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Álvaro Murillo
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Víctor estaba contento trabajando en Amazon como jefe a cargo de un departamento, pero tenía sospechas de que no lo haría por mucho tiempo más. Sabía que la empresa trasnacional estaba apostando más y más por la Inteligencia Artificial (IA) en detrimento de trabajadores de carne y hueso, pero también era vox pópuli que a la compañía le estaba saliendo muy caro la operación en Costa Rica con cientos de trabajadores que ganaban en colones porque al iniciar este 2026 cada dólar entrante valía un 25% menos que tres años atrás.
Por eso tampoco se sorprendió demasiado cuando amaneció el miércoles 28 de enero y vio que sí le había llegado el correo electrónico indicativo de que estaba despedido, igual que otros cientos de empleados de Amazon en estos meses en Costa Rica. Ni siquiera la exención de impuestos de rentas, propia del régimen especial (zona franca), pudo garantizar que la empresa mantenga a su fuerza laboral y ayude a que aumenten en el país las cifras de empleos activos.
Víctor, de 44 años, soltero y sin hijos, sigue sin trabajo tres meses después, pero no entra en la cifra oficial de desempleo porque las buenas prestaciones de salida le permitieron no tener que correr en busca de otro trabajo. Su realidad es, de alguna manera, privilegiada, porque otros compañeros no recibieron el favorable paquete de beneficios de salida de la empresa y sabe que, en general, en el mercado no abundan los empleos de calidad para él. Por ejemplo, hay ingenieros nivel ‘junior’ que han sido sustituidos por la automatización con IA y eso ha provocado una sobreoferta de profesionales en esa área, con la consecuente baja en los salarios que reciben, cuenta.
Los despidos en Amazon, aunque no son 100% atribuibles a la economía nacional, sí forman parte del pastel de cifras de empleo con el que cierra el gobierno actual, un período de cuatro años en el que las cifras oficiales dadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) pintan un panorama distinto al discurso entusiasta del presidente Rodrigo Chaves y su equipo en términos de generación de puestos laborales: entre 2022 y 2026 la diferencia es sólo de 7.000 empleos activos adicionales (0,3%), a pesar de que la población en edad de trabajar aumentó en casi 190.000 individuos (4,6%). Esto hace que la tasa de ocupación nacional (relación entre población ocupada y población mayor de 15 años) más bien cayera casi dos puntos porcentuales durante este gobierno, al pasar de 52,6 a 50,4.
Esta comparación se extrae de los resultados de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INEC correspondiente al cierre del año 2022 y las últimas cifras disponibles, que incluyen la situación hasta febrero de este año 2026. Este período permite ver el resultado que, a fin de cuentas, podrá exhibir el gobierno de Rodrigo Chaves si se apega al grueso de cifras oficiales tras una gestión de cuatro años en la que el país tuvo la ventaja de no haber sufrido un shock como fue la pandemia en 2020-2021.
Las cifras indican, pues, que en el cuatrienio el país no creció en empleo en términos reales, a pesar del dato más celebrado por el presidente Chaves y su ministro de Trabajo, Andrés Romero: la notable reducción de la cifra de desempleo, que entre 2022 y 2026 pasó desde 11,7 hasta 6,7. Este indicador lo forman aquellos que cumplen con dos condiciones claras: carecer de un puesto laboral (formal o informal) y estar en búsqueda activa de alguno. Es decir, Víctor se declara como desempleado, pero en sentido estricto no lo es, porque no ha buscado trabajo activamente.
Romero, que atendió a UNIVERSIDAD en una breve entrevista por teléfono este lunes, no refutó el dato general que da el INEC en creación de puestos laborales a pesar de que en algún discurso ha exaltado la “generación de cientos de miles de empleos”, pero se centró en la calidad del trabajo al señalar una reducción considerable de la informalidad. Sostiene que las plazas formales aumentaron casi 100.000 unidades en el gobierno actual, lo cual indica que en el sector informal el empleo aumentó considerablemente y no fue compensado, puesto que la diferencia al final fue sólo de 7.000 personas ocupadas.
“Hemos reducido la tasa de desempleo casi a la mitad, que es algo muy importante, pero no sería bueno si hubiera aumentado la informalidad”, defendió el ministro Romero, en alusión al 38% que representa al sector informal, una mejoría de cuatro puntos en relación con el año 2022, señalando como ventaja condiciones como seguro, vacaciones y cotizaciones a pensión.
Es decir, se señala una mejor calidad de los trabajos y el Gobierno celebra la baja en desempleo, mientras la creación de puestos laborales reflejada en las cifras oficiales es baja (solo 0,3%). Al discurso del mandatario Chaves le favorece que, por distintos motivos, no hay gran apetito de la población desocupada por buscar un empleo. Esto hace que la tasa de no participación (los que tienen edades de más de 15 años, pero no trabajan ni buscan trabajo) haya aumentado cinco puntos entre el 2022 y el 2026, pues pasó de 40,4 a 46. Hasta enero, el mes en que se anunciaron los despidos en Amazon, la cantidad de personas jóvenes o adultas fuera del mercado laboral era de 1.968.000; con 313.000 individuos adicionales en comparación con el 2022.
Romero evita usar un calificativo para la situación del empleo, aunque resalta la eficacia de programas como “Empléate”, Bachillerato para la Empleabilidad o la estrategia llamada “Brete”. Evita contestar si considera que las esperanzadoras son esperanzadoras o satisfactorias, aunque menciona la palabra “desafío”, sobre todo si se refiere a la población juvenil y a las mujeres. “Debemos continuar con condiciones habilitantes para empresas que den empleo formal. Más allá de ver los datos anchos, es ver la calidad de empleo que incide en el bienestar de las personas”, añade el Ministro.
Diversos analistas han criticado la exaltación del empleo en el país usando sólo el indicador de desempleo (sin que en Costa Rica exista un seguro público para personas en esa condición). Uno de estos es Ronulfo Jiménez, quien ha dado seguimiento a la situación del empleo en el país, ya que “prácticamente no se ha generado empleo” en el cuatrienio que termina. “La producción ha crecido, pero el empleo no. La gente se sale del mercado y se baja la tasa del empleo. Se salen los más viejos y los más jóvenes, aunque no aumentan tampoco los registros de estudiantes”, comentó.
Un criterio similar tiene el Banco Central de Costa Rica (BCCR). “No se crea empleo, pero los que se quedan trabajando son más productivos, por decirlo”, dijo en línea con Romero el presidente del BCCR, Róger Madrigal, a periodistas de El Observador, en febrero.
David Montero, de 35 años, lo vive en carne propia. Habla portugués y tiene un grado técnico en contabilidad y finanzas, pero ha enviado el currículo más de 100 veces en los últimos 8 meses y sólo lo han llamado para una entrevista que no fructificó. El problema es que no habla inglés, dice. La ventaja es que tiene un empleo en ventas en un comercio de corte ferretero en Alajuela, pero quiere mejorar el ingreso y poder ascender. “Hay mucha gente buscando trabajo”, explica antes de sentarse a su clase autodidacta de inglés, con páginas web y ayuda de su novia.
La entrada Gobierno de Chaves se despide con claroscuros en empleo aparece primero en Semanario Universidad.
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