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Fausto Segovia Baus
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Según sus biógrafos, Gabriel García Moreno nació en Guayaquil el 24 de diciembre de 1821 y falleció en Quito el 6 de agosto de 1875. Fue el último hijo de ocho hermanos, el quinto varón. Sus padres fueron Gabriel García Gómez, español, y Mercedes Moreno, ecuatoriana. La familia García Moreno era realista.
El niño Gabriel fue tímido, según Augusto Berthe. Recuerda que su padre le curó la timidez con oscuridad y en medio de las tormentas. Y quedó huérfano de padre a los 8 o 10 años. El P. Betancourt, cercano a la familia, se encargó de su educación. A edades tempranas aprendió el latín y varias asignaturas.
A los 14 años, Gabriel viajó a Quito a proseguir sus estudios, gracias a dos hermanas del P. Betancourt. Cursó en el Colegio Nacional San Fernando mediante becas otorgadas por Vicente Rocafuerte, plantel en el que descubrió sus dotes de profesor. El joven García Moreno fue docente de gramática de los cursos inferiores.
Al cumplir 18 años, se inclinó por el sacerdocio y recibió órdenes menores, pero se decidió por la educación y la vida política. Ingresó a la Universidad de Quito para estudiar derecho, entidad académica en la que llegó a dirigir como rector en 1857. A los 25 años se doctoró y aprendió por su cuenta el inglés, el francés y el italiano.
Su permanencia en Quito fue activa como asiduo lector en las bibliotecas y ascendió a los cráteres de los volcanes Pichincha y Sangay, entre 1844 y 1845. De carácter fuerte, aprendió a cabalgar y exploró las montañas de Nanegalito y Mindo, en donde cazaba pavas, venados y conejos, y también el Pasochoa, por su afición a las ciencias naturales.
Sus detractores califican a García Moreno como una persona agresiva, autosuficiente y superior a las demás. Una broma de García Moreno ha sido poco difundida: “En mi tierra (Guayaquil) no hay sino dos cabezas: la de mi madre y la del plátano”.
Viajó por dos ocasiones a Europa, en donde profundizó los conocimientos de Química, Ciencias Exactas, Botánica, Zoología e Historia Universal de la Iglesia Católica. Esta última lectura le convirtió en católico activo, fiel al Vaticano y defensor de la iglesia hispanoamericana sometida al Estado. En París observó el sistema educativo francés: los colegios jesuitas y las escuelas de los Hermanos Cristianos. Regresó al Ecuador en 1857; la Universidad Central le confió el rectorado, y Pichincha le eligió senador
García Moreno contrajo matrimonio, el 4 de agosto de 1846, con Rosa de Ascázubi y Matheu, a los 25 años de edad. Su novia tenía 27 años. La pareja tuvo cuatro hijos, pero ninguno sobrevivió, probablemente por alguna enfermedad congénita.
Su esposa falleció, y seis meses después contrajo segundas nupcias, por poderes, con Mariana del Alcázar y Román, de 29 años, con quien tuvo tres hijas —quienes también fallecieron a edades tempranas— y un hijo varón, Gabriel, el único que llegó a la edad adulta.
Gabriel García Moreno se preparó como estadista. Fue abogado, político, periodista, militar y poeta. Fundó varios periódicos: El Zurriago contra Roca; El Vengador contra Flores, y La Unión Nacional contra Urvina. Fustigó a sus opositores en El Diablo, La Nación y El 1ro. de Mayo, con escritos satíricos. Publicó varias obras, entre ellas: Epístola a Fabio y La Verdad a mis Calumniadores.
Ejerció la carrera política con conocimiento y pasión, y fue presidente de Ecuador en tres ocasiones: 1861-1865 y 1869-1875. Durante sus mandatos ejecutó numerosas acciones: la fundación de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, la Escuela Politécnica Nacional, el Observatorio Astronómico de Quito, las obras públicas, la reforma fiscal y un concordato con el Vaticano. Un detalle interesante: García Moreno decretó que la cambiara la bandera marcista de 1845 por la tricolor de hoy.
García Moreno tuvo muchos enemigos; uno de ellos fue el general José María Urvina, jefe supremo, quien lo desterró a Nueva Granada y luego al Perú, donde conoció en Paita a Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador.
