Homo Argentum: la película incómoda que rompió récords en el cine argentino

  • Empezar tema Empezar tema Jenny Martínez
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
J

Jenny Martínez

Guest
Francisco Miño para El Comercio

Homo Argentum llegó para quedarse como uno de los grandes eventos del cine argentino reciente. Desde antes de su estreno en de agosto de 2025, ya se olía que iba a ser un hit: Guillermo Francella interpretando 16 personajes completamente distintos, con caracterizaciones y maquillajes que lo transforman en cada cortometraje.

Dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, la película es una antología de cortos que mezclan humor negro con sátira social, tocando temas que duelen porque son demasiado reales: inmigración, fútbol, política, familia, desigualdad y esa “viveza criolla” que a veces cruza la línea.

El gancho central es mostrar al típico argentino (o latinoamericano) que siempre busca la ventaja, ese que vive a costa de los demás con picardía, a veces rozando lo inmoral o directamente lo ilegal. La película no tiene pelos en la lengua: expone lo peor de nuestra idiosincrasia con un humor incómodo. Por eso mismo, genera reacciones fuertes.

Hay quienes se ríen a carcajadas y quienes se sienten señalados, como si les hubieran puesto un espejo enfrente. Esa incomodidad es parte del éxito: la película te obliga a verte reflejado, aunque sea en el amigo, el vecino o el familiar que todos conocemos.

La estructura en 16 episodios es a la vez lo mejor y lo más flojo. Por un lado, la variedad mantiene el ritmo alto, cambia de tono todo el tiempo y no te deja aburrirte. Por el otro, justo cuando una historia empieza a profundizar o a incomodar de verdad, se corta y pasa a la siguiente. Eso evita que pegue más hondo, aunque mantiene el interés constante.

Francella es el alma de todo. Construye cada personaje y logra que cada uno sea creíble, patético, gracioso o detestable según el caso. Claro que en algunos momentos se nota que recurre a versiones muy parecidas a roles que ya hizo antes, y ahí pierde un poco de frescura.

Por ejemplo, lo vemos como un típico vendedor de dólares en la calle, con sonrisa astuta y siempre atento a la policía; como un cura de barrio pobre, dando sermones sobre la pobreza mientras lidia con sus propias contradicciones y doble moral; también como un millonario hipócrita que finge ayudar a un joven en situación de calle, pero todo con segundas intenciones y mucha pose solidaria; o como un director de cine “con conciencia social”, famoso en festivales pero en realidad un oportunista total que usa el arte para su beneficio; y finalmente, como un guardia de seguridad que vive una noche inesperada y muy intensa en una situación erótica que lo saca de su rutina.

A través de estas secciones dentro de la película, Cohn y Duprat muestran un retrato de la Latinoamérica actual: jóvenes que se van a Europa, brechas sociales enormes, caridad de fachada, inseguridad en las calles, sacerdotes dando sermones en barrios pobres o la euforia por el Mundial de Messi. Todo con humor negro que exagera estereotipos para que duelan más.

En Argentina fue un verdadero terremoto. La gente la amó o la odió a muerte: desde quienes la llamaron la peor película del año hasta quienes la defendieron como un golpe de realidad. Hasta el presidente Javier Milei la retrata como una gran película y un ataque a la agenda “woke”, los kichneristas, la odiaron.

Justo en un momento en que el gobierno argentino hizo recortes de finaciación para el cine, esta producción independiente rompió récords: superó los 2 millones de espectadores en salas y fue la más vista del 2025.

La polémica no paró ahí. Artistas como Pablo Echarri la tildaron de lo peor del cine argentino, y Gerardo Romano, conocido por interpretar a Sergio Antín en “El Marginal” dijo que no la iba a ver porque no le interesa nada que haga Francella. Pero el boca a boca y el debate en redes la mantuvieron viva.

Ahora, Homo Argentum da el salto al libro: una edición con los 16 cuentos del guion original más uno inédito, escrito por los mismos Cohn y Duprat. Narrados en tercera persona, los relatos mantienen esa crudeza satírica y se convierten en otro capítulo del fenómeno cultural.

¿Nos sentimos reflejados los latinoamericanos? Aunque la película se centre en el “homo argentum”, la viveza, la corrupción, la inseguridad y esa picardía que roza lo ilegal son males que cruzan fronteras. Vas al cine, te ríes, te incomoda y sales pensando. Si el objetivo era generar autocrítica y debate, los directores y Francella, lo lograron.

Al final, Homo Argentum triunfó en lo que parece que les importa: llenó salas, generó plata a lo grande, se discutió hasta el cansancio y sigue dando que hablar en redes sociales. Mientras el arte provoque reflexión y polémica sin violencia, bienvenido sea. Porque si algo nos enseña esta película es que, a veces, reírse de nosotros mismos es el primer paso para cambiar.

Sigue leyendo...
 
Atras
Superior