas electrónicos.

En resumen, las conexiones emocionales pueden ser objetos de manipulaciones. La recomendación más simple es no ingresar a estos territorios desconocidos. Lo dice Don Correcto.

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