Un punto crítico —saludado y criticado de su gestión— fue el abordaje de la crisis nacional de 1859-60, en la que el Ecuador estuvo a punto de desaparecer, con cuatro jefaturas supremas (Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja), más la guerra declarada por el Perú (Ramón Castilla invadió el Ecuador), y las intentonas de repartirse el Ecuador. Fue cuando García Moreno escribió las polémicas cartas a Emile Trinitee, en las que solicitó el protectorado de Francia (1859-62).
La Constitución de 1869, la octava desde la fundación del Ecuador en 1830, denominada “Carta Negra”, fue rechazada por sectores liberales de la sociedad ecuatoriana, por tener un enfoque autoritario y conservador. Pese a ello, se le atribuye a García Moreno, la unificación y la modernización del país.
García Moreno fue asesinado el 6 de agosto de 1875, en Quito, durante un ataque orquestado por descontentos con su régimen. Su muerte marcó un punto de inflexión en la historia política de Ecuador, y dejó un legado controvertido en la memoria colectiva del país.
El primer hallazgo en la búsqueda de los restos de García Moreno fue su corazón, el 11 de abril de 1975. Este se encontró en un frasco de vidrio, dentro de una caja que se hallaba escondida al interior de una de las columnas del claustro del Buen Pastor. Por iniciativa de Francisco Salazar Alvarado fue descubierto el cuerpo del expresidente, el 27 de junio de 1975, en el convento dominico ubicado allí por decisión de su hijo Gabriel. Desde entonces, sus restos reposan en la Iglesia de Santa Catalina, a la izquierda del altar principal.
La figura de Gabriel García Moreno ha sido exaltada y denigrada. Ha habido intentos de llevarle a los altares y también a ubicarle en los quintos infiernos. Fue un personaje polémico, disruptivo y apasionado.
El pensamiento garciano predominó en la historia del siglo XIX. Sus ideas político-religiosas son consideradas fundamentalistas, pero nadie discute que, acertado o no, equivocado o no, García Moreno fue un estadista dotado de una voluntad tenaz, una inteligencia extraordinaria y un liderazgo controvertido —cruel para unos; inspirado para otros— que marcó al Ecuador.
Fuentes: Biografía de García Moreno, Severo Gomezjurado; García Moreno: su proyecto político y su muerte, Enrique Ayala Mora; El santo del patíbulo, Benjamín Carrión; Historia del Ecuador, Jorge Salvador Lara; Biografía de Gabriel García Moreno, Alfredo Sáenz; Nuestro Tiempo. Un vistazo al siglo XX, revista Vistazo.
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Infancia y juventud
El niño Gabriel fue tímido, según Augusto Berthe. Recuerda que su padre le curó la timidez con oscuridad y en medio de las tormentas. Y quedó huérfano de padre a los 8 o 10 años. El P. Betancourt, cercano a la familia, se encargó de su educación. A edades tempranas aprendió el latín y varias asignaturas.
A los 14 años, Gabriel viajó a Quito a proseguir sus estudios, gracias a dos hermanas del P. Betancourt. Cursó en el Colegio Nacional San Fernando mediante becas otorgadas por Vicente Rocafuerte, plantel en el que descubrió sus dotes de profesor. El joven García Moreno fue docente de gramática de los cursos inferiores.
Al cumplir 18 años, se inclinó por el sacerdocio y recibió órdenes menores, pero se decidió por la educación y la vida política. Ingresó a la Universidad de Quito para estudiar derecho, entidad académica en la que llegó a dirigir como rector en 1857. A los 25 años se doctoró y aprendió por su cuenta el inglés, el francés y el italiano.
Su permanencia en Quito fue activa como asiduo lector en las bibliotecas y ascendió a los cráteres de los volcanes Pichincha y Sangay, entre 1844 y 1845. De carácter fuerte, aprendió a cabalgar y exploró las montañas de Nanegalito y Mindo, en donde cazaba pavas, venados y conejos, y también el Pasochoa, por su afición a las ciencias naturales.
Sus detractores califican a García Moreno como una persona agresiva, autosuficiente y superior a las demás. Una broma de García Moreno ha sido poco difundida: “En mi tierra (Guayaquil) no hay sino dos cabezas: la de mi madre y la del plátano”.
Viajó por dos ocasiones a Europa, en donde profundizó los conocimientos de Química, Ciencias Exactas, Botánica, Zoología e Historia Universal de la Iglesia Católica. Esta última lectura le convirtió en católico activo, fiel al Vaticano y defensor de la iglesia hispanoamericana sometida al Estado. En París observó el sistema educativo francés: los colegios jesuitas y las escuelas de los Hermanos Cristianos. Regresó al Ecuador en 1857; la Universidad Central le confió el rectorado, y Pichincha le eligió senador
Matrimonio y descendencia
García Moreno contrajo matrimonio, el 4 de agosto de 1846, con Rosa de Ascázubi y Matheu, a los 25 años de edad. Su novia tenía 27 años. La pareja tuvo cuatro hijos, pero ninguno sobrevivió, probablemente por alguna enfermedad congénita.
Su esposa falleció, y seis meses después contrajo segundas nupcias, por poderes, con Mariana del Alcázar y Román, de 29 años, con quien tuvo tres hijas —quienes también fallecieron a edades tempranas— y un hijo varón, Gabriel, el único que llegó a la edad adulta.
Estadista
Gabriel García Moreno se preparó como estadista. Fue abogado, político, periodista, militar y poeta. Fundó varios periódicos: El Zurriago contra Roca; El Vengador contra Flores, y La Unión Nacional contra Urvina. Fustigó a sus opositores en El Diablo, La Nación y El 1ro. de Mayo, con escritos satíricos. Publicó varias obras, entre ellas: Epístola a Fabio y La Verdad a mis Calumniadores.
Ejerció la carrera política con conocimiento y pasión, y fue presidente de Ecuador en tres ocasiones: 1861-1865 y 1869-1875. Durante sus mandatos ejecutó numerosas acciones: la fundación de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, la Escuela Politécnica Nacional, el Observatorio Astronómico de Quito, las obras públicas, la reforma fiscal y un concordato con el Vaticano. Un detalle interesante: García Moreno decretó que la cambiara la bandera marcista de 1845 por la tricolor de hoy.
García Moreno tuvo muchos enemigos; uno de ellos fue el general José María Urvina, jefe supremo, quien lo desterró a Nueva Granada y luego al Perú, donde conoció en Paita a Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador.
Un punto crítico —saludado y criticado de su gestión— fue el abordaje de la crisis nacional de 1859-60, en la que el Ecuador estuvo a punto de desaparecer, con cuatro jefaturas supremas (Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja), más la guerra declarada por el Perú (Ramón Castilla invadió el Ecuador), y las intentonas de repartirse el Ecuador. Fue cuando García Moreno escribió las polémicas cartas a Emile Trinitee, en las que solicitó el protectorado de Francia (1859-62).
La Constitución de 1869, la octava desde la fundación del Ecuador en 1830, denominada “Carta Negra”, fue rechazada por sectores liberales de la sociedad ecuatoriana, por tener un enfoque autoritario y conservador. Pese a ello, se le atribuye a García Moreno, la unificación y la modernización del país.
Asesinado y sepultado
García Moreno fue asesinado el 6 de agosto de 1875, en Quito, durante un ataque orquestado por descontentos con su régimen. Su muerte marcó un punto de inflexión en la historia política de Ecuador, y dejó un legado controvertido en la memoria colectiva del país.
El primer hallazgo en la búsqueda de los restos de García Moreno fue su corazón, el 11 de abril de 1975. Este se encontró en un frasco de vidrio, dentro de una caja que se hallaba escondida al interior de una de las columnas del claustro del Buen Pastor. Por iniciativa de Francisco Salazar Alvarado fue descubierto el cuerpo del expresidente, el 27 de junio de 1975, en el convento dominico ubicado allí por decisión de su hijo Gabriel. Desde entonces, sus restos reposan en la Iglesia de Santa Catalina, a la izquierda del altar principal.
Ni santo ni demonio
La figura de Gabriel García Moreno ha sido exaltada y denigrada. Ha habido intentos de llevarle a los altares y también a ubicarle en los quintos infiernos. Fue un personaje polémico, disruptivo y apasionado.
El pensamiento garciano predominó en la historia del siglo XIX. Sus ideas político-religiosas son consideradas fundamentalistas, pero nadie discute que, acertado o no, equivocado o no, García Moreno fue un estadista dotado de una voluntad tenaz, una inteligencia extraordinaria y un liderazgo controvertido —cruel para unos; inspirado para otros— que marcó al Ecuador.
Fuentes: Biografía de García Moreno, Severo Gomezjurado; García Moreno: su proyecto político y su muerte, Enrique Ayala Mora; El santo del patíbulo, Benjamín Carrión; Historia del Ecuador, Jorge Salvador Lara; Biografía de Gabriel García Moreno, Alfredo Sáenz; Nuestro Tiempo. Un vistazo al siglo XX, revista Vistazo.
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